24 diciembre 2009

25 de diciembre ¿Aniversario o Sacramento?

Me hago eco de la reflexión de un amigo que edita un estupendo blog de reflexión y que en esta ocasión lo hace sobre el 25 de Diciembre.


La invitación de unos amigos que practican el Arte Real, a celebrar con ellos el solsticio de invierno, motivan estas reflexiones sobre el para mi, recuerdo folklórico, que es la Navidad.


"Hay que celebrar, este 25 de diciembre como un día de fiesta, no por ese sol que vemos nosotros lo mismo que los infieles, sino por causa de quien creó el sol".
(AGUSTÍN DE HIPONA, Sermón 190, In Natale Domini VIII,1; PL 38, 1007)


Hoy que nos decimos deseosos de autenticidad, debemos exigirnos recordar la historia de la fiesta de Navidad. Es sabido que el 25 de diciembre se celebraba la fiesta del "Natalis solis invicti", fiesta del sol que renace invicto; el culto solar en el curso del siglo III, reduce hasta la casi eliminación las religiones “mistéricas”, muy en boga hasta entonces en la Roma imperial, ocupando un puesto muy importante en la vida cotidiana de la época, práctica que era contemplada con gran simpatía por algunos cristianos, hasta tal punto que san León y san Agustín muestran su preocupación a propósito de la misma, sirva de muestra el tratado “De solstitiis et aequinoctiis” (finales del siglo III).


Resulta indefendible en estos tiempos unir el 25 de diciembre, con una realidad y aun con una tradición sin consistencia, acerca de la fecha del nacimiento de Jesús. ¿En qué momento el dogma cristiano incorpora estas formas paganas y con que fines?
El Cronógrafo romano del 354, que es a la vez calendario civil y religioso, señala el 25 de diciembre: N(atale) invicti; después la lista de los obispos de Roma, de los que da la fecha de su muerte y anota en el VIII de las Calendas de enero (25 de diciembre) el nacimiento de Cristo en Belén de Judá. Ahora bien, esa lista se habría compuesto en el 336, con lo que la celebración de la fiesta de Navidad en Roma se remonta, pues, a los alrededores de esta fecha.


El hecho de que el nacimiento de Cristo se celebre dentro de una lista de fechas destinadas a conmemorar el aniversario de unos mártires, un día fijo, preciso, delimitado en tal tiempo, puede hacer pensar, que se creía en la realidad de la fecha de 25 de diciembre como día del nacimiento de Cristo, a lo que ayudaba la relación entre el simbolismo bíblico luz-tinieblas y Cristo, sol victorioso e invencible que disipa las tinieblas. Pero como los argumentos en favor de un eventual ensayo de averiguación de una fecha para el nacimiento de Cristo, no tienen valor, al responder a conjeturas según referencias de los sermones de los Padres del siglo IV, es lógico pensar en otras hipótesis:

  • Que relación entre el "Natalis solis invicti" y la Navidad pudiera ser un intento más de la Iglesia del Galileo, en plena batalla por convertirse en la religión oficial del Imperio, de jugársela a la solemnidad del culto solar, pudiera verse en esta instauración de la Navidad, más que el aniversario de un nacimiento, una contra-fiesta. Se trataría de sofocar el apasionamiento por la fiesta pagana instaurando una celebración de carácter netamente cristiano, festividad de oposición, sin contaminación alguna con la fiesta pagana.
  • También es admisible que se quiso cristianizar la fiesta del solsticio de invierno ya que apenas presentaría dificultades: la luz y las tinieblas son temas recurrentes de toda la tradición bíblica y cristiana, nada más sencillo que aprovecharlas y revalorizarlas entre los fieles. Es, pues, posible que la Iglesia del Galileo, sin rechazar las formas paganas de la fiesta del “Natalis solis invicti”, la recuperara cristianizándola.


Pero lo verdaderamente importante, es lo que podríamos llamar la “carga ideológica” que introduce la Iglesia del Galileo, la “Navidad” o “Natalis solis invicti”, deja de ser “sacramento” para convertirse únicamente es un aniversario, aunque se trate de una memoria muy especial, el recuerdo de un gran momento, de un gran giro de la historia del mundo y de la historia. La fiesta solsticial se convierte en una simple memoria frente a celebraciones que son sacramenta; san Agustín y su teología de la liturgia, en su carta 54 explica que en la nueva sociedad que el Señor ha fundado, ha dejado "un pequeño número de sacramenta" .
Así actua la Iglesia del Galileo.
S&R

Editado por JULIANO en su blog  FRATERNIDAD REPUBLICANA

19 diciembre 2009

LAICIDAD Y LIBERTAD ESPIRITUAL REPLICA DE PEÑA_RUIZ

.
Transcribo a continuación la réplica de Henri Peña-Ruiz a la entrada "La libertad espiritual".
.
Antecedentes del debate:
LA LIBERTAD ESPIRITUAL
http://laicismoypolitica.blogspot.com/2009/11/la-libertad-espiritual.html
RÉPLICA DE CÉSAR TEJEDOR DE LA IGLESIA
http://laicismoypolitica.blogspot.com/2009/12/replica-de-cesar-tejedor.html
RESPUESTA A CÉSAR TEJEDOR DE LA IGLESIA

http://laicismoypolitica.blogspot.com/2009/12/respuesta-cesar-tejedor-de-la-iglesia.html
.
SOBRE MI VOCABULARIO
.
Entre defensores de la laicidad, los debates deben plantearse desde el rigor y la honestidad intelectual. Esto quiere decir que en ningún caso deben caer en la amalgama, en el enfoque reductor tan propio de las posiciones que critican, ni en el ataque polémico o la insinuación tendenciosa. Teniendo presente este principio básico pretendo responder a Juan Francisco González Barón (JFGB en el texto a partir de ahora), cuyo gran mérito es el de haber jugado un rol decisivo en la fundación y posterior puesta en marcha de nuestra asociación Europa Laica, tan querida tanto por mi razón como por mi corazón. Sin embargo, los términos en los que ha planteado su argumentación crítica sobre mi vocabulario cuando menos me han sorprendido.

.En primer lugar resumiré las cuatro críticas principales que me dirige JFGB, y que ha reiterado de nuevo al hilo de la publicación de la Antología laica, obra redactada con mi amigo César Tejedor de la Iglesia con el objetivo de proporcionar a todo aquel que pretenda defender y promover la laicidad un manual sólido, articulando aclaraciones conceptuales y textos de referencia.

.En su primera crítica, JFGB me acusa de haber utilizado un vocabulario de tipo teológico cuando recurro a las nociones de opción espiritual y de libertad espiritual. En su segunda crítica, ligada a la primera, da por sentada una identidad entre dos expresiones que son, sin embargo, bien distintas: libertad espiritual y libertad religiosa. Se trata de una amalgama muy sorprendente y no demostrada. En su tercera crítica, JFGB me acusa de mantener una tipología reductivista del amplio abanico posible de cosmovisiones, término que, sin embargo, no he utilizado en ningún momento. Se refiere en este caso a la distinción que hago habitualmente entre las convicciones humanas en relación a la existencia de Dios: la creencia religiosa, que la afirma; el ateísmo, que la niega; y el agnosticismo, que suspende el juicio. Finalmente, en su última crítica, JFGB me pretende aleccionar sobre mi pretendida “complicidad” con la noción de libertad religiosa, noción que sin embargo no utilizo jamás, si no es para criticarla como no pertinente. Para finalizar, JFGB parece afirmar que poco importa al fin y al cabo si yo pienso otra cosa diferente de lo que él me atribuye al leer mis palabras, puesto que ellas tienen inevitablemente las consecuencias que él les atribuye. En definitiva, una de dos: o soy complice de los adversarios de la laicidad, o no sé explicarme con rigor y no mido responsablemente el alcance de mi vocabulario. Reconozcamos que la insinuación es incisiva, y bastante desagradable en tanto que sustituye el argumento por la invectiva.
.Gracias, querido JFGB, por haber pretendido “corregirme”…, pero antes de saber si verdaderamente debo hacerlo, tengo que dar algunas explicaciones. Después de haberlas planteado, no estoy seguro de que deba modificar mis conceptos.
.

El primer reproche es, por tanto, que el hecho de utilizar la expresión opción espiritual supondría retornar inevitablemente a un vocabulario teológico, inaceptable para un laico. Este reproche es claramente un juicio de intenciones, que me deja consternado al provenir de un hombre tan culto como JFGB. Mantengo que la noción de espiritualidad es bien distinta que la de religión, y que la versión religiosa de la espiritualidad no es más que una forma particular en la que esta puede desarrollarse. Existen formas de espiritualidad no religiosa, a pesar de que las religiones han pretendido durante cerca de veinte siglos apoderarse de la vida espiritual y monopolizarla. En primer lugar, es importante distinguir la vida del espíritu, que se expresa especialmente a través de la ciencia, la filosofía, el arte, y todas las actividades de la conciencia humana, entre ellas la creencia religiosa, que no es más que una versión particular de aquella. Es preciso igualmente distinguir la actividad del espíritu de lo que es su soporte ontológico. Los espiritualistas piensan que solo se puede dar cuenta de tal actividad si asumimos la hipótesis de la existencia de una realidad distinta del cuerpo, mientras que los materialistas afirman que la materia puede pensar, en su nivel último de organización, y en consecuencia puede explicar esta actividad espiritual (es la tesis de Engels en su Dialéctica de la naturaleza, donde habla del “espíritu pensante”, “floración suprema de la materia”). Ni Marx ni Engels, materialistas bien conocidos, abandonan el término “espíritu” o “espiritualidad”, al mismo tiempo que hacen una crítica filosófica muy metódica del espiritualismo. ¿Se puede decir que sean inconsecuentes, o incluso inconscientemente prisioneros de un vocabulario teológico? Ni mucho menos. Piensan simplemente que hablar de vida espiritual no significa necesariamente ser “espiritualista”, si por tal entendemos una afirmación de la inmaterialidad del pensamiento. Por tanto, tampoco significa someterse necesariamente al vocabulario dualista de la religión.
.

