27 diciembre 2010

El dinero de Dios lo pone el Estado

Siete de cada diez euros manejados por la Iglesia Católica proceden de Hacienda y de subvenciones públicas Las diócesis de León y Astorga reciben dos millones más al año desde que Zapatero amplió la asignación tributaria del 0,52% al 0,7% Ambas instituciones pagan 72.230 euros de tributos, IVA incluido

27/12/2010 marco romero | DIARIO DE LEON 

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El Papa, Benedicto XVI, lamentaba en su reciente visita a Santiago de Compostela el «laicismo agresivo» de la España de Zapatero, una afirmación que, por otro lado, contrasta con la realidad económica de la Iglesia Católica, cada vez más alejada de la autofinanciación. Para muestra, un botón. Siete de cada diez euros manejados por los obispados de León proceden del Estado a través de la asignación tributaria del 0,7% del IRPF o de otras instituciones públicas en forma de subvención. Las diócesis de León y de Astorga recibieron 6,3 millones de euros del fondo común que sale de poner la «x» en la casilla de la declaración de la renta del 2009, según los datos declarados por ambos obispados en sus presupuestos.

Este incremento del 33% en los ingresos de la Iglesia no responde al aumento en el número de contribuyentes que dedicen marcar la citada casilla, sino a la reforma del modelo aplicado por el Gobierno socialista a partir del 2007, que elevó del 0,52% al 0,7% la asignación tributaria y ha permitido la consolidación del sistema de financiación de las diócesis españolas con cargo a una minoración de los ingresos públicos del IRPF. La evolución de las campañas de la renta entre los años 1987 y el 2010 constata que el principal activo financiero de la Iglesia sigue siendo el «impuesto eclesiástico» que tiene su origen inicial en la obligación asumida por el Estado con la Santa Sede en los acuerdos de 1979 sobre asuntos jurídicos y económicos. La anulación de estos acuerdos se aplicó hace tres años y supuso la supresión de privilegios fiscales como la exención del IVA en las operaciones comerciales. El último ejercicio fiscal del que existen datos (2009), el Obispado de León destinó 36.108 euros a tributos y 36.122 euros el de Astorga, una cifra residual en los millonarios presupuestos de ambas diócesis, teniendo en cuenta, además, que el patrimonio de la Iglesia está exento de pagos como la contribución (IBI).

Hacienda lo resta. Con el sistema de financiación reformado hace tres años, tanto los católicos -”hasta ahora es la única confesión que recibe fondos directos del Estado-” como los que dan parte del impuesto a las ONG, no aportan ni un solo euro de su bolsillo cuando marcan la «x» en la declaración de la renta, sino que es Hacienda quien lo resta de sus ingresos totales. Se trata, por otro lado, del impuesto más democrático puesto que es el único dinero público que los ciudadanos pueden orientar directamente. Con este mecanismo se aporta al Estado el 99,3% de la cuota fis cal, no el 100% como ocurre en el caso de los que no marcan ninguna casilla.

En todo caso, el estamento no parece estar en crisis a juzgar por el progresivo aumento de ingresos procedentes de las arcas públicas. El Obispado de León manejó en su último presupuesto 4,8 millones de euros y la Diócesis de Astorga 12 millones, según los datos facilitados por el Gabinete de Comunicación, en el primer caso, y por la revista diocesana Día 7 , en el segundo. La enorme diferencia, pese a ser diócesis más o menos equiparables, se explica porque Astorga presenta conjuntamente los resultados consolidados del obispado y de las 960 parroquias que dependen de él en León, Zamora y Orense, mientras que las 809 parroquias, filiales y anejos de la Diócesis de León tienen presupuestos autónomos.

Esta situación, por ejemplo, descompensa el capítulo de aportaciones voluntarias de fieles entre ambas diócesis. En Astorga, las colectas y cuotas parroquiales aportan a la caja diocesana un millón de euros, cantidad con la que no cuenta León. En conjunto, el dinero voluntario que entregan los fieles católicos asciende a 2,2 millones de euros en Astoga y 241.000 euros en León, cifra en la que se incluyen los donativos y legados. Y aquí sí se ha notado la crisis. Los ingresos del Día de la Iglesia Diocesana, un referente para medir anualmente el cepillo, han caído un 10% en León, pasando de 85.000 euros a 77.000.

Ambos obispados cuentan, además, con otro capítulo específico de ingresos corrientes, mayoritariamente integrado por subvenciones de diferentes administraciones. Las ayudas públicas declaradas por el Obispado de León ascienden a 55.000 euros, mientras que las cuentas de Astorga revelan que esta diócesis recibe casi un millón de euros de la Xunta de Galicia, de los convenios con la Junta y las diputaciones de Zamora, de Caja España y del Instituto Leonés de Cultura, además de otras ayudas.

Ninguno de los dos obispados ha ofrecido más información que las cifras globales anotadas en las cuentas que se hacen públicas una vez al año -”«si quieres el presupuesto, vete a misa, que hemos repartido 10.000 folletos por todas las parroquias», respondió el ecónomo de Astorga-”, si bien los datos finales son suficientes para revelar que la Iglesia no tiene recursos suficientes para atender sus necesidades. No en vano, sólo el Obispado de Astorga suma más de cuatro millones de euros (casi todo el presupuesto de la Diócesis de León) en ingresos correspondientes a «necesidades de financiación», en lo que se entiende como préstamos u otro tipo de aportaciones extraordinarias. Las publicaciones diocesanas tan sólo reportan 9.400 euros anuales a León y 24.578 a Astorga. Pese a los reiterados intentos, este periódico no logró arrancar reflexión alguna a los responsables de ambas curias.

Los libros de cuentas de las diócesis excluyen otras maneras de financiación, como son los conciertos con sus colegios o las subvenciones que reciben de la Administración autonómica para pagar actividades como la asistencia social o la ayuda al desarrollo, además de los convenios con diferentes instituciones para la recuperación del patrimonio cultural y artístico. Eso sin contar la legión de voluntarios que limpian las iglesias, imparten catequesis y cuidan el patrimonio localizado en las áreas rurales.

Sin contar colegios. A este respecto, ambas diócesis manejan cientos de entidades, entre las que se encuentran centros educativos, residencias de mayores, centros asistenciales, grupos de ayuda a países en vías de desarrollo, asociaciones y cofradías. Todas ellas tienen autonomía propia y sus presupuestos no se consolidan, al contrario de las parroquias. Al margen de estos centros están todos los que dependen de las congregaciones de religiosos y religiosas, que también tienen independencia total respecto a las diócesis. En el territorio que administran, aún están vigentes más de 2.500 fundaciones que tienen como objetivo administar los bienes. Por ejemplo, lo que dejan los fieles para misas póstumas.

15 diciembre 2010

Laicismo y sistemas educativos en Europa [1]: ¿una Europa laica?

Por Antonio Gómez Movellán

Antonio Gómez Movellán - EUROPA LAICA

Desde hace años las iglesias y sus lobbys están actuando sobrela sociedad internacional con el animo que las declaraciones o convenciones internacionales incluyan como derecho fundamental el denominado derecho a la libertad enseñanza y que este quede vinculado de una u otra forma al derecho denominado libertad religiosa; también esta idea de considerar la libertad de enseñanza religiosa como un derecho fundamental se ha introducido en alguna constitución. Esta concepción choca casi frontalmente con el principio constitucional de laicidad o laicismo estatal. De acuerdo a esta concepción, la denominada libertad religiosa derivaría del principio de la libertad de conciencia, como una expresión concreta de ésta. Además, la libertad de enseñanza no se derivaría de la libertad religiosa sino, en todo caso, del principio de la libertad de creación de empresas y las subvenciones a la enseñanza impartida en colegios confesionales derivaría no de la cualidad confesional de los colegios sino de las subvenciones estatales para la prestación de un servicio público universalizado. La idea de elevar a derecho fundamental la libertad de educación de centros confesionales es una idea alejada de la tradición político institucional del laicismo estatal, es más, es una idea contradictoria con el laicismo.

Sin embargo, la fortaleza de la enseñanza confesional, aunque está vinculada a las características de un marco legal más o menos laico, en ocasiones tiene que ver con la historia de la enseñanza en una formación social concreta y la importancia de las diferentes congregaciones religiosas en la asunción histórica de los servicios educativos.

Así, tenemos en Europa sociedades muy secularizadas -caso de Holanda- donde la enseñanza confesional tiene una importancia que sobrepasa incluso al servicio público educativo. También nos encontramos con sociedades no demasiados secularizadas -caso de Grecia- donde la enseñanza confesional no tiene apenas importancia. El caso de Francia es paradójico ya que mantiene un marco legal bastante laico y una sociedad bastante secularizada y sin embargo la enseñanza confesional es importante, lo que parece contradecir la denominada "excepción francesa".

Veamos como está regulado estos asuntos en los principales países europeos en relación a cuatro asuntos: posibilidad de crear libremente centros escolares, existencia de una enseñanza religiosa en los colegios públicos, financiación de las escuelas privadas confesionales e importancia cuantitativa de la escolarización en los colegios privados.

