17 enero 2007

Sobre fundamentalismos... y Laicismo


Publicaba hace unos días el diario LA NUEVA ESPAÑA, don Lisardo Santirso, miembro de La Plataforma Religión en la Escuela, un texto en la sección «Los lectores opinan», titulado «Fundamentalismo laico».

Y no me ha quedado claro, si el señor Lisardo busca la defensa de los valores cristianos y fundamentalmente los católicos y que éstos tengan presencia en la vida pública, o por el contrario lo que está haciendo, de paso, es defender su pan laboral a la hora de entrar a descalificar el laicismo como un fundamentalismo.

Al tenor de ello debo decirle que claro que el laicismo mira hacia atrás, porque debe volver al sitio donde la historia de un personajillo de Ferrol, la truncó, pero no por eso se deja de mirar al frente, ni de pensar en una sociedad cada vez más plural y democrática como la que hoy presenta nuestro territorio patrio.

Y llama la atención que alguien que sabe tanto de fundamentalismo como la Iglesia católica, hoy a través de uno de sus hijos, cuyo deseo es que persista la religión en la escuela como asignatura, trate a los otros de fundamentalistas por ser, o considerarse laicistas, y por querer, entre otras cosas, erradicar de la esfera de la educación pública una asignatura como la Religión, que no deja ser, por otro lado, un privilegio de la Iglesia católica, heredado de aquellos tiempos del nacional-catolicismo.

Por tanto, habrá que repensar qué es lo que sucede para que una institución como la citada y algunos de sus hijos quieran a estas alturas darnos a los laicistas lecciones en materia moral y de igualdad, cuando es la propia Iglesia la que discrimina a las mujeres relegándolas de la carrera eclesial, que hace escarnio en las personas de determinados teólogos católicos que no están en la línea ortodoxa de la Iglesia, o que determinados profesores de Religión se vean inmersos en procesos judiciales para defender su vida privada contra la propia las actitudes de intromisión de la jerarquía católica, por no hablar de las actitudes morales de éstas?

Por lo cual, no deja de ser paradójico usted, Sr. Santirso, hable de fundamentalismo, desde una institución como la que usted defiende, que ha llevado a la hoguera a más de uno de sus más preclaros hijos.
Creo, señor Santirso, que no se puede en el siglo XXI, decir que optar por el laicismo es dar cabida a males mayores, como pudiera ser la presencia de otras iglesias. Creo que ustedes están empeñados en una estrategia de confesionalizar todas aquellas instituciones del Estado, como pueden ser la escuela o la Universidad o el propio Estado.
Están ustedes, como dice un conocido teólogo, "sumergidos en la trinchera ideológica de oposición y el conservadurismo", cuestión que terminará por llevarles al paradigma de los desencuentros.

Pues he de recordarle que no dejamos de estar en un nuevo escenario que se caracteriza por cierta laicidad, para mi gusto descafeinada del Estado,y en medio de un pluralismo sociocultural y religioso que pide a gritos revisar la postura con respecto a todas estas nuevas problemáticas y, cómo no, hasta nuestro propio marco constitucional.

Y ante la postura manifestada en dicho artículo de rechazar de forma tajante el laicismo y descalificar al laicismo y descalificarnos como herejes fundamentalistas a los laicistas, me pregunto: ¿Cómo puedo defender yo su presencia en la escuela como profesor de Religión?,
Y más cuando usted se mantiene en posturas apologéticas, huyendo del más elemental sentido crítico y de rigor científico, como profesor inmeserso en la escuela pública, cuando usted le da la espalda a la nueva singularidad plural que representa España, amén de ser nombrado a dedo en función de sus inquebrantables adhesiones a la línea dura de la ortodoxia eclesial, viendo sus posturas conceptuales. Por favor, recuerde que el laicismo se sitúa en las antípodas del fundamentalismo, porque piensa en la pluralidad religiosa y sociocultural de todos y no en los privilegios de unos sobre otros.

Víctor Guerra

14 enero 2007

EL GRAN ORIENTE DE FRANCIA EN ASTURIAS


La presencia en Asturias de una potencia masónica como el Gran Oriente de Francia, no debería cogernos de susto, pues no en vano esta Obediencia u Orden masónica, fue la primera que fue requerida para implantar su visión de la masonería en suelo asturiano por técnicos y obreros de la loza y el vidrio, y algún que otro intrépido nacional como José Victory, natural de Mahón.

