04 junio 2008

Nuevo director de Asuntos Religiosos



Imagen La noticia se refiere al nuevo director de Asuntos Religiosos del Gobierno, José María Contreras, nombrado por el Consejo de Ministros en sustitución de Mercedes Rico, quien al parecer ha sido recibido en pie de guerra por algunos de los medios asociados a la Iglesia. Según ABC la Ejecutiva socialista “encumbra a quien ha defendido la modificación de los acuerdos con la Santa Sede y la revisión del modelo de financiación de la Iglesia”. Por su parte, la cadena COPE lo presenta en su web como alguien “en la órbita de Gregorio Peces Barba” y le advierte de que “tiene una ocasión de oro para demostrar que el Estado, en el siglo XXI, entiende la laicidad como inclusión, y no como exclusión”.

Podemos preguntarnos ¿Quién es el nuevo director general de Asuntos Religiosos?

Hasta ahora, Contreras era el director de la Fundación Pluralismo y Convivencia, constituida en 2005 y que tiene como objetivos contribuir a la ejecución de programas y proyectos de carácter cultural, educativo y de integración social de las confesiones religiosas minoritarias y promover la libertad religiosa.

Además, es doctor en Derecho por la Universidad Complutense de Madrid y catedrático de Derecho Eclesiástico en la Universidad Pablo Olavide, de Sevilla, así como autor de múltiples publicaciones relacionadas con la tutela y protección de la libertad de conciencia y religiosa, materia sobre la que ha impartido numerosos cursos, seminarios y conferencias tanto en España como en el extranjero.

ABC, lo presenta como “un ideólogo que aboga por desterrar los símbolos religiosos en los actos de los poderes públicos” así como “la revisión de los concordatos”, es decir, del marco que regula los privilegios de la Iglesia en materias como educación o financiación. El diario de Vocento asegura en lo que presentan como noticia que con este nombramiento “el Gobierno, sin lugar a dudas, ha elegido a unos de sus mejores candidatos para llevar a adelante su promoción activa de la aconfesionalidad del Estado” ya que Contreras “es uno de los principales defensores de la ofensiva laicista que lidera el Gobierno de Zapatero”.

Así que aquí tenemos ya al hombre que habría sido encargado por el presidente socialista para llevar a cabo su "ofensiva laicista". Qué podemos esperar de dicha "ofensiva". Por lo pronto, ya la semana pasada el gobierno dejó clara muestra de hasta que punto no va a permitir que los símbolos religiosos, con motivo de los actos solemnes, de juramento del cargo por los ministros, sean eliminados en coherencia con esa supuesta "ofensiva laicista".

Qué podemos esperar del nuevo Director de Asuntos Religiosos, tan mal recibido desde los periódicos clericalistas. Por supuesto que es de justicia concederle el beneficio de la duda y los días de gracia correspondientes ante de juzgar por dónde van a ir los tiros.

Pero también es cierto que podemos alzar el periscopio en una rápida inmersión sobre las procelosas aguas de la red, para ver qué ha hecho o dicho este hombre y a qué se dedica la fundación de la que proviene.

Por lo pronto, ya puede parecer previsible, que aquellos que abogamos por que el Estado se mantenga al margen de promover con fondos públicos la actividad de ninguna confesión religiosa, no vamos a ver avanzar mucho nuestros deseos. La línea eufemísticamente denominada de laicismo positivo o de inclusión, lejos de significar la eliminación de la financiación de la Iglesia por parte del Estado, vendrá a significar, simplemente la ampliación de esa financiación a otras (supongo que no a todas y a cualquiera) confesiones e Iglesias. De esta manera, como decimos por mi tierra, si no queríamos arroz, ahora tendremos dos tazas.

Según explicaba en una entrevista recientemente el propio Contreras la Fundación para el Pluralismo y la Convivencia que el presidía hasta ahora es el maná de las confesiones minoritarias. Se constituyó en 2005 y depende del Ministerio de Justicia. Desde entonces, otorga anualmente una partida de dinero a las federaciones evangélicas, musulmanas y judías. Empezaron con 3 millones de euros y ahora ya conceden 5 millones. «Así financiamos proyectos culturales, formativos y de integración social; nada relacionado con el culto», aclara José María Contreras, catedrático de Derecho Eclesiástico del Estado y director de la entidad.