Lucrecio, pensador materialista, no otorga a la vida espiritual un soporte inmaterial. Así, escribe igualmente en el tercer libro de De natura rerum que el espíritu (“animus” o “spiritus”) está constituido de átomos muy sutiles con movimiento muy rápido. De la misma manera, Diderot considera que hay una esencia material del soporte propio de la vida pensante. Es la religión la que defiende una ontología espiritualista y afirma un dualismo entre el cuerpo (que tiene la característica de la “extensión”), y el espíritu (que no tiene “extensión”). Por otra parte, es preciso recordar a JFGB que los términos griegos psyché y el término latino spiritus hacen referencia en primera instancia a algo muy material: significan “soplo de aire”. Cuando Hegel afirma que las pirámides de Egipto o las pinturas del Renacimiento son obras espirituales, hace un uso muy amplio del término espíritu (geist en alemán). Otorgarle el monopolio de la espiritualidad a la religión es hacerle una concesión inesperada y confirmar uno de los argumentos de los que por otra parte se sirve para hacer creer que fuera de ella no puede darse ningún tipo de vida del espíritu humano. JFGB podría también leer a Spinoza, gran pensador laico, defensor de una espiritualidad no espiritualista. El alma (mens) es para él la idea de cuerpo, su conciencia de sí mismo. Más cerca de nosotros en el tiempo, un filósofo como André Comte-Sponville ha escrito un libro titulado L’esprit de l’athéisme (Editions Grasset, Paris), donde utiliza explícitamente el concepto de “espiritualidad atea”. En resumen, ¡yo reivindico la utilización del término “espiritual” sin tener que ser por ello acusado de favorecer inconscientemente a la religión! Si hubiera que abandonar ciertos términos bajo pretexto de que han sido utilizados por las religiones, entonces habría que renunciar incluso al término “laico” (laïc, laikos), utilizado por la Iglesia para referirse a aquel que no juega ningún rol oficial en la institución religiosa, a diferencia del “cleros”. ¿Habrá entonces que llamar de forma diferente a nuestro movimiento “Europa laica”, que estaría utilizando así un vocabulario teológico?
.

El segundo reproche se deriva de la formulación del primero. Intelectualmente, es muy extraño por la petición de principio que contiene. Según JFGB, al referirme a la libertad espiritual estaría haciendo referencia subrepticiamente a la libertad religiosa. He aquí una amalgama no demostrada, efectuada autoritariamente, entre espiritual y religioso. Por mi parte, no he defendido nunca la noción de “libertad religiosa”. Siempre la he criticado claramente diciendo que esta “libertad” no se refiere más que a un caso particular de la única libertad que habría que defender, a saber, la libertad de conciencia, que no es ni atea ni religiosa. Invito a JFGB a encontrar una sola línea en mis libros que diga lo contrario. Todos los que me han escuchado en mis conferencias saben muy

 

bien a lo que me refiero: siempre he criticado esta noción de libertad religiosa, precisando que para hacer la defensa de un principio no hay que darle nunca una visión reductivista, sino llevarlo a su extensión más general. Demostración: si la libertad religiosa es la libertad de adherirse a una religión, también lo es de cambiar de religión, o de no adherirse a ninguna. ¿Llamaríamos entonces “libertad atea” a la libertad de no adherirse a una religión? Tal es el paralelismo que hago a menudo para invalidar la noción de libertad religiosa y decir que el único principio aceptable, por su universalidad, es el de libertad de conciencia, o incluso libertad espiritual. Subrayo, por tanto, que la libertad de conciencia implica la autonomía de juicio, tal y como la fundamenta y alimenta la educación laica. En cuanto al concepto de libertad espiritual, es de la misma manera más general que el de libertad religiosa, puesto que estipula la libertad que debe tener cada ser humano de disponer de su espíritu, de su actividad espiritual multiforme. Si admitimos la irreductibilidad de la espiritualidad a la religión, como pienso que debemos hacer en razón de los argumentos precedentes, no alcanzo a ver de ninguna manera por qué el recurso a la noción de libertad espiritual equivale a una revalidación de la noción de libertad religiosa. La amalgama y la visión reductivista no son demostraciones racionales, sino instrumentos polémicos que se ajustan muy poco a la deontología del pensamiento.
.

En su tercera crítica, JFGB me acusa de proponer una tipología reductivista del abanico posible de visiones del mundo. Sin embargo, yo nunca he pretendido construir tal tipología, ni tampoco he hablado nunca de “visiones del mundo”, sino que persigo un fin mucho más modesto. No se trata más que de mencionar las diferentes actitudes de los hombres ante la creencia religiosa, y no pretender hacer el inventario exhaustivo de las grandes representaciones del mundo, término muy general que incluye de hecho la multiplicidad de los elementos en juego en la concepción de la existencia humana. Como filósofo y profesor de filosofía, soy demasiado consciente de la diversidad de estas concepciones y de su riqueza como para pretender reducirla a una tripartición simplista. También en este punto, tenemos el derecho de preguntarnos si JFGB se refiere a mis escritos o a otros por los que él los sustituye. En realidad, la distinción que yo efectúo habitualmente atañe únicamente a las convicciones humanas en lo que concierne a la existencia de Dios: la creencia religiosa, que afirma esta existencia; el ateísmo, que la niega; y el agnosticismo, que suspende el juicio. Antes de inventarse el reproche de “simplista”, JFGB debería preguntarse de qué estoy hablando cuando propongo esta tipología. Ello le evitaría sostener una apreciación por lo menos apresurada e infundada.
.

Finalmente, en su última crítica, JFGB propone que quizás yo no pienso lo que él me atribuye, pero que tal es realmente el efecto de mi vocabulario, desde su punto de vista contestable. En definitiva, viene a afirmar que yo no habría medido el alcance de lo que escribo, ¡y es bueno que un maestro me lo recuerde! Me gustaría mostrar a JFGB que su interpretación forzada y tendenciosa de mis conceptos solo se puede defender desde su propia lectura, y que no es legítimo inventar un abismo entre el sentido que yo doy a mis términos y el que se sigue de ellos sin saberlo yo. JFGB es libre de interpretar las cosas a su manera, pero no de atribuirme una diferencia que no acepto entre lo que yo escribo y lo que algunos lectores pueden interpretar a partir de lo que escribo. Por otra parte, JFGB habla de “complicidad” por mi parte con la teología, lo que significa que yo sería subjetivamente responsable de los malentendidos que él imagina, y no solo objetivamente. Si las palabras tienen un sentido, el “complice” es intelectualmente y psicológicamente responsable de las representaciones que él mismo suscita por su vocabulario. De ahí la pregunta que plantea JFGB: ¿Soy consciente, o inconsciente de los efectos a su juicio perniciosos de mi discurso? En el primer caso, sería “complice”. En el segundo caso, no tendría suficiente dominio intelectual. Por supuesto, rechazo las dos hipótesis, no por orgullo, sino simplemente por la exigencia de respetar el máximo rigor. En la observancia de esta exigencia he desarrollado los argumentos precedentes.
.

Concluyamos. Las polémicas precipitadas, los análisis reductivistas, y las amalgamas poco escrupulosas impiden alimentar un diálogo sereno. Un auténtico defensor de la laicidad tiene cosas mejores que hacer que enfrentarse a otro de una manera tan poco respetuosa desde el punto de vista de la deontología de la reflexión. Platón decía que el diálogo filosófico es amistad (philia), incluso en el seno del desacuerdo, y no discordia malintencionada (eris) o combate ciego (polemos).

HENRI PEÑA- RUIZ

07 diciembre 2009

LA LAICIDAD , TODA UNA TAREA.

Siempre pensamos que el tema del laicismo en nuestra tierra es una larga e intensa tarea, pero vemos que en el país vecino donde los logros laicistas son más que notables, no bajan la guardia ni un momento , este es un ejemplo del quehacer que estos días se destila en Dax.image

image

05 diciembre 2009

LA MASONERÍA AVALA AL PSOE EN EL TEMA DE LOS CRUCIFIJOS

El Gran Maestre de la Gran Logia Simbólica Española respalda la retirada de crucifijos

image

Mientras aún es una incógnita qué hará el Gobierno ante la iniciativa de ERC y BNG apoyada por su propio grupo parlamentario en el Congreso, Jordi Farrerons es muy claro al indicar cuáles son las prioridades de las logias respecto a la libertad religiosa y no oculta cuál es la hoja de ruta que se han trazado los masones tras la polémica sentencia de Estrasburgo.

Al menos hay que reconocerle sinceridad a Jordi Farrerons, Gran Maestre de la Gran Logia Simbólica Española (GLSE). Representa a la segunda federación masónica más importante de España tras la Gran Logia de España (GLE), y responde sin ambages a las incisivas preguntas de Miguel Gil, en una entrevista que reproduce este sábado La Gaceta.


«Comprendemos que haya personas a las que les resulte dolorosa la retirada de un símbolo en el que creen, pero no se puede imponer en lugares públicos», afirma Farrerons. Quien, además, respalda la reciente sentencia del Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo, que considera «una consecuencia lógica de la Europa laica». Es más, la masonería tiene una hoja de ruta hacia esa Europa laica, «y no es otra que la defensa del laicismo». Se queda de que no se esté llevando a la práctica la Ley de Libertad Religiosa porque no se cumple «la retirada de símbolos religiosos de lugares públicos» y por «la toma de posesión de los ministros delante del crucifijo».


Queda clara, pues la posición de apoyo sin fisuras de la GLSE a la línea de actuación de José Luis Rodríguez Zapatero en esta materia. «No nos consta», matiza sin embargo Farrerons, que haya masones en el Ejecutivo, aunque va a ser difícil que se nos revele: «Ningún masón está autorizado a revelar la condición de masón de otro».


Cuando Miguel Gil le señala la contradicción de negar cualquier participación en la política actual y sin embargo reclamar el protagonismo en acontecimientos históricos pasados, Farrerons señala que la masonería quiere actuar como «centro de unión entre partidos»... y cita como modelo el caso de Chile.

24 noviembre 2009

Savater reivindica el laicismo como requisito de la democracia

Savater reivindica el laicismo como requisito de la democracia

El filósofo y escritor pronuncia una conferencia invitado por Granada Laica , mañana en la Facultad de Ciencias

24.11.09 - 00:49 -

INÉS GALLASTEGUI | GRANADA

ACTOS DÍA DEL LAICISMO

igallastegui@ideal.es

Conferencia de Fernando Savater:Miércoles 25 de noviembre a las 19.00 h en el Aula Magna de la Facultad de Ciencias.

Charla del doctor Luis Montes: 'Eutanasia y derecho a una muerte digna'. Viernes 27 a las 19.00 h en la Facultad de Ciencias Políticas.

'Antología Laica. 66 textos para comprender el laicismo': Presentación del libro de Henri Peña y César Tejedor. Tras el acto anterior.

