14 noviembre 2009

Elogio de 'monsieur' Germain

 

FERNANDO SAVATER 14/11/2009

Muchos de los que se oponen a conceder a los docentes estatuto de autoridad pública (casi siempre porque la propuesta proviene de fuera de su clan) sentencian que "la autoridad no es algo que pueda conferirse por decreto sino que hay que ganársela". Y se quedan muy orondos después de proferir lo que en la mayoría de los casos es una obviedad y, en el que nos ocupa, también una sandez. Sin duda la auctoritas del maestro -o sea, el espontáneo respeto y casi veneración a su figura y a su magisterio- es cosa que algunos conquistan merced a sus dotes personales: habilidad para comunicar, simpatía, equidad, etc... En una palabra, carisma: algo que no siempre dan la experiencia ni la buena voluntad. Estupendo para quien lo posee y para los afortunados que han disfrutado de profesores así.

      La noticia en otros webs

      Hay que reforzar la figura del profesor: que tenga rango de autoridad pública y respaldo social

      El maestro de Camus se ganó la 'auctoritas' con equidad y sabiduría

      Pero el carisma no basta, porque hay buenos profesores que no lo tienen... así como también alumnos y padres refractarios ante él. Y ni las clases van a suspenderse ni las escuelas cerrarse o convertirse en un infierno por la falta de carisma.

      También la armonía conyugal (o entre padres e hijos) es cosa que no puede ordenar un juez, pero por si acaso es bueno que haya una legislación bien clarita contra el maltrato. Carismática o no, la figura del profesor debe ser reforzada: dotarla de rango de autoridad pública no es sino institucionalizar el respaldo social que siempre merece. Se establece que en su caso, como en el de otros servidores públicos, los menosprecios y agresiones tienen mayor gravedad que las rencillas privadas porque implican la obstaculización de un propósito común y necesario para toda la ciudadanía. No solventa desde luego todos los problemas de la escuela pública actual, pero colabora a mejorar el estatuto de quienes más directamente los padecen.

      Claro que en nuestro país ese objetivo social no es aceptado sin abundantes discrepancias. Algunos creen que la enseñanza no debe ser -en el terreno moral y cívico- más que una reiteración ampliada de las doctrinas que profesan los progenitores, sean cuales fueren: los maestros sólo son unos empleados al servicio de los prejuicios familiares. Ni educación para la ciudadanía, ni ciencias del mundo contemporáneo, ni formación sexual obligatoria, nada de lo que pueda alterar sacrosantas supersticiones caseras. Para otros, separar a los varones de las hembras da mejores resultados académicos (quizá debiéramos extender la receta a la sociedad entera, quién sabe si hallaríamos así el paraíso) y no faltan defensores de que los niños no deberían ir a la escuela a corromperse y perder el tiempo, porque como en el hogar no se aprende en ninguna parte. Invocar cualquier tipo de consideración socializadora o de los derechos de la comunidad a la formación de quienes van a gozar de sus garantías democráticas les parece a esos pedagogos disociativos una imposición totalitaria.

      Tampoco ayuda precisamente la visión que dan del asunto algunos desgraciadamente populares espacios televisivos. Por ejemplo Física o química cuenta historietas picantes de sexo o drogas (física o química, ya digo), pero nada digno de mención en cuanto a la enseñanza misma. Cualquier bedel espabilado de instituto podría haber asesorado a los romos guionistas. Y para que hablar de Curso del 63, que presenta una visión de la autoridad que responde al modelo del Nerón de Quo Vadis? más que a nada conocido en el mundo real. Se ha dicho con razón que toda exageración es insignificante y esa caricatura lo es: claro que los zangolotinos deambos sexos que forman el talludito alumnado virtual de ese falso internado son de tal índole que despertarían ansias tiránicas en el mismísimo Gandhi... Si se comparan esas parodias con La clase y otras aportaciones del cine francés al mismo tema, sobran mayores comentarios.