En Alemania la enseñanza privada confesional no tiene una gran importancia numérica ya que puede representar un escaso 6%, aunque una parte importante de las escuelas públicas tienen la categoría de escuela confesional o ínter confesional. No obstante existe una legislación muy favorable para el desarrollo de la enseñanza confesional, sin embargo la creación de un establecimiento privado de enseñanza está vinculado a la idea de necesidades escolares. Existe una asignatura de religión cristiana en los centros públicos, de libre elección, y una asignatura alternativa de "ética" para el resto de alumnos. El derecho a recibir subvenciones de las escuelas privadas no está recogido en la Constitución no obstante se recoge en la legislación de los distintos Lander y existen diferencias notables en su tratamiento. Si la escuela es declarada de utilidad pública en ese caso puede solicitar subvenciones que normalmente se refieren a gastos de funcionamiento y parcialmente del personal enseñante.

En Austria el sistema es similar al alemán ya que existe una enseñanza gerenciada por las iglesias que tienen categoría de corporación pública confesional y la enseñanza privada propiamente dicha-denominada alternativa, que también recibe una subvención del Gobierno Federal. Esta enseñanza privada puede significar un 10% de la población escolarizada en el segundo grado. Existe una asignatura de religión cristiana obligatoria para los niños y jóvenes cristianos, pagada íntegramente por el Estado, no existe ninguna asignatura alternativa.

En Bélgica la posibilidad de crear establecimientos privados educativos esta recogido en el articulo 7 de la Constitución. Existe un régimen de subvenciones muy generosas ya que se subvenciona prácticamente todos los gastos de los establecimientos privados que se acojan al sistema subvencionado. La enseñanza privada subvencionada puede alcanzar en el primer grado al 56% de los niños escolarizados y cerca del 67% en el segundo grado. Existe una asignatura de religión confesional pagada por le Gobierno así como una asignatura de humanismo laico, también pagada por le Estado.

En Dinamarca el principio de la libertad de enseñanza ya esta inscrito en la Constitución de 1849. Aproximadamente un 10% de los escolares de primer grado están escolarizados en colegios privados confesionales y un 16% del segundo grado. Los colegios privados están subvencionados generosamente y se refieren a los gastos del profesorado y gastos corrientes y de infraestructuras. Existe una asignatura de religión confesional de libre asistencia.

En España, el principio de libertad de enseñanza se inscribe en la constitución y en las leyes educativas. Los centros privados concertados con el Estado reciben subvenciones de aproximadamente el 100% de los gastos escolares. El 38 % de los niños escolarizados en primer grado lo están en colegios privados subvencionados, la mayoría católicos aproximadamente el 37% de los escolares de segundo grado. Existe una asignatura de religión católica de libre elección sufragada por el Estado una asignatura “alternativa” también sufragada por el Estado.

En Finlandia existe la posibilidad de crear centros privados de enseñanza de acuerdo a las leyes, no obstante la enseñanza privada en Finlandia es muy poco significativa, 1% de los alumnos de primer gado y aproximadamente un 4% de los alumnos del segundo grado. Las subvenciones son escasas y en el nivel máximo alcanzan hasta el 50% de los gastos de escolarización. Existe una asignatura de religión confesional de libre elección y una asignatura de ética como “alternativa”.

En Francia, aunque se ha visto en detalle en este estudio, decir que existe la posibilidad de creación de centros docentes derivado de principios establecidos en las leyes y un régimen de subvención muy genero a los centros sometidos a contrato con el gobierno. Aproximadamente un 17% de los niños escolarizados en primer grado lo están en centros privados católicos y un 23% en el segundo grado. No existe una signatura de religión en el sistema educativo.

En Grecia el principio de creación de centros escolares está previsto en la Constitución de 1975 aunque el Ministerio de Educación tiene amplias prerrogativas para su autorización. No existe un régimen de subvenciones de las escuelas privadas en los que se encuadran el 5% de los escolares griegos. No existe una asignatura de religión en los colegios.

En Irlanda, históricamente, el Estado ha sido subsidiario de un sistema escolar confesional y solo en los últimos años el Estado esta comenzado a abrir colegios públicos. Es decir, que prácticamente el 100% de los niños irlandeses han estudiado en colegios católicos subvencionados por el Estado, estos colegios tiene la categoría de colegios nacionales y lo mismo sucede con el 70% de los escolares de la segunda enseñanza- Existe un asignatura de religión en los colegios de carácter voluntario.

En Italia siempre ha existido la posibilidad de creación de centros docentes aunque solo recientemente se han promulgado leyes que regulan las subvenciones escolares de forma muy amplia. Aproximadamente el 8% de los escolares están escolarizados en colegios católicos. Existe una asignatura de religión católica de carácter voluntario en las escuelas.

En Luxemburgo la libertad de enseñanza, como principio, se deriva de las leyes y no de disposiciones constitucionales. El nivel de centros privados confesionales es mínimo ya que solo el 1% de los escolares de primer grado asisten a centros privados y un 6% en el segundo grado y existe una subvención parcial de los mismos. Existe una asignatura de religión confesional y otra asignatura de moral laica. En Holanda la Constitución de 1848 ya garantizaba la libertad de enseñanza y la creación de centros docentes. El 63 % de los escolares de primer grado están inscritos en colegios privados, la mayoría subvencionados y la mayoría confesionales y el 69% para el caso de los escolares de segundo grado. No existe una asignatura de religión confesional en los colegios públicos.

En Portugal la influencia de la enseñanza privada es pequeña; aproximadamente el 9% de los escolarizados tanto en primer grado como en la secundaria. El principio de libertad de enseñanza como tal no esta inscrito en la Constitución. La subvención de colegios privados esta en función del contrato de asociación que acuerden con el Estado. Los escolarizados de primer o segundo grado pueden optar por una asignatura de religión confesional o una asignatura de “formación personal y social”, amabas sufragadas por el Estado.

En el Reino Unido existe una total libertad de creación de centros docentes y la influencia de la enseñanza privada
- mayoritariamente confesional- es importante aproximadamente un 30% en el primer grado y un 30% en el segundo grado con una subvención casi total de la misma. No existe, en los colegios públicos, ninguna asignatura de religión confesional.

En Suecia la importancia de la enseñanza privada es pequeña, casi residual, aunque recientemente se ha instaurado un sistema de cheque escolar; con todo la enseñanza privada no llega al 2% de los escolarizados; Existe la posibilidad de acceder a una asignatura de religión confesional en los colegios públicos.

Como se ha visto la influencia de la enseñanza confesional en Europa- subvencionada por el Estado- es importantísima lo que sin duda pone en cuestión la laicidad europea, ya que la religión en un contexto de amplia secularización social tiende a disolverse y solamente la creación de una religiosidad de “pertenencia” sustituye a una religiosidad de amplia influencia social y la escuela, para la creación de una religiosidad de pertenencia parece un elemento central de ahí el interés de las iglesias de mezclar el concepto de libertad de enseñanza con el de la libertad religiosa, conceptos que se han mezclado en la mayoría de las declaraciones de derechos de ámbito europeo, hecho del que no han sido ajenos las presiones de las diversas iglesias.

DOCUMENTO ADJUNTO

12 diciembre 2010

LAICISMO Y PODERES PÚBLICOS

Nos hemos desayunado recientemente con otra nueva barbaridad que pone de manifiesto la connivencia del poder político  con las creencias religiosas (católicas): la Junta de Castilla y León ha firmado un convenio con  las diócesis de esta Comunidad para formar y seleccionar, por cuenta de ésta, los catequistas de religión (eufemísticamente los denominan "profesores") que los padres y madres católicos demanden. Por supuesto, con los mismos derechos y obligaciones que los demás docentes.

Dejemos aparte el importante aspecto de la malversación que supone, de hecho, dedicar fondos públicos a financiar unas creencias particulares, así como a perpetuar la bochornosa práctica habitual del adoctrinamiento religioso de menores, en un ámbito que, como el de la escuela, debe suponerse libre de injerencias doctrinales o ideológicas. A estas prácticas, tantas veces denunciadas, viene a añadirse la surrealista oferta de que el Ejecutivo castellano leonés "certificará las actividades formativas organizadas por las propias diócesis".

Han leído bien: el Gobierno autonómico, que representa la soberanía popular en la Región y por tanto, a tod@s l@s ciudadan@s, sean cuales sean sus creencias o convicciones, dará el visto bueno a la formación de los adoctrinadores católicos. Esta yuxtaposición de las instituciones políticas con la Iglesia católica (Ic, en adelante) no nos sorprende, después del alarde confesional realizado por la monarquía católica, y todas sus instituciones, con motivo de la visita del Papa a Santiago y Barcelona. En esa línea, el que la Lider esa, la Sra. Aguirre, quiera convertir Madrid en Capital Mundial de la Cristiandad en agosto de 2011, como ha declarado sin tapujos, cuando vuelva a venir Ratzinger, no debería ser motivo de asombro. A propósito ¿no establece la Constitución, que el Estado no es confesional? ¿Qué entienden nuestros políticos que es el Estado, y qué entienden por confesional?

Plantea el Consejero castellano leonés que así los alumnos podrán "educarse en libertad". Parece admitir que hasta hoy, bajo su gobierno, no estaba garantizada esa educación en libertad, pero ahora, formando, seleccionando y supervisando, certificando a los catequistas católicos y pagando todo este proceso entre todos, además de sus sueldos, que también los pagamos, ¡ahora sí habrá libertad!

