13 enero 2008

La Memoria está perdida...?


En EL País del 7 de enero, Carlos Berzosa, Rector de la Universidad de Madrid, realizaba una observación acerca de la ignorancia de los jóvenes españoles sobre la crueldad de la dictadura franquista. Ignorancia debida a la ocultación por parte de los adultos y la falta de consideración de esta parte de la historia en la enseñanza. Después de 30 años de democracia, los estudiantes saben más sobre el nazismo, las dictaduras extranjeras, gracias a las películas, que sobre su propio país. Es de lamentar la falta de curiosidad, ahora que los libros sobre la República y la Guerra Civil no están ya prohibidos.

Pensamos si es preciso olvidar por algunos, al temor a restablecer las divisiones sangrientas de aquellos tiempos, al deseo de ir antes de, a la comodidad del progreso obtenido, material y político. Todo eso se combina para explicar los silencios sobre el pasado, pero la enseñanza franquista marcó durante más de 40 años a la juventud y a los adultos actuales… y la derecha española y la Iglesia Católica se emplean a fondo para mantener un recuerdo positivo del levantamiento militar contra las II República…

La ley de memoria del Gobierno español, que quiere rehabilitar a los republicanos, pasó a pesar de la oposición de Partido Popular (la derecha), mientras que los beatificaciones indicaban una condena vaticana de la República, 67 años después.

El tiempo viene de la historia. La transición debe tener en cuenta el conocimiento venido por los rigurosos trabajos de historiadores (Hugh Thomas, Gabriel Jackson… Bartolomé Benassar, más recientemente, etc). Estoy seguro que sus trabajos, conocidos de los especialistas desde hace tiempo, van a tener por fin en tenerse en cuenta, pero será necesario que los supervivientes tomen también la palabra para dar prueba y fe de ello. Tienen un trabajo de reconstrucción de la memoria que hacer.

Conocimos eso con relación Vichy, el Holocausto judío por los nazis: ocultación, y olvido… hasta el sobresalto de estos últimos años. Las divisiones familiares, las posiciones adoptadas del tiempo, los entusiasmos pétainistes, se prefería olvidar lo todo detrás la cómoda frase de “todos resistentes”. ¡Pero la historia termina por imponerse! …

Raymond Beltrand