«La excomunión de Camino, la maldición de Pepe el Brujo... ¿qué más me dan?»

El filósofo Fernando Savater (San Sebastián, 1947) pronunciará mañana en Granada una conferencia titulada 'El laicismo, requisito de la democracia', acto central con el que la asociación Granada Laica celebra este año el Día del Laicismo y la Libertad de Conciencia. El escritor considera que en España «falta mucho» para lograr la auténtica separación entre el Estado y la Iglesia.

«El laicismo es un esfuerzo, un ideal, pero en ningún sitio se aplica del todo», reconoció Savater en declaraciones a IDEAL. A su juicio, Francia es «el modelo más perfecto» de Estado no confesional, pese al «inquietante» anuncio de Sarkozy de reformas legislativas en favor del catolicismo.

A su juicio, en nuestro país el obstáculo más importante para que la laicidad sea efectiva es el acuerdo con la Santa Sede renovado en la Transición. El catedrático de Filosofía -jubilado hace un año- recordó jocosamente que «la única persona que estuvo a punto de cargarse el concordato fue Franco, cuando el papa Pablo VI nombró a algunos obispos que no le gustaban y empezaron a crearle problemas». Después, los gobiernos democráticos, incluso los de izquierdas, han mantenido el anacrónico tratado «para no buscarse problemas».

Vaticano: ¿fe o Estado?

«Creo que es un error -dijo el filósofo-, porque ha dado una falsa idea de las relaciones con la Iglesia católica: o es una institución religiosa exclusivamente, y por lo tanto los ciudadanos, pero no el Estado, pueden tener relación con ella a título privado, o es un Estado político, en cuyo caso el Vaticano es el único Estado europeo que no cumple los derechos humanos, no respeta la libertad religiosa, ni la igualdad entre hombres y mujeres...».

El autor de 'Ética para Amador' consideró que la medida más urgente que debería adoptar el Ejecutivo para respetar la aconfesionalidad que establece la Constitución es derogar el concordato. El Estado, subrayó, ha de «mantener un respeto hacia todas las creencias religiosas, pero excluyéndolas de los ámbitos públicos, como la escuela o los actos institucionales».

Un marco de tolerancia

Para Savater, es fundamental explicar bien a los ciudadanos que el laicismo no es «una cruzada» contra las creencias espirituales, sino un marco de tolerancia: «Es algo que muchas personas religiosas suscriben: el Estado funciona de acuerdo a unos principios que todos compartimos, y debe ser laico, aunque las personas puedan ser religiosas». Y lo ilustró con un ejemplo: «Yo creo que las clases de piano no deben ser obligatorias, pero me gusta que haya pianistas».

Para el ganador del Premio Planeta 2008, «el laicismo también tiene que entrar en las cabezas de muchos laicistas», a juzgar por la reacción de algunos a la última amenaza de la jerarquía católica. «El señor Martínez Camino va a excomulgar a los diputados que apoyen el aborto. Bueno, ¿y qué más me da? Es como si me dicen que Pepe el Brujo, el de Ronaldo, me ha echado una maldición. ¡Pues que haga lo que quiera! Hay que dejar de darle importancia a esas cosas. La mayoría de las personas saben que ese tipo de maldiciones y brujerías no afectará a su salud y no tienen que preocuparse. A una persona

14 noviembre 2009

Elogio de 'monsieur' Germain

 

FERNANDO SAVATER 14/11/2009

Muchos de los que se oponen a conceder a los docentes estatuto de autoridad pública (casi siempre porque la propuesta proviene de fuera de su clan) sentencian que "la autoridad no es algo que pueda conferirse por decreto sino que hay que ganársela". Y se quedan muy orondos después de proferir lo que en la mayoría de los casos es una obviedad y, en el que nos ocupa, también una sandez. Sin duda la auctoritas del maestro -o sea, el espontáneo respeto y casi veneración a su figura y a su magisterio- es cosa que algunos conquistan merced a sus dotes personales: habilidad para comunicar, simpatía, equidad, etc... En una palabra, carisma: algo que no siempre dan la experiencia ni la buena voluntad. Estupendo para quien lo posee y para los afortunados que han disfrutado de profesores así.

      La noticia en otros webs

      Hay que reforzar la figura del profesor: que tenga rango de autoridad pública y respaldo social

      El maestro de Camus se ganó la 'auctoritas' con equidad y sabiduría

      Pero el carisma no basta, porque hay buenos profesores que no lo tienen... así como también alumnos y padres refractarios ante él. Y ni las clases van a suspenderse ni las escuelas cerrarse o convertirse en un infierno por la falta de carisma.

      También la armonía conyugal (o entre padres e hijos) es cosa que no puede ordenar un juez, pero por si acaso es bueno que haya una legislación bien clarita contra el maltrato. Carismática o no, la figura del profesor debe ser reforzada: dotarla de rango de autoridad pública no es sino institucionalizar el respaldo social que siempre merece. Se establece que en su caso, como en el de otros servidores públicos, los menosprecios y agresiones tienen mayor gravedad que las rencillas privadas porque implican la obstaculización de un propósito común y necesario para toda la ciudadanía. No solventa desde luego todos los problemas de la escuela pública actual, pero colabora a mejorar el estatuto de quienes más directamente los padecen.

      Claro que en nuestro país ese objetivo social no es aceptado sin abundantes discrepancias. Algunos creen que la enseñanza no debe ser -en el terreno moral y cívico- más que una reiteración ampliada de las doctrinas que profesan los progenitores, sean cuales fueren: los maestros sólo son unos empleados al servicio de los prejuicios familiares. Ni educación para la ciudadanía, ni ciencias del mundo contemporáneo, ni formación sexual obligatoria, nada de lo que pueda alterar sacrosantas supersticiones caseras. Para otros, separar a los varones de las hembras da mejores resultados académicos (quizá debiéramos extender la receta a la sociedad entera, quién sabe si hallaríamos así el paraíso) y no faltan defensores de que los niños no deberían ir a la escuela a corromperse y perder el tiempo, porque como en el hogar no se aprende en ninguna parte. Invocar cualquier tipo de consideración socializadora o de los derechos de la comunidad a la formación de quienes van a gozar de sus garantías democráticas les parece a esos pedagogos disociativos una imposición totalitaria.

      Tampoco ayuda precisamente la visión que dan del asunto algunos desgraciadamente populares espacios televisivos. Por ejemplo Física o química cuenta historietas picantes de sexo o drogas (física o química, ya digo), pero nada digno de mención en cuanto a la enseñanza misma. Cualquier bedel espabilado de instituto podría haber asesorado a los romos guionistas. Y para que hablar de Curso del 63, que presenta una visión de la autoridad que responde al modelo del Nerón de Quo Vadis? más que a nada conocido en el mundo real. Se ha dicho con razón que toda exageración es insignificante y esa caricatura lo es: claro que los zangolotinos deambos sexos que forman el talludito alumnado virtual de ese falso internado son de tal índole que despertarían ansias tiránicas en el mismísimo Gandhi... Si se comparan esas parodias con La clase y otras aportaciones del cine francés al mismo tema, sobran mayores comentarios.

      En estos tiempos, convendría recordar a monsieur Germain. Fue el maestro de Albert Camus en la escuela primaria y, muchos años después, el destinatario de la primera carta que su antiguo alumno escribió al ganar el Premio Nobel: "Cuando me dieron la noticia, mi primer pensamiento, después de mi madre, fue para usted. Sin usted, sin esa mano afectuosa que tendió al niño pobre que yo era, sin su enseñanza y su ejemplo, nada de todo esto habría ocurrido". La historia podemos leerla en El primer hombre, poco más que un borrador pero infinitamente significativo y conmovedor de la obra póstuma de Camus. Allí se narra la atroz miseria de los primeros años del escritor, hijo de un soldado francés caído en la Primera Guerra Mundial y de una menorquina afincada por necesidad en una aldea argelina. Sin libros, sin radio, sin cultura de ningún tipo, casi sin lenguaje más allá de las voces elementales: el niño solitario fascinado por la madre iletrada desesperadamente melancólica y por la fuerza abrumadora del sol africano.

      Pero allí estaba el señor Germain, que se fijó en su "pequeño Camus" y le guió con severa benevolencia. Un maestro a la antigua, que no dudaba en castigar las infracciones con golpes de regla en las posaderas... sin excluir de esos correctivos a su preferido. Pero también el salvador que convenció a la familia de la importancia de que el niño continuara en el Liceo de Argel sus estudios (a pesar de los sacrificios económicos que implicaban) y así le rescató para la palabra liberadora. Es fundamento de la integridad humana y creativa de Camus no haber olvidado ni renegado nunca de esos humildes orígenes.

      El señor Germain era sin duda un maestro con auctoritas, ganada tanto por su equidad y sabiduría como por el respeto de los alumnos y sus familias, ese respeto que sienten los desfavorecidos por la enseñanza cuya importancia emancipadora valoran tanto como otros más acomodados la desprecian. Y todo ello en un contexto de enfrentamiento colonial y pluriétnico nada favorable a fáciles armonías...

      Tras el Nobel, Louis Germain escribió una larga carta a su cher petit. En ella recuerda episodios del pasado, pero acaba centrándose en alarmas del presente (estamos en 1959). Informa a su antiguo alumno, "en tanto que profesor laico", de las amenazas que ve cernirse sobre la escuela pública. Deja claro que -como Camus atestiguaba- siempre mantuvo una escrupulosa imparcialidad en cuestiones religiosas, explicando en clase que hay diversas religiones y también gente que no practica ninguna: "Creo que, durante toda mi carrera, he respetado lo que hay de más sagrado en el niño: el derecho a buscar su verdad". Por eso le alarman las noticias de que en ciertos Departamentos franceses ya hay clases que se dan con un crucifijo en el aula: "Lo considero un abominable atentado contra la conciencia de los niños". ¡Y eso que nunca oyó hablar de la "laicidad positiva" y las indagaciones sobre la identidad francesa de Nicolas Sarkozy!