      En estos tiempos, convendría recordar a monsieur Germain. Fue el maestro de Albert Camus en la escuela primaria y, muchos años después, el destinatario de la primera carta que su antiguo alumno escribió al ganar el Premio Nobel: "Cuando me dieron la noticia, mi primer pensamiento, después de mi madre, fue para usted. Sin usted, sin esa mano afectuosa que tendió al niño pobre que yo era, sin su enseñanza y su ejemplo, nada de todo esto habría ocurrido". La historia podemos leerla en El primer hombre, poco más que un borrador pero infinitamente significativo y conmovedor de la obra póstuma de Camus. Allí se narra la atroz miseria de los primeros años del escritor, hijo de un soldado francés caído en la Primera Guerra Mundial y de una menorquina afincada por necesidad en una aldea argelina. Sin libros, sin radio, sin cultura de ningún tipo, casi sin lenguaje más allá de las voces elementales: el niño solitario fascinado por la madre iletrada desesperadamente melancólica y por la fuerza abrumadora del sol africano.

      Pero allí estaba el señor Germain, que se fijó en su "pequeño Camus" y le guió con severa benevolencia. Un maestro a la antigua, que no dudaba en castigar las infracciones con golpes de regla en las posaderas... sin excluir de esos correctivos a su preferido. Pero también el salvador que convenció a la familia de la importancia de que el niño continuara en el Liceo de Argel sus estudios (a pesar de los sacrificios económicos que implicaban) y así le rescató para la palabra liberadora. Es fundamento de la integridad humana y creativa de Camus no haber olvidado ni renegado nunca de esos humildes orígenes.

      El señor Germain era sin duda un maestro con auctoritas, ganada tanto por su equidad y sabiduría como por el respeto de los alumnos y sus familias, ese respeto que sienten los desfavorecidos por la enseñanza cuya importancia emancipadora valoran tanto como otros más acomodados la desprecian. Y todo ello en un contexto de enfrentamiento colonial y pluriétnico nada favorable a fáciles armonías...

      Tras el Nobel, Louis Germain escribió una larga carta a su cher petit. En ella recuerda episodios del pasado, pero acaba centrándose en alarmas del presente (estamos en 1959). Informa a su antiguo alumno, "en tanto que profesor laico", de las amenazas que ve cernirse sobre la escuela pública. Deja claro que -como Camus atestiguaba- siempre mantuvo una escrupulosa imparcialidad en cuestiones religiosas, explicando en clase que hay diversas religiones y también gente que no practica ninguna: "Creo que, durante toda mi carrera, he respetado lo que hay de más sagrado en el niño: el derecho a buscar su verdad". Por eso le alarman las noticias de que en ciertos Departamentos franceses ya hay clases que se dan con un crucifijo en el aula: "Lo considero un abominable atentado contra la conciencia de los niños". ¡Y eso que nunca oyó hablar de la "laicidad positiva" y las indagaciones sobre la identidad francesa de Nicolas Sarkozy!

      A raíz de la obvia sentencia del Tribunal de Derechos Humanos europeo sobre el crucifijo en las aulas, hemos vuelto a oír las protestas habituales, igual de mal argumentadas. Los unos: "¿A quién puede ofenderle un crucifijo, símbolo de perdón, etcétera?". Respuesta: a nadie, claro. En cambio, ofende a los laicos y a los partidarios de la libertad de conciencia que se invada un espacio que debe permanecer confesionalmente neutral con símbolos respetables pero partidistas. Los otros: "¡Ignorantes, se trata de una expresión cultural, no religiosa!". Respuesta: ignorante usted, so merluzo, porque el crucifijo es una expresión cultural en tanto que religiosa. La prueba: colocar sobre la taza del retrete una reproducción de la Gioconda o del Pensador de Rodin (más apropiado) puede ser de mejor o peor gusto ornamental, pero poner un crucifijo será una provocación que irritará justificadamente a muchos creyentes.

      Dejo de lado a los multiculturalistas que recomiendan traer a las aulas, junto al crucifijo, versículos del Corán, candelabros de siete brazos, imágenes de Buda, moais de la Isla de Pascua, etcétera. En época de crisis, no es bueno sobrecargar los gastos de material escolar.

      Fernando Savater es escritor.

