01 abril 2009

DIOS Y CESAR EN EL MINIVATICANO DE MADRID..

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La máxima de "dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios" se ha usado para justificar durante 2000 años la ayuda mutua entre poder político y poder eclesial, en el interés de ejercer ambos su dominio sobre la sociedad. Nuestra débil democracia padece de esa herencia. La reciente aprobación del Plan Parcial de Reforma Interior de la Cornisa del Río Manzanares por el Ayuntamiento de Madrid es muestra de ello. El alcalde Ruiz Gallardón, obsesivo aspirante a César y Rouco Varela, máximo representante de Dios en nuestro país, juegan su partida de poder con absoluto desprecio a los ciudadanos, a quienes tratan como súbditos y seglares herederos de la noche medieval.

¿Cómo si no entender el despropósito de ese "minivaticano" que invadirá la Cornisa del Manzanares? ¿Qué puede explicar que un espacio respetado durante siglos tanto por su belleza paisajística[1] insustituible como por su valor cultural y arqueológico[2] sea sometido a esa agresión, a pesar de la resistencia de los ciudadanos de la zona y de la oposición de instituciones como el Colegio de Arquitectos de Madrid y profesores paisajistas de la Escuela de Arquitectos, entre otros?

Sólo desde el egocentrismo de personajes como Rouco Varela, obsesionado con construir su minivaticano antes de jubilarse en 2011, dejándolo como señal de su paso por la Tierra, puede entenderse la machaconería con que ha perseguido ese objetivo a pesar de la oposición ciudadana. Sólo desde la prepotencia puede querer implantar su minivaticano en esa zona de riqueza paisajística, cultural y arqueológica, emulando a sus antecesores cuando clavaron la catedral católica en medio de la gran mezquita de Córdoba. Sólo desde esa megalomanía de poder puede comprenderse que requiera 14.000 m2 de edificación y 200 plazas de garaje ¡nada más que para la sede de su arzobispado!, es decir, ¡el equivalente a 140 viviendas de 100 m2 cada una! Y lo van a hacer en medio de esta crisis, con cientos de miles de familias asfixiadas por sus créditos hipotecarios. Sólo desde un poder encumbrado, puede pensarse una residencia para sacerdotes jubilados de 3147 m2, en ese lugar privilegiado de Madrid, cuando la inmensa mayoría de los ciudadanos de la capital tienen que buscar su residencia fuera de esta. Sólo desde la soberbia de un poder parasitario, succionador de cuantiosos recursos públicos, puede construirse una biblioteca diocesana de 6000 m2, de exclusivo uso para quienes puedan acceder a esta parcela por la calle privada que se construirá al efecto. Y todo ello, además, teniendo al lado un voluminoso edificio de Seminario, de 18.000 m2, casi vacío como consecuencia de la situación de crisis vocacional de sacerdotes. ¿Cabe mayor despilfarro megalómano?

¿Pero, por qué se acepta desde el poder municipal esa desmesura? Sólo desde el entendimiento de las características de un personaje como Ruiz Gallardón pueden atisbarse las razones. ¿Quién ignora su obsesión por conquistar el papel de César en nuestro país? Para ello precisa buscar apoyos y restar enemistades, como buen discípulo de Maquiavelo. A quien no pueda vencer, ha de atraerlo. Por tanto, ¿resulta extraño que busque el apoyo de una jerarquía eclesiástica que le ha venido machacando desde la COPE favoreciendo a Esperanza Aguirre, su competidora al sillón del imperio? ¡Que mejor señuelo que hacer posible el sueño dorado del minivaticano del Sr. Rouco! Sólo así puede entenderse que un alcalde que ha cuidado con esmero su imagen de hombre culto sea capaz de permitir esta agresión a los bienes de interés cultural aprobando un Plan Parcial que permita arrasarlos con el báculo del arzobispo. Solo así puede comprenderse que un alcalde que cuida su imagen de hombre mesurado, admita la desmesura de aprobar un plan parcial que multiplica por cuatro la edificabilidad que tenia la Iglesia en la zona.