El ejercicio del derecho de libertad de conciencia (y por tanto, también de religión)  está reconocido por la Constitución, y ésta no dice nada  a propósito del adoctrinamiento religioso en la escuela. Lo que sucede es que los Acuerdos con la Santa Sede (1979), primero, y la Ley Orgánica de Libertad Religiosa (1980), después, introdujeron en todos los centros y niveles la religión católica en la escuela pública, perpetuando el confesionalismo franquista no sólo en todos los ámbitos estatales, sino especialmente, en la propia escuela pública.

A pesar de que la Constitución española plantea una vía no confesional para las instituciones públicas, nuestros representantes políticos, de todo signo, se han "empeñado" en imponernos, con la "ayuda" de la jerarquía católica:1) Un derecho religioso y unos intereses eclesiásticos, que se derivan de los Acuerdos de 1979; 2) una política y una moral, que viene impuesta por el Estado Vaticano; y 3) una verdad unilateral y particular, la de la Ic, como la Verdad incontestable en todos los ámbitos públicos, haciendo caso omiso de los derechos de libertad de conciencia, de igualdad, de no discriminación y de pluralismo ideológico. Y por tanto, prostituyendo la democracia y sus instituciones. De esta manera se renueva permanentemente, y se refuerza, la alianza entre el poder político y la religión católica, dando lugar a una situación de Religión Nacional de hecho.

El reciente espectáculo ofrecido por las autoridades civiles y las instituciones y los medios de comunicación  públicos,  a mayor gloria de esta amalgama de intereses económicos, turísticos, mediáticos,  políticos y religiosos, con motivo de la reciente visita del Papa, que no puedo denominar de otra forma que CatoliCircus,  no hace más que remachar la falsa idea de que existe una supuesta identidad religiosa católica como valor nacional. Y no hemos oído a ningún político con mando en plaza, romper una lanza, con la Constitución en la mano, sí, con la que ahora conmemoramos, por la libertad o la igualdad de las conciencias, que han quedado pisoteadas tras esta nueva demostración de CatoliCircus.

Más bien, al contrario, los presuntos servidores del interés público no acaban de comprender que esta propaganda concentrada y a todas luces abusiva, por su extensión y por  su intensidad, lleva implícita una abrumadora violencia sobre la libertad de conciencia de tod@s l@s ciudadan@s que no sienten esas creencias católicas como suyas, e incluso de much@s que siendo católic@s, no coinciden con la parafernalia y valores de la jerarquía católica. Y las instituciones públicas democráticas no deberían consentir esos comportamientos colectivos, claramente violentadores de la dignidad de todas las personas que no se reconocen en esas creencias particulares.

La libertad de conciencia y de convicciones es, además de un derecho subjetivo fundamental, el principio básico que informa nuestro sistema jurídico, lo que exige del Estado, de sus diversas instituciones y de los servidores públicos, una escrupulosa neutralidad, que sólo puede entenderse como prohibición de concurrencia con los ciudadanos como sujeto activo de conductas de tipo religioso.

La imagen de marca de un Estado laico, está basada en la igualdad jurídica de todas las creencias y cosmovisiones, incluyendo las no religiosas y las antirreligiosas, y todas las personas que sustentan estas creencias tienen el mismo derecho de ciudadanía. Reconocer un estatus social, político o jurídico privilegiado para las personas con creencias religiosas (católicas, en este caso) rompe el único vínculo común posible entre todos: el vínculo de ciudadanía. A partir de este momento se oficializa la fragmentación de la sociedad en confesiones y el enfrentamiento entre las distintas alternativas que representan, dando alas al multiculturalismo.

La tibieza de los representantes del Estado, (cuando no la clara inclinación confesional, desde el Jefe del Estado hasta muchos relevantes alcaldes),  en preservar la preeminencia del poder civil sobre el eclesiástico, continúa poniendo de actualidad el viejo principio de la potestas indirecta (el poder indirecto en los asuntos "temporales"), formulado por el cardenal Bellarmino, en el siglo XVI, en plena Contrarreforma: de acuerdo, el Estado es el competente en los asuntos civiles, pero cuando la Iglesia reclame la "razón religiosa" sobre cualquier cuestión, se considerará que la injerencia es lícita y necesaria. Y, como es sabido, cualquier asunto puede estar relacionado con la moral católica.

De esta manera se emite continuamente la idea de que la razón civil, emanada de la legitimidad democrática, no es suficiente para el funcionamiento del Estado y sus instituciones y, por lo tanto, debe de ser "complementada", permanentemente, con la moral religiosa (católica). ¿Cómo interpretar, si no, los continuos encuentros de la jerarquía católica con los representantes de los poderes del Estado (Rey, Jefe del Gobierno, ministros) en los que parece que se dirimen intereses comunes entre dos poderes equivalentes? ¿Por qué, además, los representantes del poder civil soportan pasivamente las admoniciones, reprimendas e injerencias de la jerarquía católica?

Creemos que estas actitudes, por acción u omisión, causan un daño irreparable a las instituciones democráticas y a cómo se percibe su legitimidad, porque desplaza los derechos fundamentales que la Constitución reconoce, del centro de la escena y de la acción política, a la periferia, situando  a la jerarquía católica y sus intereses bajo los focos. El mensaje es: la religión es el "cemento" del Estado, sin ella, la convivencia sería imposible.

Esta situación es consecuencia, entre otras variables, de la doble forma en que opera la Iglesia: por un lado actúa desde dentro de la sociedad, como un conjunto de fieles cuya opinión es continuamente modelada e influenciada en relación con todos los asuntos de interés general que la jerarquía católica considera de su incumbencia; por otro, como sujeto institucional que, aunque privado, se relaciona directamente con las instituciones públicas y sus representantes, como si de una de ellas se tratara, condicionando permanentemente la dinámica de unas y otros.

Esta doble presión, sobre la comunidad y sobre las instituciones, resulta vital para el mantenimiento de sus privilegios, pues actúa simultáneamente sobre múltiples escenarios sociales e institucionales, multiplicando su influencia política. El efecto, en todo caso, es que su peso en la sociedad española es mucho mayor que el que le correspondería en función del número de fieles católicos que ejercen su fe de manera activa.

Los intereses de la Iglesia están claros en este "juego a dos" entre la Ic y las instituciones públicas: pretende mantener su influencia ideológica y social, basada en sus cuantiosos medios de comunicación  y persuasión, en sus escuelas católicas generosamente subvencionadas, en sus cuantiosos privilegios económicos y jurídicos, y en su miríada de liberados a tiempo completo financiados con dinero público (decenas de miles de curas y monjas) transmitiendo entre otras cosas, las consignas políticas emanadas de la jerarquía católica. Otra cuestión, que debería  ser  objeto de estudio, es cuáles son los beneficios de este "juego" para el poder civil y qué obtienen sus representantes.

El Sr. Sacristán, que ha llegado a ser obispo de Zamora, acaba de declarar muy oportunamente que el Estado español "está sujeto" a un acuerdo con la Santa Sede de carácter "internacional". Y ese "sujeto" (y no me refiero al obispo) se lanza como sinónimo de "atado". Siendo ésta una verdad incontestable, que ese Acuerdo (en realidad son cuatro Acuerdos) condiciona toda ley emanada del Parlamento, parece increíble que no sea percibido por nuestros representantes como lo que es: una merma considerable de nuestra soberanía legislativa y de nuestra autonomía política. Muy al contrario, el Jefe del Gobierno socialista declara que los Acuerdos funcionan "razonablemente bien" y "da garantías" al Vaticano de que no se tocarán.

 L@s laicistas sólo pretendemos  un marco en el que sea posible la convivencia en el pluralismo y la libertad entre iguales, con instituciones políticas neutrales respecto a cualesquiera creencias o convicciones, sin privilegios de ninguna clase. Y esperamos de nuestros representantes políticos en dichas instituciones que levanten la voz (no hace falta gritar, sólo decisión y firmeza política) en defensa de los principios del laicismo, que no son otros que los de la democracia. ¿Representa esto un peligro para alguien? ¿Acaso alguna agresión, como el discurso confesional católico, bien financiado por el Estado, pretende? Muy al contrario, significa llanamente que en una democracia constitucional, como la española, no puede tener cabida ningún privilegio para creencias particulares confesionales.

Podemos entender que una gran mayoría de nuestros políticos se sientan atrapados en esa disonancia cognitiva entre lo que un día les indicaron sus creencias y convicciones y lo que creen que el actual ejercicio de sus cargos les obliga a realizar, fenómeno que algún autor ha denominado "doble lealtad". Esta singularidad, el que con frecuencia sea enorme la discrepancia entre los valores que declaran y sus comportamientos manifiestos, afecta en mayor o menor medida a todos los seres humanos. La diferencia es que en el caso de nuestros representantes públicos, que se deben al interés general, el daño que causan con su comportamiento es, normalmente, irreparable.

Si bien algun@s de nuestr@s polític@s son incapaces de disociar sus creencias particulares de su obligación al servicio público, otr@s tuvieron alguna vez valores laicistas, que han ido abandonando paulatinamente merced a una conducta institucional de corte claramente confesional. Esta dinámica contra intuitiva, conductas que generan valores, es explicada por la psicología social: normalmente, los cambios en los valores son la consecuencia, y no la causa, de los cambios en la conducta; un fenómeno que ya Pascal previó, al mantener que para creer en Dios lo mejor era aficionarse al agua bendita. Y a buen seguro, algunos parecen haberse caído en la marmita.