      A raíz de la obvia sentencia del Tribunal de Derechos Humanos europeo sobre el crucifijo en las aulas, hemos vuelto a oír las protestas habituales, igual de mal argumentadas. Los unos: "¿A quién puede ofenderle un crucifijo, símbolo de perdón, etcétera?". Respuesta: a nadie, claro. En cambio, ofende a los laicos y a los partidarios de la libertad de conciencia que se invada un espacio que debe permanecer confesionalmente neutral con símbolos respetables pero partidistas. Los otros: "¡Ignorantes, se trata de una expresión cultural, no religiosa!". Respuesta: ignorante usted, so merluzo, porque el crucifijo es una expresión cultural en tanto que religiosa. La prueba: colocar sobre la taza del retrete una reproducción de la Gioconda o del Pensador de Rodin (más apropiado) puede ser de mejor o peor gusto ornamental, pero poner un crucifijo será una provocación que irritará justificadamente a muchos creyentes.

      Dejo de lado a los multiculturalistas que recomiendan traer a las aulas, junto al crucifijo, versículos del Corán, candelabros de siete brazos, imágenes de Buda, moais de la Isla de Pascua, etcétera. En época de crisis, no es bueno sobrecargar los gastos de material escolar.

      Fernando Savater es escritor.

      02 noviembre 2009

      IU-ICV piden suprimir la casilla del IRPF destinada a la financiación de la Iglesia

       

      El obispo Algora, en la presentación de la campaña 'X tantos' de la Iglesia. G.PECOT

      http://www.publico.es/votarEncuesta?idEncuesta=260&res=freemarker&idRespuesta=1114#encuesta

      El número de ciudadanos que marcan la casilla de la Iglesia en la declaración de la renta disminuye cada vez más.  Al margen de la tendencia en los usos de la famosa X,  la coalición formada por Izquierda Unida e Inciativa per Catalunya Verds pretende que no exista tal casilla. Para ello ha  presentado en el Congreso de los Diputados una enmienda al proyecto de ley de Presupuestos Generales del Estado para 2010, en la que solicita al Gobierno que lleve a cabo "las medidas oportunas para suprimir la asignación tributaria a la Iglesia católica".

      Esta supresión incluye, entre otras cosas, la eliminación de la casilla del IRPF en la que los ciudadanos, de forma voluntaria, asignan el 0,7% de su renta a esta institución. IU-ICV quieren que se lleve a cabo esta propuesta antes de que finalice el primer semestres de 2010, según se recoge en la enmienda.

      En el escrito, la coalición pide asimismo al Gobierno que establezca un plazo de adaptación para la completa autofinanciación de la Iglesia católica a través de las donaciones de sus fieles. En ese plazo, agregan, se revisarán "para su desaparición" los beneficios fiscales de los que disfruta esta institución, en particular los supuestos en los que no están sujetos al IVA y a las exenciones en el Impuesto sobre Bienes Inmuebles (IBI).

      Por el contrario, IU-ICV plantea que el Gobierno "evalúe la posibilidad" de establecer incentivos fiscales sobre el IRPF y en el Impuesto de Sociedades para las donaciones de los contribuyentes que reciban las confesiones religiosas.

      Sistema de financiación

      En 2006, el Gobierno y la Iglesia llegaron a un acuerdo para crear un nuevo modelo de financiación, que se aplica desde 2007, y que, por un lado, suprime la dotación directa del Estado a la Iglesia y, por otro, eleva del 0,52% al 0,7% la asignación voluntaria que el ciudadano hace a esta institución a través de su declaración de la renta.

      El proyecto de ley de Presupuestos Generales del Estado establece que esta institución recibirá el próximo año 159,1 millones de euros del Estado como anticipo del dinero que previsiblemente recaudará a través de la casilla del 0,7% del IRPF destinada a esta institución.

      La liquidación provisional será el 30 de noviembre de 2011, llevándose a cabo de forma definitiva antes del 30 de abril de 2012. En ambas liquidaciones, una vez efectuadas, se procederá por las dos partes a regularizar, en un sentido o en otro, el saldo existente.

      En la última declaración de la renta, el número de asignaciones a favor de la Iglesia se incrementó en cerca de 500.000, elevando así el número total de asignaciones a casi siete millones.

      ¿Suprimirías la casilla del IRPF destinada a la Iglesia católica?

      29 octubre 2009

      TEJEDOR & PEÑA RUIZ, Todas las aristas del laicismo en un libro

       

      César Tejedor y Henri Peña-Ruiz durante la presentación del libro. / Enrique Carrascal

      César Tejedor y Henri Peña-Ruiz durante la presentación del libro. / Enrique Carrascal

      • Henri Peña-Ruiz y César Tejedor abordan el ideal con perspectiva universal
      • El laicismo permite que ningún ser humano se sienta discriminado

      J.M.B. | Salamanca

      Actualizado miércoles 28/10/2009 12:22 horas

      La Universidad de Salamanca ha presentado este martes el libro"Antología laica. 66 textos comentados para comprender el laicismo", en el que el filósofo Henri Peña-Ruiz y César Tejedorabordan el ideal laicista desde una perspectiva universal a través de textos tan variados como los de Platon, San Agustín, Camus, Kant, Descartes, Locke, Rosseau, Montesqieu, Ortega y Gasset o Simón Bolivar. El director del servicio de publicaciones de la USAL, Javier Pardo, explicó que el libro "aborda una cuestión que esta en el centro del debate ideológico, político y social del país y que afecta a la forma en la que nos planteamos nuestros sistema de Gobierno, de Educación…".

      Pardo justificó la publicación del libro porque en "ese debate, no siempre racional, la universidad debe aportar esa racionalidad.Habla del laicismo por boca de muchos autores, seleccionados de forma rigurosa, que permiten al lector sacar sus propias conclusiones, su punto de vista racional y formado".

      Por su parte, César Tejedor, aseguró que "el libro llena un vacío. Hay muchos autores que han hablado del laicismo, lo han defendido o atacado desde distintas posturas, católicos, ateos, musulmanes, pero faltaba un texto en el que se pudiera abordar desde todos los ámbitos. Por eso hemos intentado hablar por boca de los autores".

      A su juicio, "vamos hacia una Estado de pluri-religión, en lugar de laico" y por ese motivo "al seleccionar los textos hemos intentado demostrar que es un ideal universal, no solo para Europa, para Francia o España. El laicismo es el ideal que permite que ningún ser humano se sienta discriminado por razones ideológicas, porque laicismo no es igual a ateísmo".

      César Tejedor recordó que el libro va acompañado de un glosario de términos, sobre los que "se dicen muchas cosas y que necesitábamos aclarar pero sin dañar a ninguna creencia". Por su parte, Henri Peña-Ruiz, filósofo del laicismo y coautor del libro, indicó que "queríamos mostrar a nivel universitario pero también desde un compromiso claro a favor del laicismo, una defensa e ilustración del ideal laico con todos los medios de la filosofía, que es el arte de tomar cuidado de sus pensamientos y en el mundo tan difícil en el que vivimos es muy importante".

      Peña-Ruiz aseguró que al utilizar la palabra laicismo "no pretendo hacer un amalgama polémico sobre la religión, que debe comprender a todos los creyentes pero el Estado debe tener en cuenta a todos. En un estado laico hay sitio para todos, los creyentes, los humanistas ateos y los humanistas agnósticos, y por eso nos parece que esta más vigente que nunca, porque las fronteras de las naciones están desapareciendo".

      Finalmente, Francisco Delgado, presidente de Europa Laica, defendió la publicación del libro porque "trata de desvelar y comentar textos de todos tipos para analizar la emancipación laica. Vamos a contribuir en la difusión al máximo porque nuestros objetivos es la defensa del ideal laico, la separación del Estado de la Iglesia".

      Delgado cree que en la actualidad "los privilegios de la iglesia católica en España son importantes, lo que significa que en algunos aspectos todavía estamos en un estado confesional pese a lo que dice la Constitución". Por ese motivo, explicó que "ahora, en Democracia y en la construcción europea, toca que las iglesias ocupen su papel, y el Estado el suyo. Ese es el camino que nos toca recorrer en estos momentos".

      05 octubre 2009

      El Estado abonará 159 millones a la Iglesia como anticipo del IRPF

      Para algunos nunca hay crisis. La iglesia sigue parasitando fondos públicos en un supuesto estado laico.
      Kaos. Estado Español | el economista | 4-10-2009 a las 15:25 | 223 lecturas | 2 comentarios
      www.kaosenlared.net/noticia/estado-abonara-159-millones-iglesia-como-anticipo-irpf

      La Iglesia católica española recibirá 159,1 millones de euros del Estado en 2010 como anticipo del dinero que previsiblemente recaudará a través de la casilla del 0,7 por ciento del IRPF destinada a esta institución, mientras que al menos 135,5 millones de euros serán dedicados a otras actividades de interés social como previsión de la cuantía que los contribuyentes destinarán a esta apartado, según el proyecto de ley de los Presupuestos Generales del Estado para 2010, recogidos por Europa Press.

      El texto del Gobierno para 2009 establecía que la Iglesia católica recibiría 156 millones de euros, por lo que la previsión de recaudación para 2010 supone un ligero aumento. La liquidación provisional será el 30 de noviembre de 2011, llevándose a cabo de forma definitiva antes del 30 de abril de 2012. En ambas liquidaciones, una vez efectuadas, se procederá por las dos partes a regularizar, en un sentido o en otro, el saldo existente.

      El Gobierno y la Iglesia llegaran a un acuerdo en 2006 para crear un nuevo modelo de financiación, que se aplica desde 2007, y que, por un lado, suprime la dotación directa del Estado a la Iglesia y, por otro, eleva del 0,52 por ciento al 0,7 por ciento la asignación voluntaria que el ciudadano hace a esta institución a través de su declaración de la renta.

      Por su parte, el Gobierno destinará a subvencionar actividades de interés socialno menos de 135,5 millones de euros. En caso de que no se alcance esta cifra a través de la casilla del 0,7 por ciento del IRPF destinado a fines de interés social, el Estado aportará la diferencia.

      04 octubre 2009

      Religión y poder. Marsilio de Padua: ¿la primera teoría laica del Estado?.


      Está claro que los cimientos de la laicidad se pueden buscar muy lejos, y ya ven hasta Marsillo de Padua, aunque ya puestos de buscar antecedentes, no me cansaré de repetir una reseña bibliográfica de primer orden  para el tema laicista.

