15 abril 2007



Es necesario defender una educación laica que incluya la enseñanza de todas las religiones»
«El debate sobre la religión comienza a abrirse en sectores pequeños, pero todavía queda mucho por hacer»

Antonio García Santesmases Político, profesor de Filosofía en la UNED y experto en el panorama religioso actual


Antonio García Santesmases es profesor de Filosofía en la UNED y experto en la situación social de España. Fue miembro del comité federal del Partido Socialista Obrero Español y participó en la vida política de España como portavoz de Izquierda Socialista y como pensador.




Su último libro, «Laicismo, agnosticismo y fundamentalismo», narra la situación de la religión en la educación y habla del caso musulmán ligado a los fundamentalismos. El experto eligió La Felguera (Langreo) como punto de partida para la promoción de su obra. En esta entrevista deja de lado su vocación política y se adentra en el debate entre Iglesia y Estado, dejando en evidencia ciertas contradicciones como que el Estado apruebe la ley del matrimonio homosexual y no elimine sus lazos con la Conferencia Episcopal.



-¿En qué se basa su obra?

-Trata de rescatar el debate en la sociedad española sobre el problema del laicismo. El laicismo tiene mala prensa. Se le achacan muchas cosas; por ejemplo, ser equiparable al totalitarismo, a la dictadura, o a la ausencia de valores, al relativismo. El modelo más cercano de laicismo está en la República Francesa, es la que inspiró a la II República en España. Si el modelo del laicismo responde a lo que se vive en Francia, yo me pregunto ¿qué modelo de laicismo está vigente en España? En España no tenemos modelo laico, sino simplemente un modelo no confesional.


-¿Y qué diferencias encuentra entre estos dos modelos?

-Hay que remontarse a los acuerdos de 1978, después de la dictadura y cuando se fraguó el estado español con el acuerdo de la Constitución. Se le concedieron a la Iglesia católica diversos privilegios que han complicado las cosas para contar con un principio de laicidad en España. Una de las consecuencias es el problema de la enseñanza de la religión en los centros públicos, una enseñanza que hoy es confesional. Un ejemplo de este poder es que la Conferencia Episcopal elige a los profesores y decide sobre la rescisión del contrato de cada uno de ellos.


-Usted habla de los antecedentes históricos, pero ¿cuál es su opinión sobre esta situación?

-Me parece una situación negativa, sobre todo desde la perspectiva social donde estamos, es decir, un panorama donde confluyen muchas religiones. La pregunta sería qué preferimos. Es necesario, a mi juicio, un Estado laico, un Estado que no esté vinculado a una confesión determinada pero que permita la enseñanza en los colegios de la historia y de la cultura de cada una de esas religiones. Este mapa sería el ideal y el camino que habría que seguir.


-¿Por qué?

-Tal como está la situación de la religión en la educación, ¿qué beneficio se obtendría de que cada alumno se fuera a una clase de religión distinta? Sería un caos. Lo interesante sería una confluencia, un diálogo entre las religiones y aportar por una educación intercultural.
-Por lo que dice, supongo que, para usted, no se da esta situación.
-Es cierto que comienza a abrirse el debate. Existen sectores no oficiales que apuestan por este diálogo, aunque todavía queda mucho por hacer.


-¿Cuál será el futuro si se continúa con este panorama?

-Como no se cambie el modelo, no sé cómo puede terminar. Mi esperanza es que, a la larga, los responsables políticos se den cuenta de que no se puede mantener la situación actual en materia de religión.


Diario La Nueva España