Rivas Vaciamadrid, 6 de diciembre de 2010

M. Enrique Ruiz del Rosal       Asociación Laica de Rivas Vaciamadrid

11 diciembre 2010

IDEAS SOBRE EL LAICISMO

 

A estas alturas del siglo XXI es denigrante tener que admitir el artículo 16.3 de la Constitución española de 1978 en el que se dice: “los poderes públicos mantendrán relaciones de cooperación con la Iglesia Católica”

Para personas de conciencia libre y neutral, es imposible tener que admitir, el artículo 51 de la Constitución europea en el que se reconoce explícitamente las raíces cristianas de Europa. Porque no es verdad, aunque la religión cristiana, haya sido parte importante de la historia de Europa. También lo han sido el druidismo, el arrianismo, el islamismo, el judaísmo, el deísmo, el nihilismo, el agnosticismo. ¿Y, qué decir, de los ateos, de cuyo número nunca se ha hablado?

La aurora de la civilización europea, se quiera o no, amaneció en las costas jonias y áticas, en la tierra de los poetas y los filósofos; en la tierra de los inventores del diálogo, la democracia, la geometría, la tragedia y la filosofía, es decir, en la Grecia clásica. Aunque muchos las ignoren, yo sigo creyendo en las palabras pronunciadas por el poeta Shelley: “Todos, somos griegos”

El anticlericalismo popular en España es vino añejo, data de antiquísimos tiempos, nada menos, que de la época romana y visigótica. En plena Edad Media, siglos de fe y brujería, como conviene a la infancia del espíritu, se descubren ya pleitos entre pueblos y clérigos. En las Cortes castellanas y aragonesas se discutían los abusos de monjes y tonsurados, se ponía coto a sus barraganías, se castigaban sus desafueros, y se frenaba su codicia. Desde casi sus orígenes, las Cortes proveyeron que, las iglesias y monasterios, no pudieran aspirar a la propiedad territorial.

Es cierto que el sentimiento que aparece con más rapidez en cualquier revolución española es el anticlericalismo. En Barcelona, en 1873, las iglesias estuvieron cerradas durante varios meses. La milicia convirtió en cuartel una de ellas, y en otra se celebraban bailes públicos. En España los curas no podían salir a la calle vestidos con su sotana. En Sevilla, los cantonalistas, decidieron convertir la catedral en un café. Se ha escrito que, D. Antonio Cánovas del Castillo, conspicuo restaurador Alfonsino, empezó su carrera política, allá por 1848, quemando iglesias en su Málaga natal. También se deben recordar la expulsión de los jesuitas en 1767 y 1932. De igual manera, la Desamortización de Mendizábal en1836.

En el siglo XIX todos los políticos estaban de acuerdo en que había que suprimir las órdenes religiosas, sin más discrepancia que los moderados querían extinguirlas poco a poco dando un plazo prudencial para que ellas mismas fueran desapareciendo, y los progresistas querían suprimirlas inmediatamente.

Pero si alguna vez los demócratas españoles se hicieron sacrílegos, volterianos, audaces o exaltados ha sido después que la saña y la cerrilidad del clericalismo español, hubieron demostrado que, en España, eran incompatibles, el progreso y la religión.

Porque fueron ellos, los clérigos y clericantes quienes alentaron las ideas despóticas de Fernando VII. Porque fueron ellos, los curas, monjas y frailes, un siglo después, los que bendijeron y llevaron bajo palio igual que al Santísimo al absolutista y genocida Francisco Franco. Porque fueron ellos, quienes les suministraron en ambos casos, criados, ejércitos enteros, ministros absolutistas, ministros pragmáticos, delatores espontáneos, pistoleros de fortuna y legiones de predicadores “apostólicos” para predicar el exterminio con saña y el odio fratricida, ese odio que abriera entre los ciudadanos españoles una honda sima de sangre y fuego, todavía bostezante.

El 30 de julio de 1841 el general Espartero rechazando la agresión del pontífice Gregorio XVI fomentador de la guerra civil en España se alzaba con estas palabras: “el pontífice no puede atacar la autoridad suprema del Estado anulando sus disposiciones y erigirse en superior de quien en esta parte no le reconoce ni aun como igual”

El error imperdonable de los demócratas españoles ha sido siempre, el de la excesiva benevolencia que hemos tenido para con nuestros monstruos históricos. Monstruos, en lo físico, y en lo moral. Permitiéndoles incluso, morir en su cama, rodeados por los suyos y colmados de honores y bendiciones. Y no me refiero sólo, al felón y al patas cortas. Hay muchos más. Muchos más.

Es mi propósito en esta mi renovada andadura, reiterar la perentoria necesidad que tenemos los españoles de cambiar el rumbo de nuestra historia. En este sentido, voy a insistir, si no en la única, en la mayor dificultad que tenemos para conseguirlo: La Iglesia Católica Apostólica Romana. La alianza del Trono y el Altar. La Santa Hermandad del Clericalismo y el Absolutismo. La Coyunda de los Púlpitos con el Dinero.

Sin embargo, estará muy lejos de mi ánimo la vana pretensión de afrontar el problema religioso, el más complejo de todos los problemas humanos. Ni pretenderé discutir los orígenes históricos de la religión, ni los complejos anímicos que engendra el sentimiento religioso, ni el concepto teosófico de la fe, al ser problemas estos, que sólo interesan, a los creyentes y a los herejes, mas no a la mayoría de un pueblo, que, aunque adscrito a la religión católica, como es el caso del español, permanece indiferente a los problemas del espíritu.

Porque la mayoría del pueblo español sólo está habituado a las rutinarias andaderas del clericalismo. Sus templos están repletos de fórmulas, rutinas, ceremonias e imágenes pero, vacios de religión. En sus calles se suceden amañados actos de mortificación en forma de procesiones en las que descolla, la superstición y el folklorismo. Las romerías no son un caso a parte.

Todos los problemas que tenemos los españoles como los políticos, económicos, sociales, culturales, territoriales, institucionales etc., aunque difíciles, se podrán solucionar, sin embargo, nada de esto será posible, si antes no se soluciona el gran problema. El de la Iglesia. Dado que ella los invade todos, los maneja todos. Únicamente por sus intereses económicos, mueve y domina, todos los hilos que afectan a la convivencia de los españoles.

Pero mucho ojo: tamaña secta, es tan inteligente, poderosa, escurridiza y feroz, que se la podría comparar con un rinoceronte al que no se le podrá dominar, sólo, haciéndole cosquillas. ¿Entendido?

Seguiré dando ideas para tratar de solucionar el problema.

Faro Republicano  de <Eduardo Calvo García>

09 diciembre 2010

Jáuregui y Rouco fijan los marcos de colaboración entre Gobierno e Iglesia

 

SE REUNIERON EL 22 DE NOVIEMBRE

El ministro de la Presidencia recuerda a los obispos que «las leyes las hacemos los hombres, no Dios»

09.12.10 - 02:39 -

PEDRO ONTOSO | BILBAO.

El ministro defiende la voz pública de la Iglesia, pero reivindica el respeto a la soberanía popular

Jáuregui y Rouco fijan los marcos de colaboración entre Gobierno e Iglesia

El nuevo ministro de la Presidencia, Ramón Jáuregui, y el jefe de los obispos españoles, Antonio María Rouco, han mantenido un primer encuentro desde que el político socialista asumiera la responsabilidad de las relaciones con la Iglesia. La reunión se celebró el pasado 22 de noviembre en un ámbito eclesial y también participó el obispo auxiliar de Madrid, César Franco, encargado de la próxima Jornada Mundial de la Juventud. La celebración de esa cumbre juvenil, prevista para el próximo verano con la presencia de Benedicto XVI, acaparó la agenda de la cita, que se alargó casi dos horas.

La Jornada Mundial es un asunto prioritario para la Iglesia española, en el que ha volcado ahora sus energías. La comisión mixta formada para ese acontecimiento, en la que participan el Arzobispado de Madrid, la Comunidad, el Ayuntamiento y varios ministerios del Gobierno -entre ellos, el de Presidencia- se ha reunido ya cinco veces para perfilar todos los detalles. El Ejecutivo aporta su colaboración, básicamente, en la concesión de visados, la logística, la utilización de recintos oficiales y, por supuesto, la seguridad.

La pacificación de la polémica sobre la celebración del culto en la basílica del Valle de los Caídos fue otro de los temas tratados, en cuanto que la gestión del conflicto ha recaído en representantes del arzobispado madrileño, de la Delegación del Gobierno y de Patrimonio Nacional. Sobre esta cuestión, Jáuregui ya dejó claro en su comparecencia ante la Comisión Constitucional que desde la entrada en vigor de la Ley de Memoria Histórica no se pueden llevar a cabo en ese recinto actos de naturaleza política ni que exalten la Guerra Civil o el franquismo. El Gobierno va a promover actuaciones para honrar y rehabilitar la memoria de todas las víctimas de la represión política, de la «verdad histórica» y de la reconciliación de los españoles de acuerdo con los valores constitucionales.

Fuera de esos dos asuntos, en el horizonte más inmediato se encuentra la regulación por ley de los cuidados paliativos y la muerte digna para enfermos terminales y la puesta en marcha de un Observatorio de Pluralismo Religioso, anunciados por Jáuregui en el Congreso. Sobre la primera cuestión, el ministro cree que hay una posición «favorable» de la Iglesia a facilitar la «homologación legal» para que la muerte se produzca sin sufrimiento. El Observatorio obedece a que una de las prioridades del Ejecutivo socialista es «la adecuación de la gestión pública de las demandas procedentes de la diversidad religiosa y cultural de España».