      Pedro de la Llosa: La Rzón y Sinrazón (introducción al librepensamiento)

      Es el principio de la soberanía popular definido claramente ya en el siglo XIV que hace moderno y actual a Marsilio. El Estado es concebido como producto humano, totalmente separado de premisas teológicas tales como el pecado o similares. Afirma fuertemente el principio de la ley como producto de la comunidad de los ciudadanos, dotada de imperatividad y coactividad además de ser inspirada en un ideal de justicia. Este ideal de justicia se deriva del consorcio o asociación civil, el único sujeto que puede establecer lo que es justo y lo que no. Para Marsilio el hombre debe ser concebido como libre y consciente; este concepto destaca a Marsilio en el Medioevo erigiéndolo como faro de la libertad. La modernidad de Marsilio puede ser totalmente entendida siempre que se considere que ha enunciado estos principios en el siglo XIV y no en el siglo XX.En el Defensor Pacis aparece de forma difusa un constitucionalismo arraigado fuertemente ya sea en las confrontaciones del Estado o de la Iglesia. Se podría ver iniciado el principio de la división de poderes que será, más tarde, afirmado en seguida por medio de grandes movimientos sociales y políticos tales como la Revolución francesa.Es de los primeros estudiosos que distingue y separa el derecho de la moral, asignando el primero a la vida civil y el segundo a la conciencia, con suma claridad y agudeza que es propia de los estudiosos modernos: en algunas de sus afirmaciones parece que se lee a Norberto Bobbio.

      Bayona, B.: Religión y poder. Marsilio de Padua: ¿la primera teoría laica del Estado?. Madrid-Zaragoza: Biblioteca Nueva-Prensas Universitarias, 2007, 379 págs. ISBN 978-84-9742-641-1

      26 septiembre 2009

      catedrático de Ingeniería Química Fernando Fernández-Polanco y su defensa del LAICISMO

       

      Catedrático aprovecha lección inaugural para hacer alegato a favor laicismo

      Valladolid, 25 sep (EFE).- El catedrático de Ingeniería Química Fernando Fernández-Polanco aprovechó hoy su lección inaugural del curso universitario en Castilla y León, titulada "Las huellas del agua", para hacer un alegato a favor del laicismo en la Universidad y en contra de los símbolos y expresiones religiosos.
      En el medio de su exposición sobre la presencia del agua en todos los ámbitos de la vida humana, Fernández-Polanco proyectó y explicó una diapositiva que nada tenía que ver con el hilo argumental de su disertación y sí sobre el laicismo que, según él preconiza una universidad (cuyo nombre omitió) en sus estatutos y luego no cumple.
      En este sentido puso diversos ejemplos, tales como el discurso de un rector hablando de la presencia de Dios en el quirófano, en las aulas y en todos los estamentos universitarios o como la misa en la Capilla del Cristo de la Luz que hoy precedió al acto académico.
      En una sesión presidida por el presidente del Gobierno regional y a la que asistieron los ocho rectores de la Comunidad Autónoma, también criticó la existencia de un capellán universitario y la aparición de sus datos en la guía de la institución y preconizó, finalmente, la adecuación de la realidad al marco estatutario.
      Finalizado su alegato en pro del laicismo, continuó con su exposición sobre las huellas del agua, que inició criticando la fiscalidad que pesa sobre los trabajos para empresas e instituciones que se realizan desde las universidades.
      Fernando Fernández-Polanco resaltó que se permitía estas licencias apelando a sus 40 años como docente, que se cumplían hoy, y en todo momento subrayó que lo que decía obedece a datos contrastables y no a opiniones. EFE pddp

      17 septiembre 2009

      EJÉRCITO Y RELIGIÓN

      File:Legionarios-con-Cristo.jpg

      Tengo ante mí una foto de prensa (El País, 19/08/09) de aguerridos soldados levantando un cristo en una procesión y me vienen a la memoria tantas otras de militares subiendo o bajando vírgenes o santos en múltiples actos o procesiones, peculiarmente denominados "religioso-castrenses".

      Esta simbiosis entre la espada y la cruz es un atavismo medieval de una época en la que el poder político era vasallo del poder clerical y entregaba, y mantenía a la fuerza, a todos los pobladores de un territorio a una religión oficial. La espada, el ejército, era el brazo colaborador necesario en tamaña empresa.

      Se podría pensar que no tengo en cuenta que se trata de costumbres ancestrales que han pasado a formar parte de nuestra cultura. Pero no es cierto. Tengo en cuenta, también, que hubo un tiempo en que fueron costumbre, y formó parte de nuestra cultura tener esclav@s, considerar a la mujer un ser inferior y dominado, quemar vivas a las personas en autos de fe y tantas otras perlas "costumbristas y culturales".

      Pero las culturas evolucionan, y las costumbres también. Prueba de ello es que si nos esforzamos un poco podríamos recordar decenas de tradiciones, estilos de vida, modos de pensar o actuar o instituciones que forman parte de nuestro pasado y que ya no existen. En el ejercicio de nuestra autonomía individual y nuestra libertad de conciencia podemos, y debemos, cambiar las tradiciones, costumbres o instituciones que sean contrarias a la igualdad, a la libertad o que discriminen a las personas en función de sus creencias (sean éstas religiosas o no).

      El ejército es una institución pública y, por tanto, representa a tod@s l@s ciudadan@s, sin distinción de creencias o convicciones. Pero cuando "se utiliza" en actos y ritos confesionales (así como cuando éstos irrumpen en ceremoniales castrenses), se convierte en patrimonio de unas particulares creencias (católicas) y queda deslegitimado como institución pública, representativa de tod@s l@s ciudadan@s.

      Treinta años de Constitución democrática no han servido, aún, para normalizar esta situación. Y el actual gobierno socialista se propone modificar el Reglamento de Honores Militares, no para que acabe esta yuxtaposición entre la espada y la cruz, sino para que los militares que desfilen ¡no lo hagan contra su voluntad! Resulta bochornosa, y atentatoria contra los derechos humanos, además de antidemocrática, la pervivencia de estas prácticas obligatorias en pleno siglo XXI.

      Es probable que esta medida tranquilice a las mentes más confesionales encuadradas en el PSOE, pero en modo alguno altera la notable influencia confesional (de la Conferencia Episcopal) sobre las instituciones democráticas, contraviniendo la supuesta aconfesionalidad de nuestra Constitución. No sólo el ejército, la judicatura, la escuela, la sanidad no han podido liberarse de la pesada losa clerical tras treinta años de Constitución, sino que con la pervivencia de los Acuerdos con el Vaticano se camina en sentido contrario.

      La disyuntiva no es religión sí, religión no, sino instituciones públicas laicas (no patrimonializadas por ninguna religión), o instituciones confesionales, como sucede en la actualidad con el ejército, los hospitales o las escuelas.

      M. Enrique Ruiz del Rosal  presidente de la Asociación Laica de Rivas

      23 agosto 2009

      NO USEN NUESTRO NOMBRE EN VANO

       

      Apostasía

      APOSTASIA Y LAICISMO

      El apostatar se ha puesto muy difícil. casi imposible, la agencia de protección de datos ha tirado la esponja y ya no puede defendernos después de la sentencia del Tribunal Supremo, ahora debemos hacerlo sin protección alguna, a cuerpo limpio, y así pasa que algunos consiguen que algún párroco se apiade de ellos y les diga que al lado de su nombre han puesto la A de apostata en el registro bautismal, es todo a lo que podemos aspirar, nada de borrar datos y tampoco pruebas de que se ha hecho lo que dicen, nuestros nombres figuraran eternamente en los registros de la secta a pesar de que nunca quisimos figurar en ellos, y aun menos que pidan dineros en nuestro nombre.

      Según el parecer de algunos tampoco el pedir la excomunión podría arreglar algo, algunos de nosotros ya lo estamos de facto, ya que hemos abortado, ayudado a hacerlo y mil horrores según ellos, pero eso no consta en los registros eclesiásticos, aunque se le pida la Iglesia ni siquiera responde, somos gente sin importancia y no pudiendo quemarnos o mandar fusilarnos no existimos.

      Creo aun así que deberíamos los que puedan, seguir presentando nuestras peticiones de apostasía, juntos o cada uno por su cuenta, eso quizás les haga ver el problema que existe, sino a los jerarcas de la secta a los políticos que nos gobiernan y para los cuales tampoco existimos, habrá que exigirles que se ocupen de nosotros en tiempo de elecciones, estarán mejor dispuestos a escucharnos.

      El Vaticano ha enviado un nuevo Nuncio a España, se trata de Renzo Fratini, supongo que oiremos hablar de él a menudo, viene con el encargo de Mefisto XVI de hacer frente a la deriva laicista de España, es decir de oponerse a las leyes del Estado, ya que España es un país laico. Las leyes existen pero no se cumplen, la secta no acepta la ley del aborto, la ley de la enseñanza para la ciudadanía, la pastilla del día de después no es de su gusto como tampoco el preservativo y mil cosas mas a las que tenemos derecho y de las que se nos priva en nombre de su dios y de los intereses de la derechota fascista y el gobierno deja que todo siga así tiene, miedo de ellos

      .El Concordato cubre de dinero, el nuestro, a una iglesia que hace todo lo posible por acabar con nuestras libertades, no olvidemos que es una Iglesia golpista, como en Honduras donde apoya el golpe de estado de un traficante de droga a la bota de los imperialistas, como en Colombia, como siempre. Otro resultado de la desprotección que vivimos algunos es la presión para que nuestros desaparecidos sigan en las cunetas y que sigue pesando sobre sus familiares y sobre todos los que deseamos justicia.

      Por todo esto hemos dedicado esta pagina a denunciar los ataques de la iglesia y de sus aliados facistones, contra el Estado laico, así como a pedir al Estado que cumpla sus propias leyes, tales como la de libertad de conciencia, que no permita el que en escuelas publicas se adoctrine a los pequeños con doctrinas sectarias que destrozaran su siquismo para toda su vida, la ley debe ser obligatoria para todos, también para esos hombres de negro y con faldas.

      Laicos y ateos debemos unirnos para alcanzar un Estado donde todos podamos ser libres y felices, eso seria el estado de bienestar, solo el verdadero laicismo puede proporcionárnoslo y no olvidemos que con una republica lo alcanzaríamos fácilmente.

      PUBLICADO POR ATEOS Y REPUBLICANOS EN 10:20

      ATEOS Y REPUBLICANOS

      ATEOS Y REPUBLICANOS
      PÁGINA PRINCIPAL

      ATEOS INFORMADOS

      ATEOS INFORMADOS
      NOTICIAS

      HISTORIAS E HISTORIETAS

      HISTORIAS E HISTORIETAS
      PARA LLORAR, PARA REIR

      EL LADO OSCURO DE LA FE

      EL LADO OSCURO DE LA FE
      MENTIRAS SECULARES DEL CRISTIANISMO

      SENTENCIA TRIBUNAL SUPREMO

      SENTENCIA TRIBUNAL SUPREMO
      LA SECTA Y LA JUSTICIA IMPIDEN LA APOSTASÍA. EL ESTADO CATÓLICO Y LA CRUZADA. MILLONES DE CATÓLICOS ATRAPADOS EN LOS ARCHIVOS DE LA IGLESIA.