¿Y yo?, podríamos preguntar millones de ciudadanos ante el espectáculo del César municipal protegiendo a la especie de la jerarquía eclesiástica. ¿O cabe duda de que ese 70% de ciudadanos, que ya se niega a suscribir la casilla de la Iglesia en el IRPF a pesar de que eso no les exige poner ni un solo euro de su bolsillo, estarían en contra de ese minivaticano que depreda el patrimonio de su ciudad? Porque, aparte de ese 20% de población agnóstica y atea siempre discriminada y siempre ignorada excepto a la hora de pagar, es hora de desbaratar el cínico argumento de que lo que se entrega a la jerarquía eclesiástica sirve a ese 80% de ciudadanos que se declaran católicos. Es hora de gritar muy alto que las encuestas dicen que tan sólo un 30% de los ciudadanos son católicos practicantes. El resto da la espalda a esa jerarquía, como lo demuestra la declaración del IRPF. Esto evidencia la sangrante discrepancia entre la iglesia entendida como comunidad de creyentes y la Iglesia como organización jerarquizada controlada moral y económicamente por una cúpula dictatorial, cuyos preceptos poco o nada tienen que ver con las normas de conducta y de vida de la mayoría de los creyentes católicos. ¿Cuántos, incluso de este treinta por ciento de practicantes, rechazarían el minivaticano por el desaguisado que supone en el patrimonio de su ciudad y el despilfarro megalómano que significa, realmente esperpéntico en la actual crisis?

No creo que quepa duda que una consulta directa a los ciudadanos sepultaría el proyecto. Pero esta democracia está secuestrada por mecanismos que nos limitan a elegir césares cada cuatro años con patente de corso hasta las siguientes elecciones. Mientras tanto, nuestra libertad de conciencia se restringe a tratar de entender lo que pasa y manifestar nuestra repulsa, tomando nota para el futuro. Quizás algún día consigamos transformar el sistema para que los elegidos sean servidores públicos, revocables por los ciudadanos en el momento en que incumplan sus deseos, sin dejarles actuar como césares despóticos y acorazados durante el largo periodo entre elecciones. Quizás algún día podremos tener una sociedad laica, sin los privilegios atávicos de las cúpulas eclesiales, impuestos no solo sobre ateos y agnósticos sino sobre la mayoría de los creyentes de sus propias religiones. Quizás suceda cuando tomemos conciencia de ciudadanos, negándonos a jugar el papel de súbditos y de seglares que quieren asignarnos los césares y apoderados de dioses. Quizás el problema es que comprendamos que no tenemos por qué "dar a Dios lo que es de Dios y al César lo que es del César", sino ser soberanos e imponer que, en el ámbito público, se diga "adiós a lo que es de Dios y a cesar al César".

Jesús Espasandín. (Miembro de la Asociación Laica de Rivas)


[1] Los comentarios de Ángela Souto, paisajista y profesora de la ETSAM, que vienen destacando el hecho de que "esta cornisa es el rasgo de identidad paisajística más singular de la ciudad" se ven confirmados desde el propio Ayuntamiento en las consideraciones que ha hecho al establecer las bases del Concurso que ha abierto para la zona, donde al hablar de ella se dice que es "uno de los emplazamientos más emblemáticos de la ciudad que tradicionalmente ha definido su perfil histórico y artístico como seña inequívoca de la ciudad." Sin embargo, la misma profesora advierte que "se trata de un paisaje de una enorme fragilidad visual que hoy, ante este proyecto, se ve seriamente amenazado", hasta el punto que "Todo este paisaje, si se construye sobre él, va a quedar destruido", lo que no es tenido en cuenta por el Ayuntamiento, quien se ha tapado los oídos ante las advertencias de este tipo que se le ha venido haciendo desde el Colegio de Arquitectos de Madrid.

[2] Aparte de las sumamente previsibles existencias de restos arqueológicos ocultos que serán destruidos con las excavaciones para la cimentación e implantación de los edificios, tales como acuíferos árabes, etc., van ser atacados o afectados Bienes de Interés Cultural protegidos con categoría de monumento, como la cerca de Felipe IV del siglo XVII, o las trazas de los jardines de los Duques de Osuna que constituyeron el primer jardín paisajista de España, entre otros.

29 marzo 2009

«La iglesia retrógrada es la principal aliada del laicismo»

Entrevista | José Luis Iglesias | MIEMBRO DE EUROPA LAICA

 
José Luis Iglesias ofrece una conferencia en Sierra Pambley sobre religión y poder en la sociedad actual con motivo de la presentación del colectivo León Laico, esta tarde a las 19.30 horas

27/03/2009 A. Gaitero

José Luis Iglesias ofrece hoy una conferencia en Sierra Pambley

José Luis Iglesias, coordinador de Asturias Laica y miembro de Europa Laica, arropa hoy en León con su conferencia El poder de las religiones en el contexto sociopolítico actual la presentación del colectivo León Laico. Es a las 19.30 horas en el salón de actos de la Fundación Sierra Pambley. El laicismo, que entronca con la Institución Libre de Enseñanza y la IIª República no ha existido como movimiento en España hasta hace poco. Ahora se asienta en las plataformas de defensa de la escuela pública y laica y en León nace de la mano de la federación de asociaciones de madres y padres de alumnado de centros públicos Felampa-Sierra Pambley, Comisiones Obreras, Izquierda Unida, Izquierda Republicana, Confederación General del Trabajo y Sindicato de Trabajadores de la Enseñanza (Stes-Stele). Su objetivo: ampliar la base con más entidades que reclamen la libertad de conciencia y la separación Iglesia-Estado.