La 'doctrina Jáuregui'

El nuevo interlocutor de los obispos es partidario de que el punto de vista de la Iglesia en materias de valores éticos y morales se explicite en el debate público, pero aceptando que son las Cortes Generales las que tienen la soberanía popular. «Las leyes las hacemos los hombres, no Dios», zanja. Ramón Jáuregui aclara que su posición es la de escuchar porque entiende que el punto de vista ético de la Iglesia debe formar parte del debate público. No obstante, recalca que la decisión «siempre debe ser de los órganos legislativos de la soberanía».

Jáuregui, defensor e impulsor de una laicidad incluyente y positiva que acepte y reconozca el hecho religioso, ha cimentado su corpus intelectual en filósofos de izquierda y teólogos progresistas, aunque le gusta beber de todas las fuentes. En su discurso emergen argumentos como los del filósofo Jürgen Habermas. Al igual que el sociólogo alemán, el dirigente socialista sostiene que es importante que la sociedad democrática escuche las posiciones de las religiones, pero, al mismo tiempo, requiere de los credos un esfuerzo para presentar argumentos desde la razón y no desde los principios.

La festividad de la Inmaculada ha servido a los obispos para reforzar sus mensajes tradicionales en favor de la familia y en contra del aborto. Ese ha sido el caso del cardenal Rouco en Madrid, muy alejado de los discursos tronantes de antes. El cardenal Antonio Cañizares se muestra más apocalíptico en un artículo periodístico publicado ayer. Más allá de reivindicar las raíces cristianas de España y denunciar la «laicización que sufre», el ministro del Papa pide la protección de la Virgen para España, «que se quema y desangra» y que parece encaminada «hacia la confusión y el desorden». ¿Ejemplo que cita el cardenal?: el descontrol del espacio aéreo. ¿Y de quién es la culpa?: «De unos y otros», reparte.

08 diciembre 2010

Jáuregui plantea a Rouco que la Iglesia respete la soberanía popular

Ministro y cardenal fijaron el nuevo marco de colaboración en una cita secreta

Autor: LUIS R . AIZPEOLEA - Madrid - 08/12/2010

Fuente : EL Diario el Pais

"La Iglesia tiene derecho a participar en el debate público, junto a otras visiones, pero debe respetar las leyes y la legitimidad democrática porque la aprobación de las leyes corresponde a la soberanía popular". Sobre esta base de "autonomía y respeto" pretende el nuevo ministro de la Presidencia, Ramón Jáuregui, fundamentar el nuevo marco de interlocución con la Iglesia española. Y así se lo trasladó al presidente de la Conferencia Episcopal y cardenal de Madrid, Antonio María Rouco Varela, en un encuentro secreto celebrado el pasado 22 de noviembre en Madrid.

    Se reunió en Roma con varios colaboradores directos del Papa

    El planteamiento que Jáuregui hizo a Rouco resulta oportuno cuando en las próximas semanas se iniciará el debate sobre la ley de cuidados paliativos que el Gobierno quiere aprobar en marzo así como en su pretensión de "avanzar en la laicidad", aunque haya decidido ralentizar la ley de libertad religiosa por las dificultades que tenía para alcanzar un consenso político.

    Jáuregui trata de inspirar su relación con la Iglesia en el diálogo sobre religión y laicidad que en enero de 2004 mantuvieron el filósofo Junger Habermas y Joseph Ratzinger, un año antes de ser designado Papa. Cree que "la Iglesia debe hacer oír su voz y no esconderla en las sacristías" porque "la política necesita de la aportación ética y de los valores". Pero, a su juicio, tampoco "a la sociedad le valen los principios teológicos como si fueran inmutables sino que los tiene que traducir en propuestas razonables".

    El ministro de la Presidencia trasladó al presidente de la Conferencia Episcopal española el reconocimiento del Gobierno por el "importante papel" que la Iglesia juega en la acción social, con organizaciones como Cáritas o Manos Unidas. Pero, a su vez, reprochó que la Iglesia española apenas haga oir su voz en un universo de principios convergentes con las políticas de progreso, como la inmigración, la paz o la integración de los excluidos, cuando sí lo hace con los temas relacionados con la sexualidad o la familia, como el matrimonio homosexual o la legislación sobre el aborto.

    El encuentro de Jáuregui con Rouco sirvió para hacer balance de las relaciones entre el Gobierno y la Iglesia, con sus acuerdos y desacuerdos, pero que en los últimos tiempos no atraviesan por una fase de conflictividad, como hace tres años cuando estaba reciente el debate sobre el matrimonio homosexual, la asignatura para la Ciudadanía y en puertas de iniciar la discusión sobre la legislación del aborto.

    En el encuentro entre Jáuregui y Rouco predominaron los puntos de acuerdo como la financiación, las relaciones con Cuba, en la respectiva actuación en la liberación de presos de conciencia, y la reciente visita del Papa a Santiago de Compostela y Barcelona. Rouco trasladó a Jáuregui la importancia que concede al viaje que el Papa realizará a España en agosto, con motivo de la Jornada Mundial de la Juventud, en cuya preparación trabaja una comisión mixta del Gobierno central y las Administraciones autonómica y local y de la Iglesia.

    Sobre estas mismas cuestiones conversó Jáuregui también con el número tres del Vaticano, Fernando Filoni, responsable del Gobierno interior de la Iglesia, y Dominique Mamberti, secretario de Estado para las Relaciones con los Estados, con los que se entrevistó el pasado 20 de noviembre, con motivo de su visita a Roma para asistir al Consistorio de Cardenales en el que el español José Manuel Estepa fue designado cardenal por el papa Benedicto XVI.

    A Filoni le trasladó, como a Rouco dos días después, la idea de que "el Gobierno es de los hombres, no de Dios" y que "la Iglesia debe respetar las leyes y la legitimidad democrática". Las palabras de Jáuregui recogía así cierto eco de la polémica que generaron determinadas manifestaciones del Papa durante su reciente estancia en España.

    Con Mamberti, Jáuregui habló sobre todo de los presos de conciencia de Cuba. Y le trasladó la posición española del inicio de un proceso exploratorio por la Unión Europea con vistas a la futura suscripción de un acuerdo bilateral con Cuba, manteniendo hasta entonces la posición común.

    Una peculiaridad del viaje de Jáuregui a Roma fue el encuentro que mantuvo con el General de la Compañía de Jesús, el palentino Adolfo Nicolás, con el que conversó sobre los retos políticos de la globalización así como los sociales y apostólicos. La preocupación de Jáuregui por los movimientos sociales de la Iglesia marca un rasgo diferencial con la etapa de su predecesora, María Teresa Fernández de la Vega, más centrada en mantener distendidas sus relaciones con la cúpula eclesial.

    05 diciembre 2010

    El PSOE matiza su rechazo a los belenes en los colegios y no pedirá su prohibición

    Los ciudadanos encuestados por LA NUEVA ESPAÑA defienden la tradición navideña frente al laicismo en la escuela

    El PSOE matiza su rechazo a los belenes en los colegios y no pedirá su prohibición

    El PSOE matiza su rechazo a los belenes en los colegios y no pedirá su prohibición.  Nacho Felgueroso

    Autor: Ángel FIDALGO

    FUENTE: DIARIO LA NUEVA ESPAÑA


    La negativa a poner los belenes en una decena de colegios públicos ovetenses, por la exigencia de algunos padres de respetar el laicismo en la escuela causó indignación en muchos ciudadanos y también una pequeña polvareda en el PSOE ovetense, que ayer quiso dejar claro oficialmente que no propondrán que se prohíban los belenes en los centros escolares.

    Su portavoz en el Ayuntamiento (Oviedo), Paloma Sainz, salió al paso de unas declaraciones realizadas el día anterior por el concejal de su grupo Manuel Ángel Rodríguez a este periódico, en las que afirmaba que «las celebraciones religiosas tienen que estar fuera de los espacios públicos», y también que «los padres que deciden que sus hijos no estudien Religión deben tener derecho a que los niños no participen en estas demostraciones religiosas».

    Paloma Sainz quiso dejar claro que «los socialistas no estamos para prohibir nada» y también que sólo están en el Ayuntamiento «para hacer un proyecto constructivo, respetando la libertad individual de cada uno». Insistió en que no hay ninguna oposición hacia los belenes «y mucho menos de la candidatura; de hecho, yo pongo el belén en mi casa», comentó con naturalidad.

    Manuel Ángel Rodríguez, por su parte, manifestó de nuevo ayer que «el Grupo Socialista no va a pedir que se prohíba nada, porque eso no corresponde a los consejos escolares, sino a cada uno de los centros, que para eso disponen de autonomía». Para concluir, insistió en que «los padres tienen derecho a oponerse, porque un colegio es un espacio público; pero nosotros no vamos a pedir la prohibición de los belenes», recalcó una vez más.

    Diez personas elegidas al azar ayer por la tarde en las calles de Oviedo, que contestaron a las preguntas de LA NUEVA ESPAÑA, se manifestaron en contra de la prohibición de poner belenes en los colegios públicos de la ciudad.

    «Sinceramente, me parece una tontería, porque el belén es una tradición de toda la vida. Es más, creo que tampoco tiene el sentido religioso de una procesión, sino que es más una tradición cultural en la que participan todos los niños. Lo que sorprende es que algunos padres que se oponen luego celebren el día de Reyes con sus hijos», ironizó Manuel Martínez.