      02 noviembre 2009

      IU-ICV piden suprimir la casilla del IRPF destinada a la financiación de la Iglesia

       

      El obispo Algora, en la presentación de la campaña 'X tantos' de la Iglesia. G.PECOT

      http://www.publico.es/votarEncuesta?idEncuesta=260&res=freemarker&idRespuesta=1114#encuesta

      El número de ciudadanos que marcan la casilla de la Iglesia en la declaración de la renta disminuye cada vez más.  Al margen de la tendencia en los usos de la famosa X,  la coalición formada por Izquierda Unida e Inciativa per Catalunya Verds pretende que no exista tal casilla. Para ello ha  presentado en el Congreso de los Diputados una enmienda al proyecto de ley de Presupuestos Generales del Estado para 2010, en la que solicita al Gobierno que lleve a cabo "las medidas oportunas para suprimir la asignación tributaria a la Iglesia católica".

      Esta supresión incluye, entre otras cosas, la eliminación de la casilla del IRPF en la que los ciudadanos, de forma voluntaria, asignan el 0,7% de su renta a esta institución. IU-ICV quieren que se lleve a cabo esta propuesta antes de que finalice el primer semestres de 2010, según se recoge en la enmienda.

      En el escrito, la coalición pide asimismo al Gobierno que establezca un plazo de adaptación para la completa autofinanciación de la Iglesia católica a través de las donaciones de sus fieles. En ese plazo, agregan, se revisarán "para su desaparición" los beneficios fiscales de los que disfruta esta institución, en particular los supuestos en los que no están sujetos al IVA y a las exenciones en el Impuesto sobre Bienes Inmuebles (IBI).

      Por el contrario, IU-ICV plantea que el Gobierno "evalúe la posibilidad" de establecer incentivos fiscales sobre el IRPF y en el Impuesto de Sociedades para las donaciones de los contribuyentes que reciban las confesiones religiosas.

      Sistema de financiación

      En 2006, el Gobierno y la Iglesia llegaron a un acuerdo para crear un nuevo modelo de financiación, que se aplica desde 2007, y que, por un lado, suprime la dotación directa del Estado a la Iglesia y, por otro, eleva del 0,52% al 0,7% la asignación voluntaria que el ciudadano hace a esta institución a través de su declaración de la renta.

      El proyecto de ley de Presupuestos Generales del Estado establece que esta institución recibirá el próximo año 159,1 millones de euros del Estado como anticipo del dinero que previsiblemente recaudará a través de la casilla del 0,7% del IRPF destinada a esta institución.

      La liquidación provisional será el 30 de noviembre de 2011, llevándose a cabo de forma definitiva antes del 30 de abril de 2012. En ambas liquidaciones, una vez efectuadas, se procederá por las dos partes a regularizar, en un sentido o en otro, el saldo existente.

      En la última declaración de la renta, el número de asignaciones a favor de la Iglesia se incrementó en cerca de 500.000, elevando así el número total de asignaciones a casi siete millones.

      ¿Suprimirías la casilla del IRPF destinada a la Iglesia católica?

      29 octubre 2009

      TEJEDOR & PEÑA RUIZ, Todas las aristas del laicismo en un libro

       

      César Tejedor y Henri Peña-Ruiz durante la presentación del libro. / Enrique Carrascal

      César Tejedor y Henri Peña-Ruiz durante la presentación del libro. / Enrique Carrascal

      • Henri Peña-Ruiz y César Tejedor abordan el ideal con perspectiva universal
      • El laicismo permite que ningún ser humano se sienta discriminado

      J.M.B. | Salamanca

      Actualizado miércoles 28/10/2009 12:22 horas

      La Universidad de Salamanca ha presentado este martes el libro"Antología laica. 66 textos comentados para comprender el laicismo", en el que el filósofo Henri Peña-Ruiz y César Tejedorabordan el ideal laicista desde una perspectiva universal a través de textos tan variados como los de Platon, San Agustín, Camus, Kant, Descartes, Locke, Rosseau, Montesqieu, Ortega y Gasset o Simón Bolivar. El director del servicio de publicaciones de la USAL, Javier Pardo, explicó que el libro "aborda una cuestión que esta en el centro del debate ideológico, político y social del país y que afecta a la forma en la que nos planteamos nuestros sistema de Gobierno, de Educación…".

