07 octubre 2005

LAICISMO DE MEDIO PELO

Se sabe que la Iglesia Católica Apostólica y Romana quiere rebajar la carga conceptual y textual del término laicismo, y hasta se comprende desde su óptica que intente detener el avance de los movimientos laicistas a base de la reinterpretación y asimilación, una tanto retorcida, del término LAICISMO, a base de apostar por “LAICIDAD”, palabro tan en boga en otras esferas culturales, y que para nosotros los defensores de la separación de poderes viene a significar lo mismo uno que otro, aunque apsotemos por el castizo término de “laicismo”.

En este punto, hasta hay ciertos masones atrincherados en la corriente de la ortodoxia dogmática que representa el universo de la Gran Logia de Inglaterra en España, que hablan de la existencia de un laicismo negativo y positivo, para así poder acomodar la contradicción en que se hallan como masones, y como supuestos defensores de la libertad absoluta de conciencia.

Contradicción que se agrava aún más ante la exigencia que hacen determinadas Obediencias masónicas, de que sus miembros crean en una trascendencia representada en algunas logias como el Gran Arquitecto del Universo (GADU) y todos ellos maosnes y Obediencias luego se califican de librepensadores.

Pero esa contradicción no solo se observa s en el singular mundo de la masonería, sino que también la encontramos en el ámbito político, el cual se debate entre el quiero y no puedo, dejándose llevar por los miedos y las presiones que se han suscitado con algunos comunicados y posicionamientos, tendentes todos ellos a cargar contra la moral laicista que parece predicarse desde algunas asociaciones y que también alcanzan a un Estado, tan soberano como el nuestro.

Aunque llegados a este punto hay que recordar que en España estamos atados de pies y de manos por un Concordato, el cual fue firmado por Franco, iguales que aquellos otros que firmaron Hitler y Mussolini en su momento. Lo caul ya debiera ser motivo para que se nos caiga la cara de vergüenza, puesto que nos atrevemos a quitar las estatuas del Generalísimo y dejamos aquello que nos ata de pies y manos, como son los acuerdos firmados por el Dictador, y que la transición no se atrevió a quitar.

Esa contradicción la vemos tambien en el quehacer socialista, que se nos venden que son la encarnación del espíritu laico y republicano, y hasta hay quien a estos nuevos socialistas les acusa de masones, o al menos de tener espíritu masónico, aunque luego los hechos demuestran lo contrario
Lo cual nos viene a decir que estamos ante una aptitud laicista de medio pelo, como nos lo demuestra las actuaciones de ministros, que declaran públicamente en actos oficiales del gobierno sus adhesiones y preferencias, como lo hizo Bono en su jura, o más recientemente lo manifestó Moratinos, confesándose católico y proclive al desarrollo de buenas relaciones con la Curia, no olvidando el propio barón gallego del PSOE, el Sr. Paco Vázquez tan proximo al OPUS.

En el tema de la enseñanza vamos de igual manera, de una posición progresista volvemos de nuevo a la regresión de antaño: la religión catequizante sigue en la escuela, y es más puede parecer que es solamente el gobierno quien pliega, pero no es así, también el propio Partido Socialista, da una de cal y otra de arena, pues ha nombrado como Secretario Federal a un hombre puente entre el partido y los católicos, lo que choca con la posición de no autorizar las corrientes de opinión en el partido, y en cambio se plantea una opción de este calado desde el ámbito federal del Partido Socialista.
Ante lo caul habría que preguntarse: ¿ Qué entiende el PSOE y el propio gobierno socialista el caminar hacia posiciones laicistas…?

Todo esta panoplia nos viene al pelo, para que luego la Iglesia diga que es combatida por el gobierno, y lance a cuatro vientos que se siente perseguida.
Cuando en realidad es que está preñando de presiones al Estado español que le otorga concesiones, cada menos entendible a ojos de aquellos que optamos por el respeto la separación del Estado.
Pues vemos que la Iglesia sigue sin perder un ápice su privilegiada influencia , es más habla de un laicismo que permita la co-existencia de otras iglesias, supongo que para buscar aliados, porque está claro que no quieren que se rescinda el Concordato, incompatible con la Constitución, y porque temen que se suprima la ayuda económica que reciben del Estado.
Y así estamos un pasito palante y dos para atrás.
Vemos mucha ley progre en muchos ámbitos, que nos resultan modernísimas y avanzadísimas, cojonudo, pero luego en otras cosas más básicas como en el que estamos tratando vemos se usa un laicismo de medio pelo.

He dicho
Víctor Guerra García

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