      INFORMACIÓN PARA APOSTATAR

      APOSTASÍA EN MURCIA

      con la tecnología de

      REPORTAJE TVE SOBRE LA APOSTASÍA

      REPORTAJE TVE SOBRE LA APOSTASÍA

       

      con la tecnología de

       

      ATEOS Y REPUBLICANOS
      Nuestro colectivo representa a un grupo de ciudadanos hartos y cansados de tanta mentira, hipocresía y coacción de la iglesia católica sobre la vida social y política de este país. Desde el republicanismo denunciamos el despotismo y arrogancia de la jerarquía eclesiástica, así como los crímenes que ha cometido durante toda su historia. Algunos recientes y dolorosos como su participación activa en la represión franquista, crímenes por los no piensa pedir perdón, lejos de eso, se ufana en hacer obras a lo Valle de los Caídos para sus supuestos mártires. Trabajamos por una República Federal y Laica.

      07 agosto 2009

      Un ex ministro socialista considera anticonstitucional los acuerdos con la Santa Sede

       

      6 Agosto 2009 de iscadiz

      El ex ministro socialista, Juan Manuel Eguiagaray, que ahora ejerce como director del Laboratorio de Alternativas, en la Fundación del mismo nombre, ha manifestado recientemente que las relaciones de España con la Santa Sede no son sólo manifiestamente mejorables, sino incluso abiertamente anticonstitucionales.

      Estas manifestaciones se produjeron en el transcurso de la presentación pública del estudio sobre el llamado “Estatuto de Laicidad”,  obra de José María Contreras Mazarío y Oscar Celador Angón, profesores de Derecho Eclesiástico del Estado en las universidades Pablo de Olavide (Sevilla) y Carlos III (Madrid), respectivamente.

      El  proyecto de estatuto de laicidad redactado por estos expertos de la Fundación Alternativas, sostiene que el sistema vigente de financiación de la Iglesia católica es inconstitucional y no se justifica con el argumento de que la mayoría profese esa confesión. 
      En este documento se alude también a la enseñanza de la religión y moral católicas en la escuela española y el conflictivo estatuto jurídico de sus docentes. “La enseñanza de la religión de manera confesional debe situarse en el ámbito de lo privado y personal”, afirman los autores
      Documentos en PDF con el contenido del estudio

      INTERESANTE APUESTA:  

       

      FUNDACION ALTERNATIVAS

      27 julio 2009

      Expertos en religion abordarán el pluralismo religioso

      Máis600 expertos se reunirán  en Santiago para tratar de os desafíos do pluralismo relixioso
      Xornal de Galicia | Domingo, 26 Julio, 2009 - 12:24

      Cartel

      Investigadores de 60 países discutirán sobre as minorías relixosas, os conflictos e os radicalismos relixiosos ou a relación da relixión co fútbol e a política

      Máis de 600 expertos de socioloxía da relixión reuniranse en Santiago a partir de mañán para abordar os desafíos do pluralismo relixioso e e as evolucións e conflictos que as relixións e a minorías relixosas xeneran nas sociedades contemporáneas.
      Baixo o lema “Os desafíos no pluralismo relixioso”, a capital galega acollerá, desde mañán e ata o venres, a sociólogos e investigadores das relixións procedentes de máis de 60 países dos cinco continentes que participarán no 30º Congreso da Asociación Internacional para a Socioloxía das Relixións (ISSR, nas súas siglas en inglés). O congreso está coordinado polo director do Departamento de Socioloxía da USC, Juan Luis Pintos.


      A esta cita, que terá lugar en Santiago despois da celebración en 1976 do último congreso en España, acuden expertos de recoñecido prestixio das principais universidades europeas e americanas que debatirán sobre a adaptación das relixións á sociedade postmoderna e o xeito en que, as distintas sociedades, responden aos novos desafíos relixiosos.
      Conflictos e radicalismos relixiosos


      As sesións, organizadas en 84 mesas temáticas, tres grupos de traballo, duas sesións plenarias e un foro para os novos investigadores, abordarán as novas formas de relixón nas sociedades contemporáneas, as minorías relixosas, os conflictos e os radicalismos relixiosos en diferentes partes do mundo, a evolución da relixión en España, a relación entre a relixión e a política, o fútbol ou a xuventude, o fenómeno das peregrinaxes ou o uso das novas tecnoloxías na difusión das ideas relixiosas.


      O pluralismo relixioso representa hoxe unha serie de retos complexos para as comunidades e grupos relixiosos que compiten por un capital social e comunitario e por contribucións financieiras e influencia política. Ante esta situación, os gobernos deben, con máis asiduidade, administrar solicitudes conflictivas que veñen dos grupos relixiosos e non relixiosos. Por iso, desta volta, a ISSR decidiu abordar estas cuestións así como a necesidade de que os medios de comunicación teñan en conta as distintas opinións relixiosas, as solucións adoptadas na educación escolar pública en materia relixiosa, o tratamento equitativo das organización relixiosas, a importancia crecente dunha formación profesional en materia relixiosas ou os cambios do papel dos grupos relixiosos e a súa presencia na esfera política.


      A ISSR creouse en Lovaina (Bélxica), en 1948, baixo o nome de 'Conferencia Internacional de Socioloxía Relixiosa' para abordar cuestións de carácter elcesial. Cos anos, o seu campo de interese ampliouse á elaboración de estudios máis xenerais do papel das relixións na sociedade. Na 20ª conferencia, que se celebrou en 1989 en Helsinki (Finlandia), a Asamblea Xeral deste organismo adoptou o nome actual. Hoxe a sociedade conta con máis de 500 membros que traballan en máis de 50 países de todo o mundo.
      Francisco Díez de Velasco: Catedrático da Universidade de La Laguna. Especialista en Historia xeral e comparada das relixións. Editor da revista Bandue. Revista da Sociedade Española de Ciencias das Relixións. De entre as súas publicacións destacan: Introdución á Historia das Relixións (3ª edición, Trotta, 2002); Os camiños da morte (Trotta, 1995); Linguaxes da relixión (Trotta, 1998), As novas relixións (Edicións do Orto, 2000), A historia das relixións: métodos e perspectivas (Akal, 2005) Breve historia das Relixións (Alianza, 2006).


      Josetxo Beriain: (Idiazábal, Guipúzcoa, 1959). Profesor Titular de Sociología na Universidade Pública de Navarra. Especialista en Modernidade, Relixión e Identidades colectivas. Master en Sociología pola New School for Social Research. Visiting Fellow na Universidade de Bielefeld, no Instituto Kennedy da Freie Universität Berlin, no Centro de Estudos Europeos da Universidade de Harvard e no Colexio de México. É autor de trece monografías entre as que están Representacións colectivas e proxecto de modernidade (1990), A integración nas sociedades modernas (1996), As consecuencias perversas da modernidade (1996) e A loita dos deuses na modernidade (2000).


      Alfonso Pérez-Esgote Poveda: Catedrático de Sociología da Universidade Complutense de Madrid. Especialista en relixión e Identidades colectivas. Preside o Comité de Recherche "Identité, Espace et Politique" da Association Internationale des Sociologues de Langue Française, e é membro de varios grupos europeos e internacionais de investigación, así como do Consello Editorial do CIS Madrid. Publicou máis de vinte libros, entre os máis recentes destacan: The Social Roots of Basque Nationalism, The University of Nevada Press, Reno-Nevada (2006); Cara a unha Nova Cultura da Identidade e a Política, Bilbao (2006); A situación da relixión en España a comezos do século XXI, Madrid (2005).


      Juan Luís Pintos de Cea Naharro: Membro extraoficial da SISR. Profesor Titular de Socioloxía na Facultade de Ciencias Políticas da Universidade de Santiago de Compostela. Director do Departamento de Socioloxía da Universidade de Santiago. Director do GCEIS (Grupo Compostela de Investigación sobre Imaxinarios Sociais). Profesor e Investigador invitado en varias Universidades Iberoamericanas (Arxentina, Méjico, Chile, Perú, Colombia, O Salvador). Especialista en Sociología da relixión, Sociología da cultura e Teoría Sociolóxica. Entre as súas publicacións destacan: Tempo de buscar (1977), Unha perspectiva sociocibernética sobre a relixión (1996), As fronteiras dos saberes (1990), Sociocibernética (1994), Os Imaxinarios Sociais (A nova construción da realidade social) (1995).


      Jean Paul Willaime: Presidente da SISR. Catedrático de Socioloxía. Director de estudos de l'Ecole pratique deas hautes études (sección Ciencias relixiosas) na Sorbona. Especialista en Relixión e Laicidade. Director do Grupo de Socioloxía das relixións e da laicidade (EPHE/CNRS). Colaborador no Institut européen en Sciences des religions. Autor de numerosas obras, entre as cales destacan: Profession: pasteur (1986), A précarité protestante. Sociologie du protestantisme contemporain (1992), Sociologie deas religions (1995).


      Karel Dobbelaere: Secretario Xeral da SISR. Especialista en Secularización, Protestantismo e Laicismo. Profesor emérito de Socioloxía e Socioloxía da Relixión (Universidade Católica de Leuven). Profesor emérito de Investigación sociolóxica na University of Antwerp (College of St. Ignatius). Membro de Honra de Menswetenschappen van de Koninklijke Vlaamse Academie van België voor Wetenschappen en Kunsten. Membro da Royal Flemish Academy de Bélxica para Ciencias e Artes (sección Ciencias Humanas). Doutor Honoris Causa, Soka University (Tokyo, Japan). Entre as súas numerosas obras destacan: Deas transformations du Catholicisme en Belgique: Pratiques et valeurs (1997). Secularización: un concepto multi-dimensional (1994), Towards an Integrated Perspective of the Processes Related to the Descriptive Concept of Secularization (1998).


