29 abril 2006

El autobombo de los Jesuitas




Los jesuitas gijoneses se han pasado tres pueblos que dicen los castizos, puesto que se han despachado hace unos días en la prensa regional (21 abril 2006) http://www.lne.es con un especial del S.J Manuel Rodríguez Carrera (Superior de los Jesuitas del Colegio Revillagigedo), con motivo del Quinto Aniversario de la Compañía de Jesús.

Y les ha faltado abuela para poder darse más aún más auto bombo, como se han dado, han escrito de sus santos padres, de los padres asesinados , les ha faltado añadir por la ordas rojas, han elogiado sus colegios y acciones, y nos han pasado por el hocico que han educado al a mayoría de los hijos de la burguesía gijonesa y de Oviedo buscando el mejor servicio, pero se han guardado celosamente de entonar un “mea culpa” por aquello que hubieran hecho mal o por el colaboracionismo que tuvieron con el regimen franquista.
Han pintado el mundo de color de la maravilla.

Y parecen ignortar que la presencia jesuítica en Gijón, nunca fue bien vista por los republicanos y laicistas masones, que les tuvieron siempre ojo avizor.

Y deberían bajársele los humos al jesuitismo pues además de sacarles los cuartos y la manteca al Gobierno Regional y al Ayuntamiento de Gijón, de color ambos socialistas, para arreglar lo que fue su famosa Iglesiona, con sus “placas de los paseados por los rojos”.

No debiera quedar la mínima duda de la colaboración de los jesuitas con el régimen franquista, pues dos de sus más característicos centros: La Iglesiona y el Colegio de los Jesuitas contienen uno las citadas placas y el otro el monumento a los “Héroes de Simancas”, y la verdad me pregunto para que erradicarlos.

Que queden ahí tales hitos, por los siglos de los siglos, como testigo de la esa colaboración y esa permisibilidad que ha tenido la “monita secreta” con el régimen franquista, lo que una vez más demuestra que los gobiernos socialistas son bastante consentidores de este “status quo” además son buenos proveedores de los fondos religiosos.

Por eso habrá que preguntarse ¿Cuánto costará a los asturianos la reparación de un templo como La Iglesiona?

Supongo que el Sr. Areces (Presidente de la Comunidad Autónoma de Asturias) un día nos hablará de ello, y que habrá una nota por parte de los sectores críticos y liberales gijoneses que han callado como muertos, ante tanta auto alabanza jesuitica como se está viendo

Víctor Guerra

27 abril 2006

El ataque de la iglesia, de nuevo


"El laicismo en el poder aleja a los jóvenes de la religión», dice el Obispo de Pamplona Fernando Sebastián

Autor: Rafael Herreros. Colpisa
Fuente: Ideal de Granada
Fecha: 2006-04-26
Enlace:
www.ideal.es
La jerarquía católica no puede ocultar que le preocupa el progresivo alejamiento y desafección de los jóvenes de la Iglesia, como se empeñan en recordar recientes estudios sociológicos. Por eso, la Conferencia Episcopal está decidida a embarcarse en un profundo proceso de reflexión y «honesta» autocrítica. Ahora bien, este examen de conciencia no debe obviar que la situación creada tiene un evidente caldo de cultivo.

«No tiene nada de extraña, porque en la juventud brota lo que los adultos siembran. En una sociedad donde el laicismo está en el poder, donde hay una militancia laicista y, por tanto, una gran permisividad e indolencia de buena parte de la sociedad con las cuestiones religiosas y morales, es lógico que la juventud no se manifieste excesivamente preocupada» con los asuntos religiosos.

Lo dijo monseñor Fernando Sebastián, arzobispo de Pamplona y ex arzobispo de Granada, durante el acto en el que presentó el Encuentro Nacional de Jóvenes que tendrá lugar en Pamplona y Javier (Navarra) del 4 al 6 de agosto, dentro de los actos programados con motivo del V Centenario del nacimiento de San Francisco Javier.

El prelado enfatizó, no obstante, que cualquier objetivo que se marque la cúpula católica para recuperar a las ovejas descarriadas no debe partir de una autocrítica que ponga en riesgo su labor fundamental: difundir la presencia y el mensaje de Jesucristo. «No vamos a adulterar, tergiversar o manipular el mensaje de Jesús para ganar más clientes», dijo Sebastián. «No nos interesan adhesiones falsas a costa de nuestra autenticidad».

El camino para superar las 'deficiencias' debería pasar, en su opinión, por recuperar «el vigor, la limpieza y la transparencia de la Iglesia de los mártires de los primeros siglos». Y en el caso de la juventud, «pactando con ella, pero no con los explotadores del sexo».

