26 marzo 2008

De la Justicia y un rito católico


, marzo 24, 2008
El amigo y correligionario Juliano, en su blog de Fraternidá Republicana de Langreo, publicaba estos días este artículo que tomo prestado.

La religión volvió a cambiar los designios de la Justicia.Fue en el balcón del Tribunal Superior de Justicia de Asturias, los símbolos del Estado, banderas española y asturiana, un paso por detrás del emblema de Jesús Cautivo; la plaza de Porlier llena de símbolos, el aire saturado de incienso y cera; la policía nacional escolta a la virgen; oculta, bajo un capuchón blanco, una vecina de Oviedo a la que los Tribunales condenaron a cinco años de cárcel por un delito de drogas; se cumple el rito, unas mil personas hacen lo mismo que con Barrabás, la escena se repite por décimo año consecutivo, le dan la libertad, en contra de lo que dictaron en su día los jueces.


El hermano mayor de la Hermandad de Jesus Cautivo, se encargó de recordar a la indultada, que “es Jesús Cautivo quien te libera”. El preso –en este caso la presa- que la Hermandad logra indultar, está comprometido a participar en la procesión que realizará la sociedad, una vez que el Rey firma su indulto. Se sumará a la procesión.


Es la tercera mujer indultada en Oviedo por el rito de la liberación, desde que se retomó la tradición en 1999. El Consejo de Ministros aprobó, a propuesta del ministro de Justicia, Mariano Bermejo, un real decreto por el que se conceden quince indultos especiales con motivo de la festividad de Semana Santa, uno de ellos el de Oviedo.


Y el arzobispo de Oviedo saca una enseñanza para los ovetenses “la verdad no es cuestión de conocimiento, es cuestión de dejarse amar por Jesús”. Mientras que un emigrante bienintencionado –nos cuenta la prensa- se esfuerza en decirle a sus niñas que “es una actividad social que identifica la cultura en la que vivimos”.


Flavio Claudio Juliano, emperador de la república Romana, suprimió la jurisdicción episcopal en materia de delitos civiles y promulgó la “famosa” ley de enseñanza en el año 362.


Hoy le echamos en falta.
Juliano
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