      Jean-Pierre Hiernaux: Profesor de Socioloxía da Universidade Católica de Lovaina. Tesoureiro da SISR. Especialista en Socioloxía da relixión e Socioloxía da cultura. Entre as súas obras destacan: Analyse structurale de contenus et modèles culturels. Application à deas matériaux volumineux. L'Institution Culturelle. Systématisation théorique et méthodologique (1977). A 'religion invisible' en Belgique: questions de visibilité (2003).


      Enzo Pace: Profesor de Socioloxía na Universidade de Padua. Expresidente da SISR. Especialista en Relixión e Política e no mundo islámico. Entre as súas obras destacan: Islam e Occidente (1995). Os fundamentalismos, (2006).
      Roberto Blancarte: Profesor e Investigador no Colexio de México. Membro extraoficial da SISR. Especialista en Relixión, Laicismo e Democracia. Entre as súas obras destacan: Personal Enemies of God: Anticlericals and Anticlericalism in Revolutionary Mexico, 1915-1940 (2009). Sexo, relixión e democracia (2008). Os retos da laicidad e a secularización no mundo contemporáneo (2008).

      21 julio 2009

      Laicismo Político (2ª parte

       

      jorge_carvajal_mu%F1oz

      Pero, además, la voluntad política del laicismo debe prepararse para una etapa de cambios sociales en desarrollo, en que la mundialización puede atentar contra la doctrina clásica de la soberanía del Estado, por delegación de la ciudadanía, a cambio de ser garante a sus derechos.  La noción moderna de sociedad civil determina la existencia  del  espacio  público  donde  el  hombre  puede  participar  individual  como colectivamente,  en  un  escenario  que  vigila  el  poder  democrático  y  de  neutralidad religiosa.  Es aquí donde se manifiesta la aspiración laica de conquista a la ciudadanía, bajo el imperio de reglas democráticas que impidan los monopolios dogmáticos.  El laicismo político defiende las prácticas que mantengan el respeto a la pluralidad de intereses sociales, y a la voluntad ciudadana, dentro de los márgenes auténticamente democráticos de libertad y tolerancia.

        El laicismo, en su expresión genérica, como principio esencialmente humanista, presentó en sus comienzos, y como base de su vertebración posterior, el respeto a la libertad de conciencia y a la autonomía de la voluntad como derechos inherentes a la condición del hombre.  Más que un alegato contra las imposiciones dogmáticas, se procuraba  la  legitimación  de  una  coexistencia  tolerante  en  el  espacio  público  entre creyentes, ateos o agnósticos.

        El laicismo ha reclamado siempre por el derecho a creer en cualquiera deidad o principio  religioso  como  el  derecho  a  la  discrepancia,  entregando  al  Estado  la obligación de garantizar este principio de contenido político y filosófico. 

        Bajo el principio de que la soberanía reside en el pueblo y en que éste delega sus facultades  en el Estado, como  pacto social, surge  para  el Estado la  obligación superior de garantizar, entre otras materias, la tolerancia religiosa y no confesional, ya que precisamente por ser democrático, es fundamentalmente laico, en el doble sentido de ser neutro y prescindente en materia de creencias y garantizador de la libre práctica y adhesión religiosa de los miembros de la sociedad, así como el respeto hacia quienes no profesan religión alguna.

        La naturaleza de esta prescindencia obliga al Estado a no privilegiar a ninguna organización religiosa o laica, en cuando a su desarrollo, práctica o aprovechamiento de recursos o influencia estatal en desmedro de los demás, como expresión de libertad,  igualdad y tolerancia.    Precisamente,  como  uno  de  los  valores  que  el  laicismo  destaca  en  su  raíz humanista,  es  la  tolerancia.    La  Organización  de  las  Naciones  Unidas  para  la
      Educación,  la  Ciencia,  UNESCO,  y  la  Cultura  ha  recogido  en  su  Declaración  de  noviembre de 1995, el significado laico de la tolerancia:

        “La  tolerancia  consiste  en  el  respeto,  la  aceptación  y  el  aprecio  de  la  rica diversidad de las culturas.  La tolerancia consiste en la armonía en la diferencia.  La tolerancia es la virtud que hace posible la paz y contribuye a sustituir la cultura de guerra  por  la  cultura  de  paz.    La  tolerancia  es  la  responsabilidad  que  sustenta  los derechos humanos, el pluralismo, la democracia y el estado de derecho.

        Significa que toda persona es libre de adherirse a sus propias convicciones y  acepta que los demás se adhieran a las suyas.

        También significa que uno no ha de imponer sus opiniones a los demás”.    La declaración define igualmente la función del Estado frente al principio de la  tolerancia:   “En el ámbito estatal, la tolerancia exige justicia e imparcialidad en la legislación, en la aplicación de la ley y en el ejercicio de los poderes judicial y administrativo”.


        En cuanto a los medios de comunicación, sostiene:   “Los  medios  de  comunicación  pueden  facilitar  el  diálogo  y  el  debate  abierto, difundiendo los valores de la tolerancia y poniendo de relieve el peligro que representa la indiferencia ante el surgimiento de grupos e ideologías intolerantes”.

        Y al referirse a la educación, señala que ella debe enseñar a las personas sus  derechos y libertades y en fomentar la voluntad de protegerlos de los demás, como una manera de contrarrestar las influencias que conducen al temor y la exclusión de los demás.

        Esta declaración de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, es en todo coincidente  con los principios del laicismo y que, en brevísima síntesis, viene a representar el sentimiento laico de la alteridad o respeto al otro.

        Conocidas estas generalidades, se hace comprensible que en la historia de la humanidad sólo haya sido posible a una aproximación a un Estado Laico ideal en los dos últimos siglos, cuando surgen los Estados democráticos y democratizan algunas monarquías.   

        Las viejas reyecías, en el mundo occidental, vincularon su poder a las Iglesias Cristianas, colocando al monarca en el nivel de las divinidades.  Tanto  para el Rey como para la Iglesia, esta asociación potenciaba sus respectivos poderes.  Un ejemplo  concreto de esta realidad es el proceso de la independencia de las colonias españolas.  

        Y es que, cuando la sociedad europea pasa a identificarse con el catolicismo romano, a partir de Constantino, se da origen a una comunidad de fe, en que la religión llega a ser parte constitutiva de una sociedad completamente intolerante.

        Como  se  sabe,  hasta  mediados  del  siglo  XVIII,  la  tolerancia  religiosa  no  se conoce como práctica en Europa.

        Sólo  con  el  cambio  en  las  estructuras  sociales,  el  laicismo  político,  en  la aplicación rigurosa de su contenido humanista, pasa a tener una vigencia clave en el mantenimiento  de  la  imparcialidad  de  un  estado  democrático,  en  la  fiscalización  y rectificación de sus eventuales desvíos discriminatorios y en la fortaleza creciente del principio de la tolerancia.  Llevar estos cambios a los niveles globales parece ser, por ahora,  tan  difícil  como  lograr  el  respeto  de  estos  principios  a  niveles  locales  o simplemente estatales.  

        Los diversos modos de trabajo en el propósito común de vigorizar los principios  del laicismo político, han enfrentado el avatar de una lucha constante, razón que hace cada vez más ineludible la consolidación de una doctrina laica, cuya orgánica sea con urgencia planteada en los niveles nacionales e internacionales.

        La pasividad, la contemplación del mundo laico, en muchos casos un Estado de resignación, debilita, naturalmente, la propia noción del Estado democrático.  Mientras el individuo sólo es usado para las funciones electivas, las confesionalidades tienen mayores posibilidades en el manejo de los asuntos estatales, impidiendo el desarrollo de las ideas laicas y asumiendo un poder real que no oculta su prepotencia.  

        La ciudadanía, como el espacio público, son para el laicismo político elementos tan indispensables como la propia democracia en que se sustenta.  La ciudadanía real  parte de un ejercicio crítico y racional, consecuentemente laico, capaz de ejercer en plenitud su derecho a la participación en el poder y su generación.  En consecuencia, no puede aceptarse un poder público administrado por grupos de cualquier naturaleza
      religiosa.

        La  libertad  política  se  ampara  en  este  ejercicio  ciudadano  eminentemente republicano; pero cada día menos respetado por los mecanismos electorales.  

        La conquista de la ciudadanía va más allá de un mero compromiso social.  Es el gran  salto  a  la  democracia.    Sin  embargo,  el  debilitamiento  de  la  responsabilidad ciudadana es evidente, aproximándola a la indiferencia o a posiciones neutras.

        El espacio público, la esfera pública, manejado bajo la concepción moderna de  ciudadanía,  supone  la  participación  activa  del  ciudadano  –el  hombre  integral  con derechos consagrados por un principio  contractual con el Estado- que asume un papel garantizador de la vigencia real de otros derechos.

        Al  plantear,  entonces,  la  conquista  de  la  ciudadanía,  el  laicismo  reclama  un derecho  de  participación  real  en  las  decisiones  y  políticas  nacionales,  sin  que, necesariamente, deba utilizar los canales de expresión tradicionales, como los partidos políticos, las fuerzas gremiales, la concentración del capital o la intervención estatal.

        Desde luego, la sola separación de la iglesia del Estado no ha delimitado –como se esperaba y se creía- las confesiones religiosas al área privada.

        A pesar de las fórmulas democráticas y republicanas del gobierno, tampoco se ha logrado en plenitud un Estado completamente neutral en materias religiosas.  La Iglesia  Católica  en particular, mantiene intocados sus mecanismos  de  poder que la ubican  como  una  confesionalidad  dominante,  al  menos  en  América  Latina.    Ello  le permite enfrentar a cualquier gobierno progresista, con la pretensión de ejercer una contraloría  moral,  para  la  imposición  de  normas  amparadas  en  su  rigurosidad
      dogmática.

        El laicismo, el laicismo político, entretanto, no aparece como fuerza organizada capaz  de  romper  el  gran  cerco  confesional  que  impera  en  la  educación.    Aparece, además,  dañado  por  los  sistemas  políticos  que  han  postergado  ostensiblemente  la participación ciudadana.  Educación y ciudadanía siguen siendo, por ello, los factores que hacen posible un espacio público de autenticidad tolerante y democrática.

        Esta lucha es para mí el laicismo político.
        Antes de concluir mi intervención, permítanme entregarles una información que me parece importante, por que constituye una expresión germinal del laicismo en la confrontación pública partidaria:

        Pocos  días  antes  de  iniciar  nuestro  viaje  a  Colombia,  uno  de  los  partidos políticos chilenos de centro izquierda nos sorprendió con una proclamación pública, a propósito de las Normas de Regulación de la Fertilidad, atacadas violentamente por la jerarquía católica.  La proclama dice en algunas de sus partes:  

        “LA  DEMOCRACIA  ES  LAICA  O  NO  ES  DEMOCRACIA  ¡RECHAZEMOS  LA INJERENCIA RELIGIOSA EN LAS POLÍTICAS PÚBLICAS!”.