    En términos similares se pronunció Alicia Argüelles. «Creo que se están confundiendo las cosas, porque la tradición del belén y la ilusión de los niños están por encima de esta prohibición».

    José Ramón García dijo no comprender esta prohibición, «sobre todo teniendo en cuenta que estamos en un país libre donde debería primar la opinión de la mayoría».

    Para Orlando French, la libertad de cultura y de expresión debería estar garantizada. «Que se prohíba una expresión religiosa en particular me parece segar esa libertad. Además, estamos viviendo en una democracia, donde es la mayoría la que decide, con lo cual esta prohibición me parece una imposición».

    José María Pérez puntualizó su condición de católico practicante y afirmó que «poner el belén ni es ostentación ni coacción, sino una tradición que es beneficiosa para los niños». Añadió que «si estamos en una democracia debe serlo para todo». Lidia Fernández se mostró perpleja: «No veo qué puede molestar un belén en un colegio público. Es algo que no tiene sentido». Igual que Montserrat Menéndez: «Estoy en contra de la prohibición. No creo que un belén pueda hacer daño a nadie».

    José Luis Álvarez abogó por la continuidad de los belenes, y Dolores Gutiérrez explicó que «forma parte de nuestra tradición y de nuestra cultura, y no es democrático no ponerlo por unos pocos». Tobías González dijo que «es una tradición que debiera respetarse, aunque sólo sea para que los niños vean este tipo de costumbres, como la de Papá Noel en los países nórdicos, que nadie la cuestiona».
    «La tradición del belén y la ilusión de los niños están por encima de esta prohibición»

    28 noviembre 2010

    Carta del Instituto de Estudios e Investigación del Norte de Europa y la LAICIDAD

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    El “I.D.E.R.N.E.”, Instituto de Estudios e Investigación del Norte de Europa, es una asociación integrada por ciudadanos y Hombres libres, apegados a los valores de la Francmasonería en cuanto intrínsecamente universales, y decididos a asociar el trabajo e ideas de todos para hacer progresar, junto con la idea europea, el concepto de laicidad y los valores de humanismo que creemos que son indispensables para la concordia entre los pueblos.

    Considerando que en Europa la laicidad se enfrenta a numerosas dificultades generadas por el peso histórico de las culturas e instituciones religiosas sobre la vida de la sociedad contemporánea de los distintos Estados que la componen, pretendemos trabajar para promoverla en la medida en que la consideramos el catalizador indispensable para la construcción cultural de un conjunto político coherente.

    Es de especial importancia para nosotros fomentar la libertad absoluta de conciencia, comprendida como garante del buen ejercicio de la democracia, con la serenidad que conviene a la definición y redacción de leyes destinadas a mejorar la vida de todos. Por consiguiente, concebimos la laicidad, argamasa que transforma el arco-iris en mosaico y base de la igualdad, como factor de progreso intelectual y social, elemento primordial de respuesta a los problemas de la sociedad y de búsqueda de un equilibrio fundado en los principios humanistas que permiten el libre desarrollo en plenitud de los individuos, a la par que garantiza la paz.

    Comprobando que, en el ámbito europeo, únicamente Francia inscribió en su Constitución esta laicidad - basada en los derechos humanos, la separación de las iglesias y el Estado y el rechazo al relativismo cultural - intentamos hacerla progresar como principio de organización de toda sociedad humana y como condición para una vida social liberada de las coacciones impuestas por las organizaciones religiosas.

    Proponiéndonos trabajar en el establecimiento de este principio de laicidad como marco de referencia para la comunidad europea en su sentido más amplio, a partir de los valores de la Francmasonería que han permitido su desarrollo, contemplamos favorecer la formación de las Hermanas y Hermanos acerca de las ventajas de una construcción europea, cuyos contornos aún quedan por perfilar. Para ello queremos facilitar la toma de conciencia individual y colectiva, condición futura e indispensable para combatir el auge de los comunicaríamos, por definición poco propicios al desarrollo de una libertad de conciencia auténtica, de la verdadera tolerancia. Asimismo, pensamos hacer progresar nuestras ideas mediante estudios e investigaciones cuya difusión auspiciaremos, organizando manifestaciones para dar a conocer nuestros trabajos y favoreciendo intercambios entre investigadores con miras a crear redes transnacionales.

    Francmasones unidos por los lazos de la fraternidad universal, deseamos extender, con el ejemplo, la palabra y los escritos, sus ventajas al conjunto europeo, colocando lo humano en el primer plano y buscando reunir lo disperso con respeto a las diferencias y en una armonía compartida.

    Le Président de l’I.D.E.R.N.E.

    Jean LEPEZ

    president@iderne.eu

    Site : http://www.iderne.eu

    27 noviembre 2010

    Declaración de MHUEL sobre la querella de la Asociación Estatal de Abogados cristianos

     

    Querella presentada contra Leo Bassi, el Ateneo Republicano de Valladolid y el Rector de la Universidad de Valladolid

    Documento con fecha viernes, 26 de noviembre de 2010. Publicado el viernes, 26 de noviembre de 2010.
    Autor: MHUEL (Movimiento hacia un Estado laico)

    .Fuente: MHUEL (Movimiento hacia un Estado laico).

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    Declaración de MHUEL sobre la querella de la Asociación Estatal de Abogados cristianos contra Leo Bassi, el Ateneo Republicano de Valladolid y el Rector de la Universidad de Valladolid

    El 23 de noviembre de 2010 la Asociación Estatal de Abogados Cristianos ha presentado una querella en un juzgado de Valladolidcontra el actor Leo Bassi, al considerarlo autor de una ofensa pública hacia la religión católica, con incitaciones al odio y violencia por razones confesionales, así como contra el Ateneo Republicano, como organizador de la conferencia-espectáculo, y contra el rector de la Universidad de Valladolid, Marcos Sacristán, como cabeza visible de la institución académica que prestó sus instalaciones, con motivo de una conferencia-espectáculo realizada por Leo Bassi el pasado 6 de octubre en el Paraninfo de la Universidad de Valladolid.

    Ante tal hecho, la Asociación movimiento hacia un Estado Laico (MHUEL) considera indignante que los abogados querellantes denuncien un acto lúdico, abierto, en ningún caso de carácter institucional u obligatorio, y sin embargo, guarden un elocuente silencio ante la celebración de actos confesionales católicos convocados institucionalmente, y a los que asisten en calidad de sus cargos miembros de una institución pública como es una Universidad pública del Estado, contraviniendo el principio constitucional (16.3) de la aconfesionalidad el Estado.

    Actualmente, La Organización de la Conferencia islámica (OCI) quiere imponer una legislación contra la "difamación de las religiones" y, de paso, validar las penas contra la blasfemia, que en muchos países del mundo está penada con multas, cárcel e incluso la pena de muerte.

    Y en España aún se penaliza la denominada “blasfemia” y se contempla la posible ofensa de los sentimientos religiosos: “1. Incurrirán en la pena de multa de ocho a doce meses los que, para ofender los sentimientos de los miembros de una confesión religiosa, hagan públicamente, de palabra, por escrito o mediante cualquier tipo de documento, escarnio de sus dogmas, creencias, ritos o ceremonias, o vejen, también públicamente, a quienes los profesan o practican. 2. En las mismas penas incurrirán los que hagan públicamente escarnio, de palabra o por escrito, de quienes no profesan religión o creencia alguna” (artículo 525 del Código Penal).

    MHUEL considera que el  artículo 525 del Código Penal está en clara contradicción con el principio constitucional de la confesionalidad del Estado y sus instituciones, la libertad de opinión y de expresión, y la inclusión de cualquier idea, creencia y confesión dentro del ámbito privado, como un elemento integrante más del derecho común y universal a la libertad de conciencia.

    Por todo ello, MHUEL Movimiento hacia un Estado Laico:

    Exige la derogación del artículo 525 de Código Penal

    Apoya al actor Leo Bassi, al Ateo Republicano de Valladolid y al Rector de la Universidad de Valladolid

    Reivindica una Universidad realmente laica

    Reivindica un Estado realmente laico y aconfesional

                                 Zaragoza, 26 de noviembre de 2010

    21 noviembre 2010

    Hablando de ¿dios

    Kabila

    20 noviembre 2010

    Es tremenda la hipocresía con la que actúa la Iglesia y su acólitos. Por obra y gracia de los forofos católicos (y no sé si también del Espíritu Santo) tenemos que aguantar que entre otras ofensas durante el último viaje de Benito XVI, nos digan que tenemos un laicismo agresivo, que además estamos viviendo una situación similar a la de la República y que tengamos que ver escenas de clara discriminación de género.

    Todo eso, además de lo que ha implicado los gastos del viajecito --y más en tiempos en los que los demás tenemos que apretarnos el cinturón--, las genuflexiones del gobierno de turno y las críticas desde los espacios meapilas a los que hemos ignorado tan fausto acontecimiento y hemos perdido la ocasión de salvar nuestra alma. Es curioso ver cómo la gente no ha respondido a esta llamada papal ni de coña (en Santiago se esperaban 200.000 visitantes y ha habido 50.000, mientras que en Barcelona el medio millón esperado, parece que a penas ha llegado a la mitad), lo que demuestra una progresiva disminución de los católicos practicantes, a pesar de que no lo reconozcan.

