18 junio 2006

Mizzian y lo moro


Un acto realizado no hace muchas semanas por la la hija de Mohamed Mizzian, el militar que llegó ser nada menos que Capitán General de Galicia, y luego alto cargo en el primer gobierno del independizado Marruecos, bajo el reinado de Mohamed V, y que mandaba como Teniente General las tropas regulares en la Guerra Civil española, ha despertado en algunos medios cierto disgusto, y hasta entre los que compartimos la divisa de libertaad Igualdad y farternidad [1] han expresado en varios blog sus pareceres y han repudiado los actos de homenaje refrendados por la presencia de un diplomatico del Gobierno español en tal acto. Con titulos como éste: Para esto hemos perdido la Guerra?

Y lo cierto es que me encuentro en una dificil situación, como casi siempre que se toca lo moro, lo árabe, pues aunque asturiano repudio la idea del pelayismo que aqueja a nuestra sociedad astur, tan cargada de prejuicios como la que más, ya en nuestro subconsciente lo “moro” tiene viejas reminicencias pelayistas, de xenofobia triunfante por haber echado a los moros de Asturias, cuando en realidad los árabes llegaron a Francia sin problema alguno, como para detenerse en una porción de tierra como esta: lluviosa y siempre metida en la encainada, o sea sumergida en la niebla.

Y me siento extraño defiendiendo una parte de mis raices árabigo-andaluzas frente a “estatuo quo” de la xenofobia de los blanquitos, la mixtura frente lo autóctono, la mezcla frente a la raza; y me extraño y me exilio en mi interior porque veo a aquellos que se encastillan en la orgullosa posesión de los valores exclusivos desechan lo que no es genuino como lo hispano, o lo astur, desechan lo judío, lo moro, lo luterano o afrancesado, aunque esto último menos, porque mola más, y además acusamos a todos ellos de convertir nuestra cultura en un erial.

Pero es dificil defender esto en esta tierra donde nuestros fantasmas nos juegan malas pasadas, tierra donde somos reos de las leyendas, de los prejuicios y de las deformaciones. No soy niño de la guerra, y la postguerra casi que me queda lejos, pero en mi casa y fuera de ella tambien se habló tanto y tanto de los moros, de sus barbaries, de sus violaciones, eso es lo que nos ha quedado de la amarga historia de la Guerra Civil. Y no digo que nos las haya habido y que sean condenables.

Pero nos quedamos con las violaciones de las tropas regulares de los Tabores, que siempre me los he imaginado en mi calenturienta mente infatil arrastrando un pirulón hasta las rodillas y violando frenéticamente como seres lascivos hasta la extenuación a las españolas, a las autóctonas y a los autóctonos, pues parece ser que igual les daba so que arre.

Sin embargo tambien soy fruto de otras leyendas por el hecho de haber tenido un padre legionario durante casi 6 años allá en tierras moras, y he oído muchas veces de su boca como se les trataba a los moros allá en el Shajara, en el Aiún, a latigazos y como a perros, raza despreciable “que vale lo que vale” y que Franco supo manejar carne cañón, como tropa de choque por su fiereza en el combate, por su entrega.
Seguramente que si hubieran estado en el otro bando, o la publicistica historiagrafica hubiera sido más objetiva hoy serían un hito, como son los gurkas en el ejército inglés.

Y olvidamos que nuestros hitoriadores han cargado nuestra historia de historietas y han deformado y tapado realidades, y ya nadie se acuerda de la instántaneas como las de unos legionarios españoles posando ante las cabezas de varios rifeños decapitados que tanto revuelo internacional causó en 1923, o los desfiles de Franco con cabezas de moros en la punta de lanza de sus cortejos, o la cabeza que se envió de un moro entre flores a la Cruz Roja, todo eso también fue moneda corriente entre nuestros voluntarios africanos.
Nada diremos de la ofrenda a Apostol Santiago a la que acuden todas nuestras autoridades apostando por el Santiago Matamoros, o cuando Franco obligó al Mizzain a doblegarse y rendirle homenaje. No se trata aquí de espetar el ya retórico y tu más… pero hay que ver la historia con ojos abiertos.

