06 enero 2008

Sarkozy, EL Grand Orient de France y La Laicidad de por medio

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Protesta de los Francmasones contra Sarkozy
"UNA DERROTA DE LA REPÚBLICA"
Jean Michel Quillardet, Gran Maestre del Gran Oriente de Francia, fustiga el discurso de NIcolás Sarkozy y denuncia un ataque a la laicidad.
Entrevista
Le Nouvel Observateur.- En el Vaticano, Nicolás Sarkozy ha hablado de "las raíces cristianas de Francia" y ha evocado "la contribució de la Iglesia católica para iluminar nuestras elecciones y construir nuestro futuro". ¿Es esto lo que le ha impresionado?
Jean Michel Quillardet.- Estamos preocupados y profundamente heridos por su voluntad de reintroducir la moral religiosa en el seno de la sociedad; por sus dceclaraciones virulentas sobre la moral laica que podría, según él, conducir al fanatismo; sobre la imposibilidad de vivir sin esperanza, y también sobre las raíces cristianas de Francia. Es una visión simplista de la historia. Nadie niega que Francia tenga raíces cristianas. Pero hay que distinguir entre el cristianismo y la Iglesia católica, que siempre ha sido partícipe del absolutismo político y relgioso, y recordar también nuestras raíces en la cultura griega, en el humanismo del Renacimiento y, sobre todo, en el pensamiento que surge con e Siglo de las Luces, que enuncia la libertad absoluta de conciencia. Nos sentimos heridos al escuchar decir que un no creyente es marginal y de ver así su posición intelectual relegada a un segundo plano. Pienso que incluso algunos cristianos, como François Bayrou, no pueden hacer otra cosa que sentirse golpeados con este tipo de afirmaciones. Y bueno, ¿qué significa esta "laicidad positiva"? La "laicidad positiva" es la "la laicidad sí, pero". Es una regresión todavía más grave si se tiene en cuenta que viene de un jefe de Estado. De De Gaulle a Chirac nunca habíamos oído semejantes discursos en toda la historia de la V República, ni visto a un jefe de Estado tener una práctica tan ostentatoria de su culto. Nos encontramos una vez más ante la manipulación de los símbolos. Todo esto nos resulta extremadamente peligroso para el pacto republicano que permite a cada uno vivir con su fe o sin ella.
N.O. - Sarkozy ya había expresado, siendo ministro del Interior y en su libro " La República, las relgiones, la esperanza", su deseo de hacer evolucionar la ley de 1905.
J.-M. Quillardet.- Nos alarmamos mucho con ocasión de la publicación del informe Machelon que preconizaba principalmente la finaciación de los lugares de culto por los municipios y que implicaba abrir una importantísima brecha en la ley de 1905. Pero durante la campaña presidencial, Nicolás Sarkozy retiró este tipo de cuestiones y creímos haber ganado la partida. Este discurso pronunciado con firmeza elimina toda duda sobre cuáles son sus intenciones. Recordemos también que, en el cuadro de la reforma de las instituciones, el presidente ha propuesto que las grandes corrientes espirituales estén representadas ¡en el seno del Consejo Económico y Social! Forma parte de la ideología, un verdadero proyecto político que inscribe al liberalismo y a la religión en el corazón de la sociedad, como elementos indispensables de las buenas costumbres. Ya hemos percibido las consecuencias en los barrios de las afueras de las ciudades, donde los poderes públicos hacen llamamientos a los imanes para apaciguar las tensiones. Estamos ante una derrota de la República. La única identidad que ha de interesar al político, es la ciudadanía. Cuando se dirige, no ya a los ciudadanos, sino a los católicos, a los judíos, a los protestantes, y encima privilegiando a algunos, se cambia completamente la naturaleza del régimen republicano.
N.O.- ¿Contempla Ud. la posibilidad de un deslizamiento hacia un laicismo a la americana?
J.- M.Quillardet.- Desde luego, nos encontramos con la idea tocquevilliana según la cual la democracia no puede dejar a un lado la religión -y para Tocqueville se trata ya de la religión cristiana-. Pero el laicismo a la americana, es Bush que pronuncia sin cesar discursos en el nombre de Dios, es un presidente que jura sobre la Biblia. ¿Vamos a volver a esos? Corremos el riesgo de dividir otro poco más a la nación. Se nos dirá que no se va a tocar la ley de 1905, pero nuestro temor que se transforme completamente su espíritu valiéndose de medidas técnicas reglamentarias, abriendo la posibilidad de hacer pasar a las religiones de un estatuto de culto a uno cultural, por ejemplo. Estamos en el camino de la destrucción de cierta idea de la República. Los Franceses siguen muy ligados al laicimo y el presidente cometería un grave error queriendo atacarlo.
Apuntes recogidos por
Marie Lemonnier
Mitología Sarkoziana
Discruso de Letrán: "Fue mediante el bautismo de Clodoveo que Francia se convirtió en la hija mayor de la Iglesia. Ahí están los hechos." ¿Los hechos? Clodoveo, pequeño jefe bárbaro, se convirtió en torno al año 500 en la figura dominante en la Europa occidental gracias a sus conquistas y a un acto fundador, su conversión al catolicismo. Esto es indiscutible. Pero ¿en qué concierne tal cosa a Francia? Clodoveo, nacido en Tournai, es rey de los Francos, pueblo germánico. Reina sobre la Galia, un territorio que engloba hoy una parte de Francia pero también del Benelux y de Alemania. Son, bastante más tarde, los frágiles Capetos los que irán a buscar en el baptisterio de Reims la divina legitimidad, y el papado, para complacerlos servirá a su reinado sobre la "hija mayor". En el siglo XIX, en plena fiebre nacionalista, continua este movimiento "afrancesando" a todo el mundo, de Clodoveo a Carlomagno. Sólamente, al otro lado del Rin, los mismos personajes son reyes alemanes. Ya hace medio siglo que los historiadores han superado toda esta mitología. El Sr. Sarkozy se la sigue creyendo. Algo que no le hace más joven.
François Reynaert