    Pues bien, resulta que, por si fuera poco, desde asociaciones y medios de comunicación ultra católicos, con su habitual intolerancia han denunciado a Buenafuente por la crítica satírica que ha hecho en su programa a la visita del Papa:

    Todo ello en un Estado que según la Constitución es aconfesional pero que según la práctica diaria sigue siendo católico. La cobardía del gobierno, que se dice laico, y el poder que todavía detentan los chupacirios, que se creen en otra época, hacen que esa aconfesionalidad no sea una realidad.

    Por eso, todos los intentos por caminar hacia un Estado laico son loables. Y en ello hay gente que día a día hace una labor poco visible, pero muy valiosa. Esta misma semana la Asociación Laica de Rivas ha celebrado su semana laica con un gran éxito, un ejemplo de que se está recorriendo el camino hacia el laicismo a pesar de todo el poder que se utiliza desde los púlpitos y las cómplices esferas públicas.

    Hoy, quiero comentaros una buena noticia laica. Hace dos meses anunciaba la salida de un libro de un amigo mío, Antonio Aramayona, coordinador de MHUEL (Movimiento Hacia Un Estado Laico). Pues este libro titulado ¿dios? se va a presentar el lunes en el Ateneo de Madrid.

    invitaciones ¿dios?2Una ocasión que los laicos no debemos perdernos.

    Salud y República

    18 noviembre 2010

    Zapatero aplaza reformar la Ley de Libertad Religiosa `por falta de consenso´

    Ir a la Portada de este Número


    , 16/11/2010 (EFE / ProtestanteDigital.co)

    El presidente del Gobierno justificó la decisión de no reformar la Ley, tal como había prometido en su programa electoral, a causa de la falta de consenso y a que no hay una «necesidad imperiosa» de efectuar la reforma.

    José Luis Rodríguez Zapatero destacó en el Congreso que la reforma de la Ley de libertad religiosa es «conveniente», pero no es una «necesidad imperiosa», y dado que regula un derecho fundamental no se acometerá mientras no haya consenso político y social. Para el presidente, la norma de 1980 exige una actualización, pero no es urgente su reforma.

    Ha señalado que en España la «libertad religiosa se ejerce sin ningún problema, no hay discriminación alguna por pertenecer a una confesión religiosa» y el principio de aconfesionalidad funciona con normalidad.

    CRÍTICAS EN EL CONGRESO
    El portavoz de ERC en el Congreso ha contestado a Zapatero que resulta paradójico que al mismo tiempo que renuncia a su «agenda laicista para no pasar por anticlerical» venga el Papa a España y «desde las alturas le haga responsable de un laicismo trasnochado que evoca casi la quema de iglesias de los años treinta».
    Ha aprovechado además para criticar las palabras de Benedicto XVII, que reflejan, ha dicho, no sólo el desconocimiento de la España actual, sino también la «nula autocrítica» de la Iglesia católica en relación a sus posiciones con el matrimonio homosexual, el uso del preservativo o el aborto.

    «Vamos a continuar siendo un Estado aparentemente aconfesional, pero todo el mundo sabe que a partir de los privilegios que otorga el Concordato, este Estado tiene una especie de mantenida que es la Iglesia católica, que nos cuesta 6.000 millones de euros», ha agregado el portavoz de ERC.

    Ridao ha acusado además a Rodríguez Zapatero de no haber explorado el consenso y ha afirmado que la reforma es necesaria para garantizar «un Estado libre de dogmas y la plena neutralidad religiosa».

    El presidente del Gobierno ha replicado a Ridao que le va a costar muchos esfuerzos convencer a la gran mayoría de los españoles que este Ejecutivo hace una «política de entrega o devoción a la Iglesia», porque lo que hace es una política de «respeto al espíritu y principio constitucional» de la aconfesionalidad del Estado.

    «Respeto a la libertad religiosa y cooperación con la Iglesia católica, está en el mandato constitucional», como se recoge, ha recordado el presidente, en el artículo 16 de la Carta Magna, un precepto «equilibrado y razonable».

    «Ahí estamos y seguiremos y nunca haremos caso a las posturas de un lado y otro, que realmente no contribuyen a fundamentar los buenos principios de una democracia avanzada en favor de la igualdad de todos los ciudadanos», ha concluido Rodríguez Zapatero.

    UNA REFORMA MUY SIMBÓLICA
    El eje principal de la Ley de Libertad de Conciencia y Religiosa era el de apostar por la neutralidad de los poderes públicos para evitar la confusión entre lo civil y lo religioso. Trataba de afianzar los símbolos del Estado frente a los de origen confesional. Por ello, se mostrarían más banderas oficiales, más imágenes de los reyes, la Constitución y los Estatutos de Autonomías, y menos crucifijos (u otra simbología religiosa) en lugares públicos. La propia denominación de la ley suscitó debate, pero al final se concluyó que la religión entra dentro de la libertad de conciencia, por lo que se incluyó en primer lugar.

    Para reforzar la presencia de símbolos cívicos comunes se pretendía establecer una diferencia clara entre los que son símbolos religiosos y los que son culturales. Esto es, en el fondo de la ley estaba la intención de eludir críticas gratuitas sobre la desaparición de belenes en colegios o las procesiones de Semana Santa, argumentos de los que se sirven los sectores ultracatólicos para arremeter contra la retirada de crucifijos.

    En este sentido, en el capítulo de la neutralidad de los funcionarios, la norma se había quedado corta para los sectores más progresistas, que pretendían impedir a un alcalde acudir a procesiones. El texto final supeditaba la participación de los cargos públicos en actos religiosos a que se hiciera sin discriminación. Así, si un alcalde desfilaba en la Semana Santa católica, debería también participar en el ayuno islámico del Ramadán en el caso de que se le cursara una invitación.

    Con la nueva ley, cuyo último borrador constaba de un articulado de 37 epígrafes, únicamente se hubieran retirado los símbolos religiosos de los lugares públicos. Esto hubiera afectado a juzgados, hospitales, cuarteles policiales o militares, dependencias de ayuntamientos y comunidades autónomas, y escuelas de titularidad pública. Por contra, los centros educativos o sanitarios de carácter privado habrían mantenido sus signos religiosos.

    La tesis principal que defendía la norma era más laicidad y más libertad religiosa. De este modo, se pretendía avanzar en los derechos de las confesiones minoritarias. Especialmente las federaciones religiosas que tienen firmado un acuerdo de cooperación con el Estado español: evangélicos, judíos y musulmanes.

    El Gobierno resolvió además que el uso del hiyab (pañuelo islámico en la cabeza) fuera considerado como un símbolo religioso y, por lo tanto, pudiera ser utilizado en cualquier lugar, incluida la escuela pública. En cambio, la normativa no admitiría aquellas prendas, como el burka, que no permitiesen la identificación de un sujeto o afectasen a su dignidad.

    La revisión de los acuerdos entre el Vaticano y el Estado español, que tienen más de 30 años de antigüedad, estuvo desde el comienzo fuera de la agenda del Gobierno. El Ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero no se planteaba la denuncia del Concordato, a pesar de que su vigencia mantiene una serie de privilegios en materia educativa, fiscal y castrense.

    Fuente: Efe, Público. Edición: ProtestanteDigital.com

    14 noviembre 2010

    LA VISITA INTERESADA DE LA IGLESIA DE TRENTO A ESPAÑA

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    El dato no es para despreciar, y hasta puedo decir que uno se queda de piedra, o lo que es peor le entra la flojera cagona, oyendo en tiempos de crisis que la visita de un “jefe de Estado”o de Líder Espiritual haya podido costar la friolera de unos 25 millones de euros, o sea más de 4000 millones de pesetas de la de Franco.

    Lo cierto es que parece desorbitante, aunque para relajarse uno puede enfatizar la cuestión jugando a las comparativas y puede relativizarlo con que ese mismo dinero o más, fue lo que ganaron los de la Selección “roja” dando patadas a un balón, o seguir por esa senda de ver cuantos se palia de nuestra crisis con esos dinerillos.

    Pero si analizamos el viaje desde fuera, no del anticlericalismo, sino desde el observador crítico si es que lo soy, porque después de que a uno ya de por sí le satanizan como anticlerical por el hecho del defender el laicismo, pues supongo que todo lo que diga ira como se suele decir a “misa”, pero sigo en mis trece y analizo lo que he visto como televidente y lector de prensa diaria.

    La visita mirada desde el punto del marketing, estoy por asegurar que fuera de los funambulismos de Libertad Digital, La Razón y otros, se puede decir sin ambages que ha sido un fracaso, ya que se ha pagado por algo que ha arrastrado a menos, forofos, hinchas, partidarios, seguidores o creyentes que la “roja” en su llegada a España.

    Es más, siguiendo con esa filosofía de la relativización comparada he de decir que hasta la casposa Alaska y su Fangoria y otros adicto al canto han juntado más gente que el Pescador de San Pedro en tierra de promisión como es España, y ya no hablemos de si la “bolsa sona” porque no ha sonado, pero es más el sucesor de Pedro ha fracasado doblemente.

    Ha fracasado en tanto que su puesta en escena y telemarqueting no ha funcionado, está claro que no es el líder pastoral que ha arrobada a las masas como hacia predecesor Juan Pablo II; las TVes por más esfuerzos que hacían en señalarnos la larga espera de los creyentes, podíamos ver que era más literaria que real, pues detrás del entrevistado, no había nada… y por tanto si el Mensajero de la Paz lo que ha reunido es lo que hemos visto en Santiago y algo más en Barcelona, se puede aseverar que tantas sillas sin ocupar en Santiago y sin torbellinos de gente queriendo ver al “ombudsman” de la orbe católica, es algo que se asemeja mucho a un descalabro .