Siempre hay un Sur y el nuestro es lo “moro”, y tanto es así, que no sabemos distinguir entre rifeños, magrebies, marroquies, argelinos o bereberes o saharaguis, para nosotros son todos “moros” aunque encumbremos luchas polisarias, decir en cuanto a estos últimos, que parecemos olvidar que ellos también forman parte del mito “moro”.

Nuestro Sur siempre ha sido nuestra verguenza, el colonialismo que nunca hemos repudiado y quehacer de nuestra tropas allá en las colonias, luego está El Rif, y Abd el Krin, La Marcha Verde, [sufrí en carne propoia la rabia de los viejos militares que tuvieron que abandonar las colonias africanas y que intentaban tratarnos durante la mili como si fueramos “moros” carroña o lo más ignorante del mundo].

Nuestra historia con lo moro empezó ya hace tiempo con el Conde Don Julian, aquél que abrió las puertas a lo “moro” y aunque tengo claro que mi pluma es basta y mi palabra escasa, recomendaría a mis contertulios y amigos las lecturas de Domingo Badía (Ali Bey), y Juan Goytisolo, porque queridos amigos no perdimos la guerra para ver solo esto, hay que viajar y ver que en nuestra España hay toda una pléyade de símbolos de todo tipo y naturaleza, y no levantamos la voz contra esos simbolos fascistas que pululan por nuestra tierras por doquier, nos negamos a dignificar el cementerio moro de Barcia (Luarca) [lugar donde se enterraron las tropas regulares acantonodas en las Cuencas) y sin embargo con el erario público se cuidan las tumbas de la Legión Condor, o de Onésimo Redondo, o en nuestras villas existen monumentos como el de Yagüe , en San Leonardo, o el de los Heroes de Simanacasm por poner ejemplos, o tenemos como fiesta nacional Santiago Apóstol, o sea “El Matamoros”

Y hay que decir que perdimos una guerra para liquidar un estado centralista para dar paso a las agresivas y freoces y hasta opresoras identidades y esencias nacionales como pueblerinas, tan reducidas, tan minúsculas que dan risa y hasta pavor, donde el mestizaje se devalua a marchas forzadas pese a que en la base de la sociedad ella se produzca de manera natural por medio de la coyunta entre razas y credos.

Y a veces siento pena cuando veo a compañeros desechar lo vasco, porque hay quien ha matado, o porque entregó la república, supongo que no pasará los mismo con la tropas galaicas que tomaron Asturias, por recordar algo. Tal vez el haber estado militando durante años en una organziación internacionalista como el movimiento libertario y el haberme embebido de una filosofía y tener ese cruce de genes hace que me desmarque de las identidades tan al uso entre algunos progresistas.

Y no podemos olvidadar que somos reos de los prejuicios y nos vemos más allá de la leyenda negra, y olvidamos que tambien hay una historia olvidada y enterrada y es la presencia “mora” en las tropas republicanas, o en el seno de las logias, o en las Brigadas Internacionales, y encumbramos el exilio francés y olvidamos el exilio “moro” de nuestro éxodo republicano en donde se sintieron cómodos nuestros republicanos. Tal vez la queja ante el acto de Mizzian y la presencia de un funcionario español, no debería ser de ese tono, y en cambio sí que se podría haber sido más justos y pedir que se recuperara la figura de los moros y su lealtat con la Republica, y su entrega a las instituciones republicanas.

Como digo es dificil explicar la contradicción y el malestar, es como si tuviera que quitarme la vida por ser alemán porque Europa tuvo su Furher, y ese sentimiento de culpabilidad parece que nostros se los queremos traspasar a lo moro, porque creemos y así actúamos que han sido la causa de nuestras desgracias.

Nuestra memoria historica va a ser muy dificil de recontruir porque los viejos fantasmas nos atenazan y no nos dejan ser objetivos, y queremos lograrlo a base de decretos de la Memoria Histórica, olvidando como se hacen esas cosas como lo ha hecho Francia con Aldekader, lo cual no estoy diciendo haya que hacerlo con Mizzain, pero llevamos muchas heridas y no todas curadas, y para que veamos con despego las cosas y no bajo la mitomanias personales habrán de pasar unos cuantos lustros.

Víctor Guerra
[1]http://republicalangreo.blogspot.com/ y http://www.memoriamasonica.blogspot.com/