21 octubre 2005

La otra cara de las Hijas de la Caridad,

Las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl han sido galardonadas con el Premio Príncipe de Asturias a la Concordia 2005 por su comprometida ayuda social con los pobres y más olvidados por la sociedad. La compañía usará los 50.000 euros con los que está dotado el premio para proyectos en Eritrea, Mozambique e India, tres países en vías de desarrollo. Se trata de una institución religiosa y benéfica que trabaja en favor de la justicia, la paz y la solidaridad en todo el mundo. Pero según las últimas informaciones que han salido a la luz no todo el mundo está de acuerdo con que la actitud de las monjas sea tan solidaria como nos quieren hacer creer.

Las Hijas de la Caridad fueron las encargadas de controlar las galeras de mujeres durante el siglo XIX y varias cárceles durante el franquismo. En esta etapa no se centraron en sus virtudes sociales y caritativas, sino que más bien fueron las culpables de terribles sufrimientos para miles de mujeres españolas, según han contado sus testimonios. Los historiadores y algunas expresas del franquismo no entienden porque este galardón tan reconocido ha ido a para a las manos de este institución religiosa.

“No tengo ningún recuerdo bueno de las Hijas de la Caridad. Dirigían la cárcel de Barcelona con una falta de humanidad escalofriante”. Esta es la opinión que merecen las monjas según María Salvo i Iborra, una expresidiaria del franquismo. María fue detenida a los 21 años y condenada a 30 años de cárcel por delitos como la masonería y asegura que “sus castigos eran aleatorios, ladinos, refinados, de maltrato psicológico. Por ello, es cuando menos sorprendente que le concedan el Premio Príncipe de Asturias de la Concordia a una comunidad que actuó sin caridad, con avaricia y torturándonos psicológicamente”.

Éste es sólo uno de los testimonios pero podéis leer más en el libro escrito por Tomasa Cuevas, de 88 años y también expresidiaria, titulado Testimonio de mujeres en las cárceles franquistas, donde se relatan múltiples sucesos dentro las galerías de las cárceles custodiadas por las Hijas de la Caridad. Tomasa asegura, entre otras cosas, que “las monjas se quedaban con una parte regular del dinero que obtenían de las labores que hacían las monjas”. Son relatos de unas mujeres que fueron castigadas con la pena de la cárcel, separadas de sus familias, de sus hijos, de sus maridos…de toda su vida anterior, y las monjas las torturaban rompiéndoles las cartas y dejándolas sin ver a sus visitas según cuentan ellas mismas.

Todo esto ha levantado una gran polémica social pero a pesar de ello hoy las Hijas de la Caridad subirán a recoger su trofeo mientras las expresidiarias y víctimas de la dictadura lo verán por televisión preguntándose: ¿por qué les dan este premio después de todo lo que nos hicieron sufrir las carceleras del franquismo?

Tania Martínez(21/10/2005)

2 comentarios:

Lazarillo del Aire dijo...

Saludos desde mi modesto weblog Diario del Aire. Me congratula hallar en Red Las Dominicales del Libre Pensamiento redivivas. Lo digo como conocedor de aquel singular semanario. Encantado del reencuentro en vivo gracias a R. Royo Villanova.

Miguel A. González dijo...

Lo cierto es no debemos llevarnos a error. La Iglesia siempre ha mantenido dos caras, una "la social" de una supuesta voación de servicio a la comunidad y otra "de fe" que se pliega como los ejercitos a las veleidades de sus dirigentes.