      Pardo justificó la publicación del libro porque en "ese debate, no siempre racional, la universidad debe aportar esa racionalidad.Habla del laicismo por boca de muchos autores, seleccionados de forma rigurosa, que permiten al lector sacar sus propias conclusiones, su punto de vista racional y formado".

      Por su parte, César Tejedor, aseguró que "el libro llena un vacío. Hay muchos autores que han hablado del laicismo, lo han defendido o atacado desde distintas posturas, católicos, ateos, musulmanes, pero faltaba un texto en el que se pudiera abordar desde todos los ámbitos. Por eso hemos intentado hablar por boca de los autores".

      A su juicio, "vamos hacia una Estado de pluri-religión, en lugar de laico" y por ese motivo "al seleccionar los textos hemos intentado demostrar que es un ideal universal, no solo para Europa, para Francia o España. El laicismo es el ideal que permite que ningún ser humano se sienta discriminado por razones ideológicas, porque laicismo no es igual a ateísmo".

      César Tejedor recordó que el libro va acompañado de un glosario de términos, sobre los que "se dicen muchas cosas y que necesitábamos aclarar pero sin dañar a ninguna creencia". Por su parte, Henri Peña-Ruiz, filósofo del laicismo y coautor del libro, indicó que "queríamos mostrar a nivel universitario pero también desde un compromiso claro a favor del laicismo, una defensa e ilustración del ideal laico con todos los medios de la filosofía, que es el arte de tomar cuidado de sus pensamientos y en el mundo tan difícil en el que vivimos es muy importante".

      Peña-Ruiz aseguró que al utilizar la palabra laicismo "no pretendo hacer un amalgama polémico sobre la religión, que debe comprender a todos los creyentes pero el Estado debe tener en cuenta a todos. En un estado laico hay sitio para todos, los creyentes, los humanistas ateos y los humanistas agnósticos, y por eso nos parece que esta más vigente que nunca, porque las fronteras de las naciones están desapareciendo".

      Finalmente, Francisco Delgado, presidente de Europa Laica, defendió la publicación del libro porque "trata de desvelar y comentar textos de todos tipos para analizar la emancipación laica. Vamos a contribuir en la difusión al máximo porque nuestros objetivos es la defensa del ideal laico, la separación del Estado de la Iglesia".

      Delgado cree que en la actualidad "los privilegios de la iglesia católica en España son importantes, lo que significa que en algunos aspectos todavía estamos en un estado confesional pese a lo que dice la Constitución". Por ese motivo, explicó que "ahora, en Democracia y en la construcción europea, toca que las iglesias ocupen su papel, y el Estado el suyo. Ese es el camino que nos toca recorrer en estos momentos".

      05 octubre 2009

      El Estado abonará 159 millones a la Iglesia como anticipo del IRPF

      Para algunos nunca hay crisis. La iglesia sigue parasitando fondos públicos en un supuesto estado laico.
      Kaos. Estado Español | el economista | 4-10-2009 a las 15:25 | 223 lecturas | 2 comentarios
      www.kaosenlared.net/noticia/estado-abonara-159-millones-iglesia-como-anticipo-irpf

      La Iglesia católica española recibirá 159,1 millones de euros del Estado en 2010 como anticipo del dinero que previsiblemente recaudará a través de la casilla del 0,7 por ciento del IRPF destinada a esta institución, mientras que al menos 135,5 millones de euros serán dedicados a otras actividades de interés social como previsión de la cuantía que los contribuyentes destinarán a esta apartado, según el proyecto de ley de los Presupuestos Generales del Estado para 2010, recogidos por Europa Press.

      El texto del Gobierno para 2009 establecía que la Iglesia católica recibiría 156 millones de euros, por lo que la previsión de recaudación para 2010 supone un ligero aumento. La liquidación provisional será el 30 de noviembre de 2011, llevándose a cabo de forma definitiva antes del 30 de abril de 2012. En ambas liquidaciones, una vez efectuadas, se procederá por las dos partes a regularizar, en un sentido o en otro, el saldo existente.