-¿El laicismo es anticlericalismo?

-De ninguna manera, que no nos busquen para quemar Iglesias. Si alguien las prendiera nos encontrarían del lado de quienes ayudan a apagar el fuego. Nuestra crítica no va a la Iglesia sino al Estado. Es un movimiento que trata de crear las condiciones jurídicas y políticas para que se desarrolle la libertad de conciencia.

-¿La Constitución no garantiza la libertad de conciencia?

-Difusamente, no de manera explícita y tajante. Hay una ley de libertad religiosa, pero no de libertad de conciencia y la gente que no tenemos confesión somos invisibles.

-¿A qué se refiere?

-La elaboración de la Constitución española marginó a los ciudadanos porque no fueron convocadas elecciones a Cortes Constituyentes y además no todas las posturas políticas estaban legalizadas, en concreto los partidos republicanos que son los que tienen la tradición laicista de España, expresada en la IIª República.

-El acuerdo con el Vaticano es de 1979. ¿Se ha evolucionado?

-Con estos acuerdos, que no son propiamente constitucionales, la Iglesia se aseguró conservar los privilegios. Hubo un acuerdo tácito entre los partidos para no cumplir la separación entre Iglesia y Estado y se ha mantenido en el tiempo. La sociedad ha evolucionado del monolitismo al pluralismo y el Gobierno no recoge ese pluralismo.

-Se dice que España no es un Estado laico sino aconfesional.

-La palabra aconfesional no aparece en la Constitución. Dice que el Estado no tiene ninguna confesión oficial que es lo característico de un estado liberal. Y no tener confesión es ser laico. Lo demás es un invento para confundir.

-¿Qué pide el laicismo?

-Que todas las religiones sean retiradas de la vida pública a la privada. No es de recibo que los cargos públicos tengan que jurar delante de los signos de una religión y es vergonzoso que no se respeten las creencias de otras personas con funerales católicos como el organizado para despedir a las víctimas del accidente de Spain Air, entre las cuales había un alto representante de la Iglesia evangélica. O que permanezcan crucifijos en la escuela pública.

-¿Por qué ocurre ésto tras 30 años de Constitución?

-La Iglesia católica tiene representación organizada en todos los partidos, de derechas y de izquierdas y utilizan esa fuerza, como lo hace Ramón Jáuregui en el PSOE para que la Constitución no se cumpla. Hay concejales de IU que van en las procesiones y todos defienden la enseñanza concertada, incluido Gaspar Llamazares. Desde el laicismo lo que queremos es que la Iglesia no haga sus campañas con dinero público. Es absurdo que este Gobierno apruebe una ley del aborto y por otro lado pague a 14.000 catequistas para que digan en la escuela que esa ley defiende el crimen.

-Pues la Iglesia se siente agraviada y sale a la calle...

-Una de las estrategias de la Iglesia católica es presentarse como víctima, pura propaganda. La Iglesia ha optado por una estrategia de ruptura del consenso que hubo cuando aceptó la Constitución. Ejerce una presión que está muy cercana a desarrollarse fuera del ejercicio democrático.

-¿Cómo debería financiarse la iglesia católica?

-Hace años entré en un templo católico en Francia y me di cuenta de que los católicos franceses echaban billetes en el cepillo, los católicos españoles echan monedillas. Alemania, tiene cuota de IRPF, pero es un sistema muy distinto: hay un impuesto religioso específico. El Gobierno está equivocado si cree que va a callar a la Iglesia dándole dinero.

-Hay acuerdos con otras religiones...

-Si comparamos los privilegios que estas iglesias tienen con los que tiene la iglesia católica son mínimos. ¿La alternativa? El gobierno debe optar por dar privilegios a todas las confesiones o a ninguna, pero debe tener en cuenta a la población que no profesa ninguna religión.

-¿Tiene futuro el laicismo?

-Mucho. La jerarquía católica retrógrada es nuestra principal aliada, con el cardenal Rouco a la cabeza. No obstante, echamos de menos a partidos de izquierda en este movimiento.

-¿Y a la derecha?

-Es evidente que no podemos esperarla. Rompió el consenso al no aceptar los resultados de la legitimidad de las elecciones del 2004, y salió a la calle apoyada por la Iglesia. Es más, el PP tiene opción de llegar a gobernar sin ser una alternativa gracias al apoyo de la Iglesia.

-¿Qué opina de los bautismos civiles en los ayuntamientos?

-La antropología humana demuestra que ritos y símbolos son necesarios y que el Estado reconozca esas emociones es importante.