        “El Estado chileno es laico, y como tal debe estar legitimado por la soberanía popular y el consentimiento del pueblo, nunca por sectores confesionales”.

        “Por el contrario, la democracia se afirma en valores laicos, garantiza el respeto a la convivencia de las personas y les permite expresarse en libertad, autonomía y dignidad, y la consonancia con sus diversas realidades de vida”

        El laicismo político, esto es la exclusión de la injerencia de las iglesias en las decisiones de ese tipo, implica hoy el real respeto por los Derechos Humanos, por la libertad del hombre en las decisiones de gobierno, por la neutralidad de los poderes del  Estado y sus órganos en materia religiosa, fijando las políticas públicas de modo de entregar las posibilidades para que cada uno decida, conforme a su más recto y leal entender, en materias de tipo moral; esas políticas públicas deben también considerar a la inmensa masa de población que por carecer de recursos no tiene acceso a la educación de calidad por lo que es pasto de la influencia fácil que tiene como trasfondo  el premio o el castigo.

        El laicismo político está en condiciones de entregar una base de sustentación a  las relaciones sociales que, efectivamente, introduzca paz y entendimiento entre los  hombres, con pleno respeto a las concepciones metafísicas y a que cada cual adhiera  al sistema ético que mejor conforme su conciencia moral.

        He aquí una interesante tarea de las organizaciones laicas, como son los ILECs o  de  otro  nombre:  impulsar  acciones  individuales  y  concertadas  para  que  esta  expresión del laicismo, efectivamente, sea patrimonio de la sociedad.

      Jorge Carvajal MUñoz. Que en su momento pasó al Oriente Eterno en   Chile

      18 julio 2009

      Por qué hablan de laicismo "agresivo"

      De los cinco modelos de relación entre el Estado y las religiones, el laico es el que mejor asegura los derechos de todos, creyentes o no. Pero la Iglesia, nostálgica del Estado confesional, intenta desprestigiarlo

      Paul Cliteur

      Cliteur en Ronald

      El arzobispo Silvano Tomasi, observador del Vaticano ante la ONU, dijo no hace mucho (El País, 24 de marzo de 2009) que la Iglesia está preocupada por el "laicismo agresivo" de algunos países europeos. La expresión me dejó algo perplejo. ¿Qué quería decir con eso tan distinguido clérigo? ¿Significa para él que el laicismo es en sí mismo una actitud política digna de alabanzas, y que sólo quedaría viciada si fuera defendida por métodos "agresivos"? Tal vez esté yo confundido, y el observador vaticano considere en el fondo que el laicismo es agresivo en sí mismo.

      En cualquier caso, monseñor Tomasi es un fiel representante del espíritu de su Iglesia, y sigue los pasos del actual Papa, el que fuera cardenal Joseph Ratzinger, quien en 2004 ya manifestaba una preocupación similar. El laicismo, según la argumentación de Ratzinger, estaba poniendo en peligro la libertad religiosa. Como prueba aducía el entonces cardenal el caso de un pastor protestante que, después de predicar en contra de la homosexualidad, fue condenado a un mes de cárcel. El laicismo, según Ratzinger, ha dejado de constituir un elemento de neutralidad capaz de abrir espacios de libertad para todos.

      La confusión respecto a la verdadera naturaleza del laicismo alcanzó su cúspide cuando en 2007 el presidente Nicolas Sarkozy defendió la necesidad de que el laicismo dejara de alejar la nación francesa de sus raíces cristianas, de negar su pasado. Para él, una nación que ignora su histórica herencia ética, espiritual y religiosa, delinque contra su propia cultura. Y terminó defendiendo la idea de un "laicismo positivo".

      Este debate manifiesta que hay una gran confusión en las sociedades europeas contemporáneas acerca de sus religiones o de su identidad secular. ¿En dónde radica el problema? En toda Europa hay ahora sociedades multirreligiosas y multiculturales. Si cada ciudadano basara sus principios morales en su pensamiento religioso, se produciría una carencia de base moral común. Los representantes de los diversos credos esperan de todos los demás que hablen en su lenguaje religioso particular. El católico, por ejemplo, piensa que si todo el mundo se convirtiera al catolicismo, tendríamos una base compartida sobre la que edificar nuestros principios. Y lo mismo ocurriría si todo el mundo se convirtiera al islam, al protestantismo o a cualquier otro credo, podrían proclamar todos los musulmanes o protestantes, etcétera.

      Todo el mundo sabe que es altamente improbable que ocurra algo así. Los ciudadanos de los Estados del siglo XXI sólo tenemos una cosa en común en este sentido, ya que compartimos la manera de organizar la discusión de estas y otras cuestiones morales, y tal vez también el anhelo de polemizar pacíficamente sobre nuestras diferencias de opinión y creencias. En estas circunstancias, podríamos pensar que no hay ninguna posición mejor que la laicista para resolver las necesidades de nuestras sociedades, y que el laicismo es más útil que todos los demás modelos históricos de relación entre el Estado y la religión. ¿Cómo deberían relacionarse? Conocemos cinco modelos.

      El primero es el "ateísmo político" o "ateísmo totalitario", en el que el ateísmo es la doctrina estatal. No se entiende como una convicción personal de unos individuos que piensan que Dios no existe, o que las razones para creer en su existencia no son incuestionables, sino que se convierte en la doctrina oficial del Estado, el cual trata de erradicar toda simpatía que la gente pueda sentir por las ideas religiosas y, sobre todo, por la idea de la existencia de Dios. El Estado ateo fue creado en 1917; sus ideólogos fueron Lenin y Stalin.

      El segundo modelo es el del Estado religiosamente neutral o laico, en el que el Estado permanece "neutral". Admite todas las religiones, pero ninguna ocupa una posición de privilegio. El Estado no apoya la religión. No hace propaganda a favor de una u otra, ni financia públicamente ninguna Iglesia ni institución religiosa. Este modelo ha adoptado varias formas: la laicité francesa; la Wall of Separation de EE UU; el modelo turco. Ninguna de estas variedades tan diversas es necesariamente un laicismo "agresivo" (Tomasi), ni limita la libertad de expresión (Ratzinger), ni carece de dimensión "positiva" (Sarkozy). De hecho, en las sociedades multirreligiosas, no sería mala idea que el Estado fuese religiosamente neutral.

      Pero, antes de sacar conclusiones precipitadas, estudiemos otras opciones. El tercero de los modelos es el del Estado "multirreligioso" o "multicultural", que trata a todas las religiones por igual porque las ayuda a todas en la misma medida. Si hay subsidios estatales para los curas cristianos, para el mantenimiento de las iglesias o la organización de sus sacerdotes, los budistas y los musulmanes tienen derecho a reclamar el mismo trato.

      El cuarto modelo es el del Estado que tiene una Iglesia oficial. El Estado y la Iglesia combinan en estos casos sus fuerzas en el mantenimiento del orden público. No se suprimen las demás Iglesias, pero no tienen la prioridad que se concede a la oficial. En muchas declaraciones de los representantes de las Iglesias cristianas (incluyendo al Vaticano) se percibe cierta nostalgia de este modelo. Si un político cristiano habla del papel de la "religión" como poderoso elemento cohesionador de la sociedad, siempre se refiere a la suya, aunque evite decirlo tal cual, por no parecer políticamente incorrecto.

      El quinto modelo es la teocracia, un sistema opuesto al ateísmo político pero que, paradójicamente, debe ser rechazado por los mismos motivos. En este modelo hay una religión que es favorecida por encima de las demás, que son suprimidas con brutalidad, a menudo por medio de prohibiciones legales e incluso por la fuerza. Este modelo quedó olvidado en Occidente, con algunas excepciones, hace años, pero regresó al poder en Irán a partir de 1979, y es una fuente de inspiración para los jóvenes islamistas que se sienten ajenos al orden democrático liberal de países como Holanda, Francia y España. La teocracia es tan "agresiva" (aquí el término es apropiado) y tan mala como el ateísmo político.

      La discusión acerca de cuál tendría que ser la actitud del Estado en relación con las religiones debe limitarse pues a elegir entre los tres modelos intermedios: laicismo, multiculturalismo o Iglesia oficial. El problema de este último modelo es que discrimina a las religiones que no ocupan la posición privilegiada de la que ha logrado ocupar ese lugar de privilegio. En las actuales circunstancias no parece plausible que reaparezca una sociedad con un único credo religioso común a toda la población. Así que se trata de un modelo basado en la nostalgia. Por su parte, el modelo multicultural es igualitario en lo que concierne a todas las religiones pero discrimina a los no creyentes. Se olvida de la mitad de los ciudadanos de los países europeos, que no suscriben ningún credo religioso. Además, es incapaz de crear una base verdaderamente universal sobre la que construir una ética compartida, pues hoy en día la diversidad religiosa no es lo que nos une, sino lo que nos separa.

      El laicismo parece pues la idea más adecuada para proporcionar una base común a todos los ciudadanos, sea cual sea su fe religiosa, y permite unirlos a todos en torno a una serie de valores, los de democracia, derechos humanos y Estado de derecho. Por supuesto que los laicistas deben cuidarse de no defender sus convicciones de manera "agresiva", según nos advierte el arzobispo Tomasi, pero sí deberíamos confiar en la posibilidad de que los países europeos encuentren una nueva identidad que no esté basada en el cada vez más evanescente pasado religioso común.

      No hace falta ignorar la herencia espiritual y religiosa, como pide Sarkozy, para saber que el futuro no parece anunciar la prevalencia de una única religión compartida por todos. Los europeos haríamos bien en aceptar este hecho irrebatible, y construir Estados y sociedades basados en un modelo realista que, al propio tiempo, constituya una fuente de inspiración para todos sus ciudadanos, cualesquiera sean sus convicciones religiosas. Pensándolo bien, un Estado laicista no parece tan mala idea. Nos proporcionaría un idioma moral común a todos, un "esperanto moral" que todos podríamos ser capaces de hablar.

      Paul Cliteur, catedrático de Jurisprudencia de la Universidad de Leiden (Países Bajos), acaba de publicar en España el ensayo Esperanto moral.

      El País, 2-6-09