05 junio 2008

Puente Ojea , látigo de laicistas flojos

"Se entrega la educación a la mítica, absurda y pueril Iglesia"

El embajador habló en Cádiz sobre la visión de la ciencia sobre la religión


Gonzalo Puente Ojea, poco antes de su conferencia de ayer por la tarde en el Ateneo gaditano.

Gonzalo Puente Ojea vaticina un futuro muy negro para el sistema democrático español, "hipotecado" por la monarquía y por una Iglesia "mítica, absurda y pueril", con unos gobiernos que cada vez "alejan más a gobernantes y gobernados" y una población cada vez más inculta en un sentido amplio, alerta sobre el bipartidismo y el interés del sistema político en mantener a los ciudadanos obedientes y a "engordar su patrimonio a costa del dinero de los demás". "Nunca nos hubiéramos imaginado esto en la víspera de la muerte del caudillo", asegura. "Es vergonzoso lo que han hecho los gobiernos de la transición".

El que fuera embajador de España en el Vaticano y autor de una docena de obras sobre ideología y religión habló ayer en el Ateneo gaditano sobre la improbabilidad de la religión ante la ciencia. La religión, explicó, debe ser analizada desde el punto de vista científico como "fenómeno natural" que es. Puente Ojea quiso divulgar el trabajo "notable" de científicos contemporáneos sobre este tema, que la gente en su mayoría desconoce. Por ejemplo, Víctor J. Stenger, Daniel Dennet y Richard Dawkins.

Normalmente, confiesa, acepta salir de Madrid para dar conferencias de una forma "misional, a ver si se rompe algo. Si me dejara llevar diría que no porque el resultado es nulo".

-¿Cree que ha habido un auténtico debate teológico en España?

-Creo que no. Se ha hecho algo en universidades, en pequeños cursos, y nunca han estado presentes los verdaderos contradictores para explicar el laicismo. Se niega a las audiencias la discusión de un tema que es esencial, eso se nos está vetando a los españoles, y se entrega la educación a la catequesis católica, a esa mítica, absurda, infantil y pueril Iglesia que sigue enseñando cosas como que el Espíritu Santo engendró un hijo en una virgen. Es humillante para la inteligencia humana. Actualmente, los españoles conocen sólo entre 400 y 500 palabras, no saben conjugar los verbos ni subordinar. Se está corrompiendo el idioma, se ha logrado una mala educación y la mecanización de las actividades profesionales. Es penoso lo que está ocurriendo en España. Ya es hora de que la prensa cumpla su misión frente a la mentira sistemática del poder. No se puede seguir educando a la gente poniéndola en manos de la Iglesia o asimilados. Nos estamos convirtiendo en una nación borreguil, como en el fondo siempre ha sido España.

-¿Cómo se entiende que en una sociedad cada vez más atea haya más manifestaciones ligadas a la religión, como cofradías, romerías...?

-Un elemento para explicarlo es la propia estructura de las instituciones y el Estado. El autonomismo y el municipalismo mitifica y explota hasta un grado verdaderamente infantil esos rasgos. Se hace región con muchos de los grandes hitos de la vida pública de cada lugar, y todas estas fiestas populares acaban en procesiones y romerías, es un catetismo barato. Vivimos en un renacimiento del populismo nacionalista, que nos lleva al nivel de pueblos y aldeas, lo que quita al ciudadano su perspectiva de ciudadano por encima de sus fronteras. Es vergonzoso que los extranjeros se lleven de aquí una idea de un país aldeano por la complicidad con la Iglesia y porque no se vayan los votos. La Iglesia y la monarquía siempre han sido las grandes hipotecas del proceso histórico de este país, nunca nos hubiéramos imaginado esto la víspera de la muerte del caudillo.

Cuando he llegado a Cádiz he visto una ciudad hermosa, con una alta arquitectura... pero también plebe, de tipo gitanil, y eso no es especial de esta ciudad. Se avecina una crisis profunda por el egoísmo de la clase política y los intereses partidistas.

-¿La relación Iglesia-Estado es tan mala como parece?

-Qué va, por Dios, nunca ha tenido tanta financiación de las arcas públicas ni tanto protagonismo en los medios. Ni siquiera con Franco.

-¿Cómo valora la sentencia del TSJA que dictamina que prevalece el derecho de los padres a elegir el tipo de educación de sus hijos?

-El Estado tiene que ofrecer medios para la educación, pero eso no da derecho a que el Estado ofrezca, con cargo al dinero de la masa trabajadora, los contenidos según las ideas de sus padres. Eso es absurdo, rompe la igualdad formal de las conciencias, no se puede permitir esto invocando el derecho de los padres de que sus hijos sigan en la ignorancia y la estupidez. Quien lo quiera que lo pague en un colegio privado, el Estado no tiene que creer en el derecho de educar a gusto de los padres.