      El Gobierno y la Iglesia llegaran a un acuerdo en 2006 para crear un nuevo modelo de financiación, que se aplica desde 2007, y que, por un lado, suprime la dotación directa del Estado a la Iglesia y, por otro, eleva del 0,52 por ciento al 0,7 por ciento la asignación voluntaria que el ciudadano hace a esta institución a través de su declaración de la renta.

      Por su parte, el Gobierno destinará a subvencionar actividades de interés socialno menos de 135,5 millones de euros. En caso de que no se alcance esta cifra a través de la casilla del 0,7 por ciento del IRPF destinado a fines de interés social, el Estado aportará la diferencia.

      04 octubre 2009

      Religión y poder. Marsilio de Padua: ¿la primera teoría laica del Estado?.


      Está claro que los cimientos de la laicidad se pueden buscar muy lejos, y ya ven hasta Marsillo de Padua, aunque ya puestos de buscar antecedentes, no me cansaré de repetir una reseña bibliográfica de primer orden  para el tema laicista.

      Pedro de la Llosa: La Rzón y Sinrazón (introducción al librepensamiento)

      Es el principio de la soberanía popular definido claramente ya en el siglo XIV que hace moderno y actual a Marsilio. El Estado es concebido como producto humano, totalmente separado de premisas teológicas tales como el pecado o similares. Afirma fuertemente el principio de la ley como producto de la comunidad de los ciudadanos, dotada de imperatividad y coactividad además de ser inspirada en un ideal de justicia. Este ideal de justicia se deriva del consorcio o asociación civil, el único sujeto que puede establecer lo que es justo y lo que no. Para Marsilio el hombre debe ser concebido como libre y consciente; este concepto destaca a Marsilio en el Medioevo erigiéndolo como faro de la libertad. La modernidad de Marsilio puede ser totalmente entendida siempre que se considere que ha enunciado estos principios en el siglo XIV y no en el siglo XX.En el Defensor Pacis aparece de forma difusa un constitucionalismo arraigado fuertemente ya sea en las confrontaciones del Estado o de la Iglesia. Se podría ver iniciado el principio de la división de poderes que será, más tarde, afirmado en seguida por medio de grandes movimientos sociales y políticos tales como la Revolución francesa.Es de los primeros estudiosos que distingue y separa el derecho de la moral, asignando el primero a la vida civil y el segundo a la conciencia, con suma claridad y agudeza que es propia de los estudiosos modernos: en algunas de sus afirmaciones parece que se lee a Norberto Bobbio.

      Bayona, B.: Religión y poder. Marsilio de Padua: ¿la primera teoría laica del Estado?. Madrid-Zaragoza: Biblioteca Nueva-Prensas Universitarias, 2007, 379 págs. ISBN 978-84-9742-641-1

      26 septiembre 2009

      catedrático de Ingeniería Química Fernando Fernández-Polanco y su defensa del LAICISMO

       

      Catedrático aprovecha lección inaugural para hacer alegato a favor laicismo

      Valladolid, 25 sep (EFE).- El catedrático de Ingeniería Química Fernando Fernández-Polanco aprovechó hoy su lección inaugural del curso universitario en Castilla y León, titulada "Las huellas del agua", para hacer un alegato a favor del laicismo en la Universidad y en contra de los símbolos y expresiones religiosos.
      En el medio de su exposición sobre la presencia del agua en todos los ámbitos de la vida humana, Fernández-Polanco proyectó y explicó una diapositiva que nada tenía que ver con el hilo argumental de su disertación y sí sobre el laicismo que, según él preconiza una universidad (cuyo nombre omitió) en sus estatutos y luego no cumple.
      En este sentido puso diversos ejemplos, tales como el discurso de un rector hablando de la presencia de Dios en el quirófano, en las aulas y en todos los estamentos universitarios o como la misa en la Capilla del Cristo de la Luz que hoy precedió al acto académico.
      En una sesión presidida por el presidente del Gobierno regional y a la que asistieron los ocho rectores de la Comunidad Autónoma, también criticó la existencia de un capellán universitario y la aparición de sus datos en la guía de la institución y preconizó, finalmente, la adecuación de la realidad al marco estatutario.
      Finalizado su alegato en pro del laicismo, continuó con su exposición sobre las huellas del agua, que inició criticando la fiscalidad que pesa sobre los trabajos para empresas e instituciones que se realizan desde las universidades.
      Fernando Fernández-Polanco resaltó que se permitía estas licencias apelando a sus 40 años como docente, que se cumplían hoy, y en todo momento subrayó que lo que decía obedece a datos contrastables y no a opiniones. EFE pddp

