21 noviembre 2007

ATAQUE A LA LAICIDAD EN URUGUAY

Asociación Civil 20 de Setiembre

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Asociación Civil 20 de Setiembre
Internet: www.20desetiembre.org



pluna
GRAVE ATAQUE A LA LAICIDAD Y A LA DIGNIDAD HUMANA

En el día de ayer se hizo pública una información que de concretarse, estaríamos asistiendo a uno de los mas graves ataques realizados en los últimos años en nuestro país, contra la libertad y dignidad humana.


PLUNA Linea Aérea de bandera uruguaya, estaría intentando concretar un negocio de llevar peregrinos musulmanes a La Meca, donde se exige al personal aéreo condiciones tales como que las azafatas porten velo y túnica, la tripulación presente certificado de no ser portador de VIH, no profesar religión judía, no poseer ciudadanía Israelí o su pasaporte no contener sellos del Estado de Israel y en caso de comprobarse la homosexualidad de algún integrante de la tripulación, este podría sufrir graves consecuencias penales.


La República Oriental del Uruguay, País Laico, no puede permitir que en una Aerolínea insignia - donde además el Estado tiene un porcentaje de las acciones, a su tripulación le sean avasallados los derechos más básicos como son los de libertad de culto, y además se incumpla con disposiciones vigentes como el derecho a la reserva médica, respeto por la identidad sexual e igualdad de género , consistiendo estas últimas en faltas penales por discriminación xenofóbica, racial, de género y sexual.

Expresamos nuestro más férreo repudio a que por intereses económicos se cierre un acuerdo que ignora los derechos consagrados en la Declaración de los Derechos Humanos de la ONU y la Constitución de la República y llamamos la atención a las autoridades para que hagan cumplir con la totalidad, el peso de la ley.

Llamamos a todas las Instituciones, Ciudadanos y Ciudadanas a estar vigilantes, y a cerrar las puertas a este emprendimiento que viola nuestros valores nacionales. Estar alerta en estos tiempos es una necesidad, pues tenemos la convicción de que habrán más de estos vergonzosos empujes contra la laicidad del estado uruguayo, constituyéndose en ataques a nuestros valores básicos de convivencia social y democrática en nuestro régimen republicano, garantía del respeto para todas las ideas, confesiones y opciones de vida que no atenten contra el interés común.

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Asociación Civil 20 de Setiembre
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20 noviembre 2007

El obispo Blázquez pide el perdón para la Iglesia por su papel en la guerra civil


Discurso rupturista del líder episcopal, que apela al modelo conciliador de Tarancón

JUAN G. BEDOYA - Madrid - 19/11/2007

El obispo Ricardo Blázquez acaba su mandato al frente de la Conferencia Episcopal Española (CEE) con dos mensajes que han dejado hoy mudos a muchos prelados. El líder episcopal, prelado de Bilbao, ha pedido perdón para la Iglesia católica por “actuaciones concretas” de sus miembros durante la II República y la guerra civil —años 1931 a 1939, “el decenio de los treinta”, en palabras del prelado—, y ha recordado al cardenal Vicente Enrique y Tarancón como un hombre providencial por haber aplicado en España el Concilio Vaticano II y por convertirse en “instrumento eficaz de reconciliación” tras la muerte del dictador Franco. Los anticlericales de derechas y muchos obispos execraron de Tarancón por su actitud aperturista.

Hasta ahora los obispos han considerado a su Iglesia víctima de la República y de la guerra civil, pese a haber impulsado y apoyado el golpe militar que desató la guerra fraticida el 18 de julio de 1936, y bendecido como cruzada las acciones bélicas que desembocaron en una férrea dictadura de 40 años. “La Iglesia, en la guerra civil, fue sujeto paciente y víctima”, proclamó el 7 de abril de 2000 el entonces portavoz de la CEE, actualmente obispo de Córdoba, Juan José Asenjo.

Esto ha dicho este lunes el presidente Blázquez a la Asamblea Plenaria de la CEE, la última de su mandato: “En muchas ocasiones tendremos motivos para dar gracias a Dios por lo que se hizo y por las personas que actuaron; y probablemente en otros momentos ante actuaciones concretas, sin erigirnos orgullosamente en jueces de los demás, debemos pedir perdón y reorientarnos, ya que la purificación de la memoria, a que nos invitó Juan Pablo II, implica tanto el reconocimiento de las limitaciones y de los pecados como el cambio de actitud y el propósito de la enmienda”.

Escuchando a Blázquez, sentado a su izquierda en la presidencia, se encontraba el cardenal Antonio María Rouco. Era la primera vez que acudía a tiempo para oír un discurso de su sucesor en la presidencia. El cardenal de Madrid fue desalojado del liderazgo de la CEE hace tres años porque no logró los dos tercios de los votos necesarios para un tercer mandato. Este lunes ha vuelto, por fin, quizás porque se abría la precampaña de las próximas elecciones episcopales, convocadas para marzo de 2008, en las que quiere ser protagonista, según sus numerosos seguidores.

El perdón reclamado ahora por Blázquez contrasta con la actitud elevada a documento oficial del episcopado cuando Rouco era presidente. Fue el 20 de noviembre de 1999, bajo el título La fidelidad de Dios dura siempre. Mirada de fe al siglo XX. Decían entonces los obispos sobre la que llamaban “la guerra civil más destructiva” de las historia: “No queremos señalar culpas de nadie en esta trágica ruptura de la convivencia. Deseamos más bien pedir el perdón de Dios para todos los que se vieron implicados en acciones que el Evangelio reprueba”.