11 septiembre 2008

El arzobispo Osoro nos ilustra sobre los términos de laicismo y laicidad

Osoro ve una «falta de tolerancia democrática» en quienes «enfrentan» el laicismo a la religión
Monseñor Carlos Osoro, junto a varios religiosos y escolanos, durante la oración a la Virgen de Covadonga celebrada tras la procesión. / PURIFICACIÓN CITOULA
«Que no se arrincone a Dios». La misa de Covadonga se convirtió ayer en un acto de reivindicación de la fe como elemento esencial de la vida en sociedad, en el que el arzobispo de Oviedo, Carlos Osoro, reclamó un mayor respeto a las creencias de los fieles católicos y a su derecho a trasladarlas y mantenerlas en la esfera pública. En este sentido el prelado criticó la existencia de «un intento de convertir la laicidad en laicismo», postura que en su opinión «separa y enfrenta todo con la religión, contra la Iglesia y sus valores cristianos, con posturas irrespetuosas y militantes y falta de tolerancia democrática».
La celebración de la festividad de la Santina en el Real Sitio de Covadonga sirvió un año más a monseñor Osoro, como máximo representante de la Iglesia en Asturias, para hacer balance de lo acontecido en los últimos tiempos en el seno de su administración religiosa y de los retos de futuro que se habrán de afrontar próximamente. En este sentido destacó como aspectos significativos la celebración del Año Santo, el fomento de la importancia de la misión de los jóvenes para anunciar el mensaje de la Iglesia y la preparación del Sínodo Diocesano.
Con respecto a las celebraciones especiales en torno al aniversario de las cruces de los Ángeles y de la Victoria, Osoro recordó la importancia que ha tenido este año de gracia para que la Iglesia asturiana «haya vivido la catolicidad y la universalidad». Destacó en este punto el paso de más de cuatro millones de personas por el Real Sitio en lo que va de año -el doble de lo habitual-, así como la gran afluencia de peregrinos en las misas que se han venido celebrando cada día en la catedral de Oviedo. Como próximo hito en el marco del programa de este Año Santo, Osoro anunció la celebración, en octubre, de un acto de consagración de Asturias a la Santina, celebración excepcional para la que se trasladará hasta Covadonga la cruz de la Victoria que se conserva en la Cámara Santa de Oviedo.
Ceremonia excepcional
Desde el Arzobispado explicaron que durante este acto de consagración «se rogará a la Virgen por todos los problemas y por aquellas cosas que tratamos de sacar adelante desde la Iglesia, como el Sínodo o la misión de los jóvenes, y por las necesidades de todos los asturianos». El carácter excepcional de esta celebración es el que ha motivado la decisión de llevar hasta el santuario «la cruz que conserva la insignia de roble que Pelayo utilizó como estandarte en Covadonga», y con la que inició «una de las aventuras de fe más hermosas como fue decir que sin vivir el misterio de la Encarnación no hay evangelización».
En el marco de su discurso, Osoro quiso traspasar a los jóvenes parte de la responsabilidad que tiene la Iglesia en esta labor de evangelización. Para ello anunció el inicio de una misión a través de la cual los jóvenes católicos de la región recorrerán, casa por casa, todas las parroquias asturianas llevando como regalo una imagen de la Virgen de Covadonga. «Espero que todos los hogares abran las puertas a la Santina y digan ante la imagen: 'Aquí tienes a tus hijos'», señaló Osoro. El objetivo último de la iniciativa es, apuntaron desde el Arzobispado, «que sean los propios creyentes, no solo los curas y obispos, los que en un momento dado den la cara y digan: 'Aquí estamos, queremos anunciar a Jesucristo'».
La misión encomendada a los jóvenes refuerza la idea transmitida por Osoro a lo largo de toda la homilía tendente a reforzar la presencia de la fe y las creencias católicas en la esfera pública, tratando de hacerse ver frente a quienes tratan «de relegar a Dios al ámbito de lo privado». El arzobispo se preguntó durante la misa «¿por qué arrinconar, laminar y excluir de todos los lugares la presencia de Dios?», circunstancia que asoció a un ateismo «que califica de irracional todo lo que no sea traducible a fórmulas matemáticas». Osoro aseguró que «la fe es parte esencial de la psicología humana y lo que hace posible la convivencia y la comunicación».
Sínodo
La homilía del prelado incluyó también una referencia al Sínodo Diocesano, que comenzó a prepararse hace dos años coincidiendo precisamente con la festividad de la Santina. Osoro apuntó que en la consulta realizada a la comunidad católica asturiana se recibieron 19.000 respuestas, lo que la convierte «en la muestra sociológica con más referentes y con más seguridad en sus datos que se ha realizado en España en estos últimos treinta años». Apuntó que ya se han determinado los temas sobre los que va a trabajar la Archidiócesis, respetando la elección de los creyentes. Los temas de estudio en concreto versarán sobre la familia cristiana y el matrimonio, los sacramentos de iniciación, los jóvenes y la escuela, la caridad como expresión del rostro de Cristo y la presencia de los cristianos en la vida pública. Además se darán cuatro decretos, sobre la vida y ministerio de los sacerdotes, sobre el seminario y las vocaciones, sobre la vida consagrada y la Iglesia Particular, y sobre los laicos cristianos y lugares urgentes de presencia de la Archidiócesis.
Ya tras la ceremonia, el arzobispo resaltó las buenas relaciones que mantiene la Iglesia asturiana con las instituciones regionales, un entendimiento que en su opinión «es lo que hace posible asomarse a los horizontes con más amplitud y mirar al futuro con gran capacidad para afrontar este presente de grandes dificultades». Osoro resaltó que «desde que llegué hace siete años siempre he encontrado la escucha y la comprensión del Principado. Cuando algo está pacificado es más fácil la convivencia».
A favor de la vida
El prelado se refirió también a las informaciones sobre la posible modificación de la legislación reguladora del aborto, apuntando que «la Iglesia siempre ha defendido la vida, desde que se inicia hasta que termina por edad o por enfermedad».
«Es nuestra posición desde hace veintiún siglos, cuando se vivía en una sociedad pagana donde a los niños que nacían con defectos se les tiraba monte abajo o se les arrojaba al río», defendió. «Esa opinión a favor de la vida es la que tenemos obligación de transmitir y de proponérsela a la sociedad». Al término de la misa solemne en la Basílica, previa a la procesión a la cueva, un grupo de fieles de las parroquias de Peñamellera Alta ofrecieron un ramu a la Santina. En la ceremonia participó también el coro de la Escolanía de Covadonga.