      17 septiembre 2009

      EJÉRCITO Y RELIGIÓN

      File:Legionarios-con-Cristo.jpg

      Tengo ante mí una foto de prensa (El País, 19/08/09) de aguerridos soldados levantando un cristo en una procesión y me vienen a la memoria tantas otras de militares subiendo o bajando vírgenes o santos en múltiples actos o procesiones, peculiarmente denominados "religioso-castrenses".

      Esta simbiosis entre la espada y la cruz es un atavismo medieval de una época en la que el poder político era vasallo del poder clerical y entregaba, y mantenía a la fuerza, a todos los pobladores de un territorio a una religión oficial. La espada, el ejército, era el brazo colaborador necesario en tamaña empresa.

      Se podría pensar que no tengo en cuenta que se trata de costumbres ancestrales que han pasado a formar parte de nuestra cultura. Pero no es cierto. Tengo en cuenta, también, que hubo un tiempo en que fueron costumbre, y formó parte de nuestra cultura tener esclav@s, considerar a la mujer un ser inferior y dominado, quemar vivas a las personas en autos de fe y tantas otras perlas "costumbristas y culturales".

      Pero las culturas evolucionan, y las costumbres también. Prueba de ello es que si nos esforzamos un poco podríamos recordar decenas de tradiciones, estilos de vida, modos de pensar o actuar o instituciones que forman parte de nuestro pasado y que ya no existen. En el ejercicio de nuestra autonomía individual y nuestra libertad de conciencia podemos, y debemos, cambiar las tradiciones, costumbres o instituciones que sean contrarias a la igualdad, a la libertad o que discriminen a las personas en función de sus creencias (sean éstas religiosas o no).

      El ejército es una institución pública y, por tanto, representa a tod@s l@s ciudadan@s, sin distinción de creencias o convicciones. Pero cuando "se utiliza" en actos y ritos confesionales (así como cuando éstos irrumpen en ceremoniales castrenses), se convierte en patrimonio de unas particulares creencias (católicas) y queda deslegitimado como institución pública, representativa de tod@s l@s ciudadan@s.

      Treinta años de Constitución democrática no han servido, aún, para normalizar esta situación. Y el actual gobierno socialista se propone modificar el Reglamento de Honores Militares, no para que acabe esta yuxtaposición entre la espada y la cruz, sino para que los militares que desfilen ¡no lo hagan contra su voluntad! Resulta bochornosa, y atentatoria contra los derechos humanos, además de antidemocrática, la pervivencia de estas prácticas obligatorias en pleno siglo XXI.

      Es probable que esta medida tranquilice a las mentes más confesionales encuadradas en el PSOE, pero en modo alguno altera la notable influencia confesional (de la Conferencia Episcopal) sobre las instituciones democráticas, contraviniendo la supuesta aconfesionalidad de nuestra Constitución. No sólo el ejército, la judicatura, la escuela, la sanidad no han podido liberarse de la pesada losa clerical tras treinta años de Constitución, sino que con la pervivencia de los Acuerdos con el Vaticano se camina en sentido contrario.

      La disyuntiva no es religión sí, religión no, sino instituciones públicas laicas (no patrimonializadas por ninguna religión), o instituciones confesionales, como sucede en la actualidad con el ejército, los hospitales o las escuelas.

      M. Enrique Ruiz del Rosal  presidente de la Asociación Laica de Rivas