10 febrero 2008

La colecta de los Avaros


Una colecta de 6.000 millones

El Estado paga el sueldo de los obispos

M. SUÁREZ - MADRID - 05/02/2008 20:54

La guerra preventiva desatada esta legislatura por la Iglesia contra el Gobierno ha tardado cuatro años en recibir una respuesta del PSOE, que después de ver cómo los obispos pedían el voto para el PP ha amagado con cerrar el grifo de la financiación del Estado.

Hasta ahora había ocurrido lo contrario. En lugar de encaminar los pasos de los religiosos hacia la autofinanciación, la vicepresidenta primera selló en 2006 un acuerdo con la jerarquía eclesiástica cuyo principal resultado fue más dinero público para los prelados.

Hasta aquel momento, la Iglesia a recibía más recursos de los que los contribuyentes entregaban a través de la casilla del IRPF. El Gobierno adelantaba a los obispos recursos de más (unos 30 millones anuales) y los religiosos no los devolvían. Ahora el modelo es diferente: no hay adelanto, pero cuando un ciudadano marca la casilla de la Iglesia con una equis, en lugar de destinar el 0,52% de su contribución paga un 0,7% (un 34% más). En aquel acuerdo, por indicación de la UE, la Iglesia perdió el privilegio que le permitía comprar bienes sin pagar IVA.

Inconstitucional

Álvaro Cuesta, diputado y miembro de la Ejecutiva socialista, considera "inconstitucional y discriminatoria" esta aportación del Estado que, recuerda, no va a parar a obras de caridad, sino a la Conferencia Episcopal y a los sueldos de obispos y arzobispos.

Además de esta partida, grupos laicistas estiman que la Iglesia recibe al año 6.000 millones de euros de las administraciones. La mayor parte va a parar a la enseñanza concertada (cerca de 3.400 millones de euros). El Estado también paga las nóminas de los profesores de religión, pero es la Iglesia quien decide a quién contratar y a quién despedir.

Otras partidas van a parar a los capellanes de las prisiones, de las Fuerzas Armadas, hospitales, etc.,... y a los convenios de restauración del patrimonio histórico de la Iglesia.

Público, 6-2-08