27 septiembre 2008

Jacobitas en el Camino, amigos, otros y otra fauna variada ...

El Camino, para unos en pos del Santo, que parece que nunca arribó a Santiago, para otros es la búsqueda personal, otros, tal vez los menos, buscan los culturales veneros subterráneos priscilianistas, y otros simplemente hacen el Camino como un turista, o como un deportista, que de todo hay, como aquel, que en Trescatela hacia planchas en el cesped, tras la sesión diaria de pateo de la etapa.


Eso sí, una vez se ligó al personal femenino interesado en sus músculos, se acabaron las exhibiciones, ¡Lo que es el poder matriarcal¡ Tenía que verlo luego en las siguientes etapas aquel paisanete catalán que en Trescatela vino a decirle finamente que parecía un chulo piscina, a cuyas resultas casi hay lío con el chulo del Camino....

Luego había otro rubiales que al pie del valle del Cebreiro, lo vi caminando en tanga y con camiseta de enseñar músculos, iba amarrado a una rubia y otros chicos, luego lo vi en chaqueta de cuero y de solanas; de los que nunca supe fue de aquellos otros, asiáticos él tiraba de ella mediante el bastón como enlace como quien lleva un pollino, y ambos lastrados por el amor y las enormes mochilas.


Pero esa peregrinación peculiar y singular de cada uno, transforma la andadura del jacobita y del caminante que se detiene en cada recodo, haciendo que entre el polvo del camino y esos bellos parajes todo cobre una singular dimensión, una resonancia que a veces por instantes es capaz de ponernos en situación de retroceder en el tiempo.


Esa ha sido una cuestión que me ha llamado la atención todo el camino hacia Santiago, ese saber como vivían los distintos jacobitas y Caminantes el Camino.


Y
tras esa soledad matutina de unas dos horas, luego venía el reencuentro con los amigos, y conocidos, con aquellos que pese a la divisiones generacionales, económicas, sociales y culturales, a veces formabamos un estructura antropológica en la cual podías por unos instantes vivir el Camino, no el canónico y calixtino, sino ese otro Camino que en línea quebrada han ido haciendo miles de personas en busca de "centro personal"
como el que abajo se muestra, un laicista en el Camino.

Victor Guerra en el Camino de Santiago


Habla el viejo adagio de la pluralidad hacia la singularidad, y algo debe de haber, porque plurales los había y singulares a fuerza que los ví, toda esa tropa de alemanes, franceses, y españoles que bajados de los autobuses ya en las cercanías de Melide, y Arzúa de dejaban caer desmayadamente camino adelante, si más bartulos y herramientas que una gorrita, una botella de agua, o más esperpéntico aún, como una señora, que a su espalda llevaba una bolsa trasparente de con sus salvabraguitas o compresas.....


Otro personaje mítico y singular era el belga "Merlín" con su asno, al cual me gustaría saber que iría pensando del peregrinar de su singular amo, y sus ocasionales acompañantes.

El Belga "Merlin y su burro
Para otros es como el "affaire" de su vida, aquí una pareja formada en El Haba, el peregrino descalzo de cara a la galería en los prados y verjeles para sonrisa de su amada a la cual como pueden no le falta detalle. Verlos tapaditos con el echarpe del alemán del Haba era algo de chirriar los dientes, era la dulce unión de lo talones de roña y las pestañas del rimel navideño.
No soy malo, pero siino vean la foto.


Somos en el fondo un microuniverso en marcha, algunos en plan más o menos místico



Pues no en vano somos peregrinos "viajeros en tierras extrañas" con ancestrales reminiscencias griálicas



Amigos y conocidas de otras lenguas, con los cuales la palabra era imposible, pero estaba la mirada, el gesto de saber que ellos tambien estaban contigo en ese caminar, en ese continuo echar un pie detrás de otro.

Las tertulias del Camino
El Camino tiene distintas caras y personajes que uno va encontrando a lo largo de todo el trayecto, en una smbiosis complaciente que va más allá del porpio camino.