En estos días el Gran Oriente de Francia vuelve a patentizar su presencia a través de varios actos como son los que lleva adelante el nuevo taller masónico de esta organización francmasónica, que tiene su solar de trabajo y reflexión en Gijón (Logia Rosario de Acuña), y lo hace a la manera tradicional que tiene de plantearlo dicha institución, de reconocido corte adogmático y de marcada tendencia liberal, no haciendo ascos a la presencia pública y huyendo de los clichés al uso de secretismo, o contubernismo, que tantos autores le endilgan a la masonería liberal.

Es por eso que siguiendo su línea de trabajo de una sociabilidad en acción, imbuida en el seno de un marco mas general como es la región asturiana, esta organización se hace presente valiéndose de uno de los temas más candentes en el seno de la sociedad actual: el laicismo.

Un debate que se ha instalado en distintos ámbitos de la sociedad y que cada vez va ocupando más espacio sin que sepamos muy bien cómo afrontar tal posición, tanto nosotros como ciudadanos, como las autoridades civiles y religiosas, por cuyo motivo, el Gran Maestre del Gran Oriente de Francia, Jean Michel Quillardet, a requerimiento de la logia gijonesa, planteará el tema de "Laicismo y Democracia", en ese contexto que además Francia tiene tan bien delimitado y defendido por diversas organizaciones masónicas y no masónicas.

Pero no se trata de dar una lección magistral sobre laicismo como valor en alza, sino que además la visita de Jean Michel Quillardet tiene dos objetivos más: el alentar por un lado a la joven masonería asturiana, que se ha colocado detrás de un proyecto como la "Logia Rosario de Acuña", y de este modo confirmar y respaldar una presencia que en Asturias se remonta a unos casi 160 años, siendo por tanto la Obediencia más vieja del continente con presencia, no solo, en Asturias sino también en España.

De otra parte la masonería asturiana adogmática y liberal quiere aprovechar la presencia del Gran Maestre, Jean Michel Quillardet, y de diversos Delegados del GODF, para ponerse a la cabeza de una manifestación cívica y mostrar su reconocimiento con aquellos que en su día dejaron sus vidas al pie de un paredón o de una fosa común, motivo por el que se hará no solo la acostumbrada ofrenda ante la tumba de Rosario de Acuña, sino que además se colocará una placa en el Paredón del Sucu, en memoria de los masones y ciudadanía gijonesa caídos en la Guerra Civil española y durante la dictadura.

El homenaje es doble, pues acuden al acto varios miembros de algunos talleres masónicos creados en Francia por los exiliados masones españoles como fue la "Logia Toulouse", que se levantó gracias al trabajo de varios masones entre los que destaca el asturiano José Maldonado, último presidente de la II Republica Española en el exilio, y en cuyo taller militó también durante años, y entre otros muchos, el socialista luaquín José Artime, cuyos restos fueron entregados no hace mucho por la "logia Rosario de Acuña" y una representación de los socialistas asturianos al mar Cantábrico, corolario de un periplo vital como fue el de este socialista y masón, que tiene a gala ser uno de aquellos protagonistas que retrató Franchesco Nitti en su novela sobre el tren fantasma de Francia, camino del Campo de Concentración de Dachau: "chevaux 8, hommes 70. Le train fantôme".

Será este un homenaje en el participarán algunos representantes de aquellas viejas logias que hoy llevan adelante en parte los hijos de los exiliados en Francia, que de este modo y manera, prestan un merecido reconocimiento a sus antepasados y sus trabajos en pro de la realización del lema Libertad, Igualdad y Fraternidad, que marcara el frontispicio de nuestras más nobles instituciones cívicas; todo lo cual viene además al pelo, ahora que tanto hablamos de la memoria historia, y de reconocimientos y deudas.

Así es como lo demuestra la laica Francia, con el desplazamiento de casi cien personas que vienen de este país, que desean exponer su forma de ver las cosas, rendir un homenaje a los "hermanos caídos" y respaldar proyectos de una masonería liberal y adogmática en Asturias.
Esa es la universalidad que se persigue y a la que están todos ustedes invitados los días 19 y 20 de enero.