Según el obispo, «ciertos medios casi se alegran» de la escasa presencia de los jóvenes en la Iglesia, «y eso no es bueno para nadie». «Estamos tratando de reflexionar sobre cuáles son las causas y en qué podemos mejorar nosotros». Pero, aunque el panorama no es halagüeño, «cada vez hay un porcentaje mayor de jóvenes identificados con la Iglesia. Sería interesante saber cómo piensan los que la frecuentan y qué conocen aquellos que no la estiman», argumentó.
Religión, «si nos dejan»
Pues bien, ante estas cuestiones del prelado de Pamplona, la organización GRANADA LAICA www.laicismo.org, ha respondido por medio de su coordinador, el catedrático de la Universidad de Granada Rafael Gallego:
Sr Director:
El martes 25 de abril reflejaban las páginas de su periódico las manifestaciones del obispo Fernando Sebastián según el cual el “laicismo en el poder” aleja a los jóvenes de la iglesia.

Al Sr. obispo le parece “laicista” un Estado que recauda su propio sueldo y el de todos los sacerdotes de España a través del Ministerio de Hacienda, ahorrándole el “engorroso” proceso de hacerlos ellos mismos. Un Estado que le complementa el sueldo si los contribuyentes no han sido suficientemente generosos. Gracias al “laicismo en el poder” que denuncia el Sr. Sebastián la asignatura de religión es de oferta obligatoria en toda la enseñanza pública; los profesores de esta enseñanza confesional reciben su sueldo del Ministerio o Consejería de Educación, la cual ha de indemnizarlos cuando el obispo los despide a su arbitrio; El “laicismo en el poder” mantiene e incrementa los conciertos con colegios católicos, a pesar de que éstos, por su propio carácter confesional, no ofrecen un servicio público para todos los niños; mantiene capellanes castrenses, penitenciarios, hospitalarios y universitarios que reciben su sueldo y despacho de los correspondientes Ministerios o Consejerías.
El “laicismo en el poder” permite que se haya crucifijos en aulas, hospitales, juzgados, colegios electorales, etc; los ministros, jueces y funcionarios juran sus cargos civiles ante biblias y crucifijos; los Alcaldes, sean del PP o IU, compiten por adornar los santos y vírgenes de su pueblo, y se dan codazos por presidir procesiones, romerías y peregrinaciones a Roma para asistir a la beatificación de algún paisano “martir durante la cruzada española”. Con el “laicismo en el poder” la policía, los legionarios, los artilleros, los ferroviarios, los colegios profesionales, las facultades universitarias, homenajean en actos oficiales a cristos, vírgenes y santos. El “laicismo en el poder” judicial exige que se incoe un procedimiento diplomático con el Vaticano para que un juez cite a declarar a un obispo, como si fueran titulares o agregados de alguna embajada extranjera. ¡Qué “laicismo en el poder” tan raro!

Por otra parte, ya que gracias a estas prebendas la asignatura de religión católica la reciben, según la jerarquía eclesiástica, el 80% de los niños, desde los 3 años hasta 2º de bachillerato (15 años), la Conferencia Episcopal debería revisar el temario y apretar las clavijas, aún más, a los catequistas, por si el “poder laicista” se ha infiltrado en sus filas.

Pero el Sr. obispo no va a permitir que la realidad le estropee un buen eslogan. Si la juventud se aleja de la iglesia no va a buscar la raíz en una jerarquía y unos sacerdotes adocenados por la sopaboba de un Estado criptoconfesional que les aleja de las necesidades y preocupaciones de su feligresía. Pues claro, es muchísimo más cómodo negociar su sueldo con un gobierno, aunque sea (presuntamente) “laicista”, en los despachos, sin luz ni taquígrafos, que ganarse el pan cada día sirviendo a los católicos a los que, según ellos, apacientan.

23 abril 2006

ANIVERSARIO DE LA MUERTE DE ROSARIO DE ACUÑA



Dentro de pocos días, el 5 de mayo de 2006, se celebrará el 83 aniversario del fallecimiento de Rosario Acuña, escritora prolífica, librepensadora, mujer que vivió una intensa existencia entregada a la defensa de las libertades de la ciudadanía de su tiempo.

Rosario Acuña fue perseguida por la intolerancia de la España de finales de siglo XIX y principios del XX. Hubo de exiliarse temporalmente como castigo por su enfrentamiento con los totalitarismos religiosos y políticos, tanto de la Iglesia Católica como de lo que hoy llamaríamos la derecha sociológica. Su militancia y activismo real en favor del la educación laica, los derechos de las mujeres y de las clases más desfavorecidas le valieron tanto el desprecio de la España negra, como el homenaje y reconocimiento de todos aquellos de los que fue valedora y voz.

Su entierro, a pesar de su voluntad, no pasó desapercibido para la clase trabajadora de la ciudad en donde residió sus últimos años, Gijón. Y desde esa fecha, cinco de mayo de 1923, cada año, cada aniversario, se convirtió en un homenaje expontáneo a aquella mujer que había dedicado su existencia a creer en una sociedad más justa, más libre y, en definitiva, mejor.
Reproducimos aquí su testamento, recordando que por primera vez desde que la Guerra Civil cercenara en España la democracia, se realizará un acto recordando su figura
el próximo 6 de mayo, a las 12 horas del mediodía, y ante su tumba en el Cementerio del Civil Sucu (Gijón ) y por iniciativa de la Logia gijonesa que lleva su nombre.