Nada relacionado con el culto, pero es evidente que la utilización de esos fondos posibilita, de una u otra forma, el proselitismo de esas confesiones y con dinero público. Eso sí, como el propio Contreras reconoce en dicha entrevista, sobre los fines a los que se dedican estos fondos cuentan con un férreo control por parte del Gobierno. Control que, reconoce, no se ejerce sobre los fondos que como aminoramiento de sus gastos recibe la Iglesia Católica.

En septiembre del pasado año, en plena ofensiva del "contubernio eclesialmediáticopepero", un editorial del País se preguntaba: ¿Para cuándo el Estado laico?

Recordaba que, el programa electoral del PSOE para las elecciones de 2004 apenas incluía referencias a este asunto, aparte del objetivo educativo de “potenciar los valores y atender las necesidades de una Escuela pública y laica, en los términos del artículo 27 de la Constitución”, y restablecer “el carácter voluntario y no evaluable de la enseñanza de la religión”. Se preguntaba, ¿Es previsible que en el programa electoral para 2008 se avance hacia el Estado laico?

Las noticias no son optimistas. En enero de 2007, el Gobierno socialista y la Conferencia Episcopal, con la conformidad de la Santa Sede, convirtieron en “estable” el procedimiento provisional de financiación de la Iglesia pactado en 1988, incrementado en un 34% sobre 2006, y elevó del 0,52% al 0,70% el coeficiente a recibir del Estado por cada contribuyente que marque con una X la casilla del IRPF a favor de la Iglesia, lo que significa reducir en ese mismo porcentaje su aportación a los gastos del Estado.

El 22 de julio último, en la clausura del XXIII congreso de las Juventudes Socialistas, su nuevo secretario general, Sergio Gutiérrez, a propósito de la oposición episcopal a la asignatura de Educación para la Ciudadanía, manifestó, en presencia del líder de su partido, José Luis Rodríguez Zapatero: “Una jerarquía eclesiástica que se opone a que se enseñen los valores constitucionales no se merece que la sociedad contribuya a su financiación”.

Cuando se acallaron los aplausos, Zapatero defendió los “principios laicos” de nuestro Estado aconfesional y aseguró, respecto a la reacción eclesial contra la nueva asignatura, que “se hará cumplir la ley”, porque, según explicó, “ninguna fe puede oponerse a la soberanía popular, que reside en el Parlamento, ni a las leyes que de la misma dimanan”. Pero afirmó también que “el Gobierno mantiene las señas de identidad de generosidad y sensibilidad hacia las confesiones religiosas, sobre todo la mayoritaria, en cuanto a los recursos económicos”.

Unos días después, Gregorio Peces-Barba -el ponente socialista que se opuso sin éxito a la mención privilegiada de la Iglesia en la Constitución- alabó la defensa que Zapatero hizo de la ley, criticó con dureza “la beligerancia de los cardenales y de los obispos (…) contra cualquier progreso”, les pidió sosiego y respeto, y concluyó: “Si este nuevo clima no se consigue en la próxima legislatura, habrá que abordar el tema de la acción y de la situación de la Iglesia y establecer un nuevo estatus, que les sitúe en su sitio y que respete la autonomía de la autoridad civil” (En torno a la Educación para la Ciudadanía, EL PAÍS, 7 de agosto de 2007).

A los pocos días, el periodista y escritor Iván Tubau elogió el artículo de Peces-Barba: “Impecable, pero -preguntó- ¿hay que esperar a la próxima legislatura? A veces, lo sensato es decir: ‘Ahora o nunca” (Por qué esperar, EL PAÍS, 12 de agosto de 2007).

Ya estamos en esa legislatura, y la pretendida "ofensiva laicista" ya vemos que ha comenzado con la negativa del PSOE a poner sobre la mesa (mejor sería decir aquí quitarlo) el asunto de los símbolos religiosos. Eso y la, muy bien definida por uno de nuestros contertulios en el foro de La Cantera, como el aparente pacto de “no agresión” (al estilo Hitler-Stalin en agosto del 39) entre la Iglesia y el Gobierno para la presente legislatura. Con estos antecedentes, no sé si podemos esperar mucho ni ser optimistas con las propuestas que puedan emanar del flamante nuevo Director de Asuntos Religiosos.