La soledad del camino
Sicen algunos hermetistas que el Camino es todo un símbolo, y yo creo que no es el Camino, sino el hacer camino, el echar un pie tras otro con nuetras emociones y pulsiones, eso es lo realmente importante y constituye todo un símbolo que debe ser captado por nuestros sentidos, sin que la trasdencencia crística nada tenga que ver en ello. como puede ser mi caso.


Durante el camino se va trabando una ligazón cuasi cósmica, quen nos va ligando mediantes invisible scadenas, que uno rompe o estira a gusto o conveniencia, buscando el grupo, o buscando la soledad por entre el nebuloso clima gallego de la mañanas.

Hay tiempo para la soledad, pero tambien para las risas, como se puede ver cuando celebramos los 100 km que nos restan de Santiago, tal vez ignorantes, que el oasis nos tapa la gran laguna de cristalina agua que tenemos justo al lado, los otros jacobitas

Los amigos

Santiago es el momentáneo reposo del guerrero, puesto que como laicista, para mí Santiago significa el poder feudal y frailuno, aunque detrás se esconda la ciudad liberal y socarrona que es capaz de cantar las coplas más obscenas bajo las ventanas de las monjas de clausura que hay detrás de la Catedral, Qué no habrán oído las Reverendas...

La recompensa final y el disfrute de los amigos
Como bon vivant , disfruté de la compañía ocasional de amigos que me acogieron como tal, como aquella pareja catalana, creyentes ambos, con los cuales cruzaba este laicista de pro, siempre unos cuantos minutos de conversación, o buscaba la compañía al atardecer de mi tocayo Victor, catalán y socarrón que se reía de la pajara pinta.

Y aquí osros amigos que siempre tuvieron palabras de aliento para un solitario bon vivant, amante del pulpo, el Alvariño, y los aguardientes gallegos.


Santiago no es la meta, ni Finisterre, aunque uno sepa que ha cumplido una meta, según los fines y modos, de cada uno. Ell fin y la enseñanza está en otra parte, en el propio Camino, en ese cruce cultural, en ese roce de cuerpo a cuerpo, de palabra a palabra, en ese hacer y en ese decir, y como no, en e ese disfrutar de la soledad, de la compañía y los amigos que uno nunca sabe si alguna vez volverá a encontrar.

Victor Guerra En Santiago
Un tiempo que se acaba, y del cual renacen los recuerdos, y es cuando uno se da cuenta que el ese caminar ya no fue como aquel rapido avanzar del comienzo, sino un lento disfrutar de ver pasar las horas que hoy se añoran

Fin de un etapa, de un tiempo.. Contiuará: EL Camino y la muerte

22 septiembre 2008

Grafiteros, pintadas y señales en el Camino de Santiago




Durante una semana, larga e intensa, he estado recorriendo el Camino de Santiago que es toda una experiencia, al menos para mí como Laicista, pero más bien de orden sociológica y antropológica, que mistico-religiosa, como se puede suponer


Durante todo ese tiempo que ido echando un pie tras otro para cubrir a veces las largas y monótonas jornadas. Durante el trayecto el Camino me ha ido revelando varias facetas o singularidades, una de las que me ha llamado la atención es la presencia de grafiteros, de pintadas de todo tipo, leyendas, firmas, etc... y pude comprobar in situ la afición que existe por dejar nuestra huella en el Camino, o en los caminos, bien con la firma, o transformando la realidad señalítica

Lo que aporto es una pequeña muestra:
La piedra parece ser un buen metodo de trasmisión de esa identidad

Pero también sirve cualquierr elemento para indicar nuestra pertenecia, raza, identidad o transmitir qué somos, quiénes somos, y a dónde vamos o venimos

Otros antes tambien dejaron su huella aunque por motivos diferentes como ésta marca de maestro cantero de Portomarín

La transformación de los elemntos indicativos es una constante

Invitaría a los autores a seguir jugando con esta señalización

Tal vez eché de menos más elementos escatológicos o eróticos sexuales, como suele ser costumbre