"TESTAMENTO"
En la ciudad de Santander a veinte de febrero de mil novecientos siete yo, Rosario de Acuña y Villanueva, viuda de D. Rafael de la Iglesia y Anset; de edad de cincuenta y seis años-, usando de las facultades que otorga el artículo seiscientos setenta y ocho del Código Civil en relación con el seiscientos ochenta y ocho del mismo, hallándome en pleno uso de mi voluntad e inteligencia, hago este testamento ológrafo que anula cuantos hubiera hecho anteriormente y dejo dispuesto o expresado lo siguiente:Habiéndome separado de la Religión Católica por una larga serie de razonamientos derivados de múltiples estudios y observaciones conscientes y meditados, quiero que conste así, después de mi muerte, en la única forma posible de hacerlo constar, que es no consintiendo que mi cadáver sea entregado a la jurisdicción eclesiástica testificando de este modo, hasta después de muerta, lo que afirmé en vida con palabras y obras, que es mi desprecio completo y profundo del dogma infantil y sanguinario, visible e irracional, cruel y ridículo, que sirve de mayor rémora para la racionalización de la especie humana.Conste pues, que viví y muero separada radicalmente de la Iglesia Católica (y de todas las demás sectas religiosas) y si en mis últimos instantes de vida manifestase otra cosa, conste que protesto en sana salud y en sana razón de semejante manifestación, y sea tenido como producto de la enfermedad o como producto de manejos clericales más o menos hipócritas impuestos en mi estado de agonía; y por lo tanto ordeno y dispongo que diga lo que diga en el trance de la muerte (o digan lo que yo dije) se cumpla mi voluntad aquí expresada, que es el resultado de una conciencia serena derivada de un cerebro saludable y de un organismo en equilibrio.

Cuando mi cuerpo dé señales inequívocas de descomposición (antes de ningún modo, pues, es aterrador ser enterrado vivo) se me enterrará sin mortaja alguna, envuelta en la sábana en que estuviese, si no muriera en cama, echéseme como esté en una sábana, el caso es que no se ande zarandeando mi cuerpo ni lavándolo y acicalándolo, lo cual es todo baladí; en la caja más humilde y barata que haya, y el coche más pobre (en el que no haya ningún signo religioso ni adornos o gualdrapas, de ninguna clase, todo esto cosa impropia de la sencilla austeridad de la muerte) se me enterrará en el cementerio civil, y si no lo hubiere donde muera, en un campo baldío, o a la orilla del mar o en el mar, pero lo más lejos posible de las moradas humanas. Prohibo terminantemente todo entierro social, toda invitación, todo anuncio, aviso o noticia ni pública ni privada, ni impresa, ni dada de palabra que ponga en conocimiento de la sociedad mi fallecimiento: que vaya una persona de confianza a entregar mi cuerpo a los sepultureros, y testificar dónde quedé enterrada. Si no se me enterrase en Santander que no se ponga en mi sepultura más que un ladrillo con un número o inicial; nada más; pero la sepultura sea comprada a perpetuidad.

[…]La propiedad de todas mis obras literarias, lo mismo las publicadas que las inéditas, se las dejo también a D. Carlos Lamo y Jiménez […] Desearía que a la muerte de Don Carlos Lamo y Jiménez pasara la propiedad de todas mis obras literarias a poder de los hijos de Don Luis París y Zejín, en recuerdo de la fraternal amistad que me unió a su padre […]

Todas las coronas y ramos de laurel que poseo, regaladas en homenaje al mérito de mis escritos, ordeno que sean depositadas sobre el sepulcro de mi padre Felipe de Acuña y Solís que yace en el cementerio de San Justo y sean allí dejadas hasta que el tiempo las consuma, como última ofrenda del inmenso cariño que nos unió en […]

Creyendo en el Dios del Universo: con la esperanza de poseer un espíritu inmortal el cual no se hará dueño de la conciencia y de la voluntad interín vaya unido intrínsecamente a la naturaleza terrestre; segura de que la inmensidad de la creación nada se pierde ni se anonada; presintiendo, con los fueros la razón, una justicia inviolable cuyos principios y fines no pueden ser abarcados por la flaca naturaleza humana, confiando en la existencia de la verdad, la belleza y la bondad absolutas, Trinidad omnímoda de la Justicia Eterna, me recomiendo a la memoria de las almas que amen la razón y ejerzan la piedad perdonando a todos aquellos que me hicieron sufrir grandes amarguras en la vida, rogando me perdonen todos a quienes yo hice sufrirlas

[…]Dejo por Ejecutores testamentarios de mi voluntad a Don Carlos Lamo Jiménez y a Don Luis París y Zejín, y encargo a Don Luis París y Zejín que ayude a ordenar coleccionar, corregir y publicar (poniéndole prólogo a la colección) a D. Carlos Lamo y Jiménez todas mis obras literarias publicadas o inéditas, en prosa o en verso, recomendándole que para la colección y publicación se atenga al orden de las fechas, con la cual podrá seguirse la evolución de mis pensamientos.Este es mi testamento, que deseo y mando sea fielmente cumplido en todas sus partes […]

Rosario de Acuña y Villanueva20 de Febrero de 1907