    Lo que hemos visto es una especie de sombra con tiara, tieso y acartonado incapaz de irradiar esperanza más allá del cerrado circulo de su solideo pontifical, salvo en algunos gestos muy avariciosos, lo cierto es que ni las fotos ni poses televisivas tal vez por eso se prestan tanto a lo “gore”y lo grotesco.

    Debieran sus señores los obispos y cardenales más allá de lo sentimental, y eso lo dice un laicista, analizar más fríamente todo ese desarrollo, pues un zaguero de segunda fila como el mitrado de Santiago tuvo más gancho, más sonrisa, más cercanía que Míster Ratzinger, que cuando escuchaba la alocución que se le brindaba cuando en gallego, cuando en castellano parecía como ausente como un marciano acabado de llegar a la tierra.

    El viaje ha sido también de algún modo una desilusión desde la perspectiva pastoral porque que el sucesor de Pedro, el representante de Dios, su Hijo Jesucristo y el Espíritu Santo en la tierra haya logrado convocar a tan solo a los que nos dicen los medios informativos, es para analizar y reflexionar tras la cifras astronómicas -que decían los medios eclesiásticos- de creyentes y seguidores que llegarían a hasta las capitales gallega y catalana.Las elegantes protestas institucionales y las más explícitas en la calle han convivido durante la visita papal a España.

    Y no es crítica de anticlerical, es solo ponerse ante el televisor y ver con los ojos abiertos y espíritu también abierto, porque de lo contrario o muy torpes eran los realizadores, o es que la cosa iba a trancas y barrancas, ya que se veía mucho jovencito/a llevados en volandas a cantar los canticos eclesiales de los años 70, se veía mucha mujer camino de la madurez, y porque cosa creyente, más allá de ciertas adscripciones o perfiles sociales o religiosos que están en la mente de todos y que pululaban por las escenas televisivas, digamos que la asistencia era más que justita y se tiró bastante de la emigración a juzgar por las banderitas..

    Pero es más la puesta en escena en pleno siglo XXI es esperpéntica y hasta si me apuran es ridícula e incluso vejatoria ver circular a un líder religioso metido en una especie de cabina telefónica con ruedas en medio de la soledad de la ruta, y con un despliegue policial de esas consideraciones, cuando eso no se da en otros líderes mundiales; tal vez es que la querencia de la Iglesia Católica por las hornacinas les pierde, ahora si que me ha salido la vena un poco “anticletical”.

    Pero qué le vamos hacer, todo ese ridículo montaje medio funerario debe producto de la necropsia vaticana que no permite ver que después de Juan Pablo II, los modelos de uso y forma debían ser distintos pero es evidente que el circunspecto de Ratzinger, el gran estratega el Mensajero de la Paz, no da para más.

    Venía dicen misión pastoral el llamado Mensajero de la Paz , y detrás de sí ha dejado un reguero incendiario con calificaciones que todos han querido matizar, pero que han sido gordas y de un calibre que solo se permiten en esta España nuestra, desde las palabras y los discursos del propio sucesor de Pedro y de su entorno, han sido lo que se dice una “pasada” comparar el movimiento laicista actual con la situación del 31 yo creo que para justificar y justificarse.

    Le ha salido al Mensajero de la Paz, su vena de doctrinario de sesudo teólogo que ha olvidado la labor de la iglesia durante toda la historia de esta tierra, que ha tenido tiempos gloriosos, pero en el “debe y haber” de la sociedad española tal vez pesen los errores los atrincheramientos tridentinos, la expulsión de pueblos enteros, de religiones y creencias y la exterminación de hasta heterodoxias católicas, los tribunales de la inquisición…todo ello lo tiene en su haber la Iglesia Católica, y como no la colaboración con las dictaduras , como la que tuvo con el régimen franquista; ante todo ella esa Iglesia peregrina, esa cúpula vaticana debiera ser más cauta y más su líder espiritual, que debiera haber puesto en la balanza de la fraternidad y la caridad lo que ha recibido y recibe de España antes de hacer pronunciamientos como los que ha hecho en Santiago y en Barcelona.

    En este viaje ha habido también equivocaciones por parte del Gobierno de Zapatero, al que de nuevo le ha mordido la mano una Iglesia tramontana y áspera como ella sola, acostumbrada al ordeno y mando, que sin recogerse los frunces de los hábitos talares pone de vuelta y media al país a nuestra historia, clavando el alfiler de la memoria histórica sobre el 31, y situándose claro está en una amnesia colectiva hacia el quehacer histórico, como si hubiera sido una película inmácula, que analizada por episodios puede dar pavor al más pintado.

    Y no hay que olvidar que la propia iglesia para no reconocer su propio naufragio está empeñada en buscar culpables y es de sonrojo que se tenga al pacato laicismo español, que aún se debate entre si esto que hacemos es laicismo o lacidad, y hasta nos hemos dejado hurtar santo y seña, y para más inri hasta nos han metido la suerte de varas hasta el corvejón que es lo que le viene bien al estamento eclesial, calificarnos de sucesores del anticlericalismo español, cuando la realidad es que nosotros estamos a cientos de años de distancia ese postura político-ideológica, lo que no puede decir la iglesia tridentina de los Rouco, de los Camino, los Osoro… del catecumenado , etc…

    Está claro que la iglesia católica vaticana y española, le viene bien el incipiente movimiento laicista, las leyes laicas que dice que hace Zapatero, de esta manera tiene un espantajo con el que torearse y torear, obviando el por qué sus seminarios de vacían, por qué sus curas abandonan sus iglesias, y por qué los teólogos y los creyentes más sensatos se separan cada vez más de sus jerarquías, de sus sucesores de Pedro, porque la obscena iglesia vaticana ha ido ajardinando su propio fracaso con sus ocultamientos, con su negativa a las condenas de abusos eclesiales de todo tipo, color y tamaño… con esos discursos vacíos de la liberación de la mujer, y luego ver a cuatro monjitas lavando tanta masculinidad como desarrollan sus patriarcales eminencias.

    Puede darse por contento el movimiento laico, porque está claro que contamos con un gran aliado de primera magnitud, y ese es ni nada más ni nada menos que el estamento eclesial católico, que dice querer dar la mano para ir hacia el consenso y dialogo, y a la mínima que tiene micrófono sale con el 31, con el canto del cisne del anticlericalismo y a punto estuvieron de aparecer los muertos eclesiales del 36, supongo que no habrá que recordarle a Ratzinger los saludos fascistas y demás andanzas.

    En todo caso nuestro laico gobierno que flojea por los cuatro costados, que da una de cal y otra de arena, ha hecho los deberes a medias, y es evidente que se ha dejado una vez más morder la mano por una iglesia ávida de dineros, que se coge a los Concordatos franquistas como el nazareno a sus clavos. Eso es lo que tenemos un gobierno de medias tintas, jugando a estar y no estar, si era una visita pastoral sobraba bastante de la presencia gubernamental, si era la de un “Jefe de Gobierno” habría que haberse explicado mejor

    .

    En todo caso una vez más se patentizó, [ ya para cerrar el círculo anticlerical en el que me colocan D. Manuel Guerra y D. Ricardo de las Heras de estar a la cabeza de la internacional anticlerical y lacista ] una vez más la alianza entre el altar y el trono, con tanta presencia real, y quedan luego esa cositas  de las paradojas, de un mitrado santificando la obra de un posible masonazo, etc…

    He dicho

    Victor Guerra.

    11 noviembre 2010

    No es verdad, no hay "laicismo agresivo".

    JUAN G. BEDOYA 07/11/2010

    © EDICIONES EL PAÍS S.L.

    Solo desde una ignorancia irresponsable puede afirmarse que en España se practica hoy un "laicismo agresivo", o que existe una clerofobia tan radical como la que se desató en la Segunda República, entre 1931 y 1936, y en los primeros meses de la guerra incivil provocada por un golpe militar apoyado por la jerarquía católica. ¿Quién informa al Papa? Lo dicho ayer por Benedicto XVI antes de poner pie en tierra española es una impertinencia impropia de un hombre sabio. También es diplomacia hostil frente a un Estado que sigue tratando a cuerpo de rey a la Iglesia romana en España, pese a proclamarse aconfesional y laico en la Constitución de 1978.

    No es posible achacar la declaración de Benedicto XVI a un desliz. El Papa lanzó esa execración en un encuentro que ya es protocolario en los viajes del Pontífice romano, cuando se reúne con los periodistas que vienen en el mismo avión para responder a preguntas pactadas.

    Se supone, por tanto, que Benedicto XVI cree que, efectivamente, los actuales gobernantes son unos comecuras, como suele decir la extrema derecha, y que España vive sumida en el clericalismo desordenado que en el pasado asesinó a clérigos y quemó Iglesias (enfrente, otros españoles, igualmente criminales, ejercían la misma violencia en nombre de una belicosa Iglesia que se decía perseguida).

    La realidad es hoy tan clamorosamente distinta que hasta el Papa debe saberlo. Pocos Gobiernos han tratado mejor que éste a la Iglesia romana, desde la muerte de Franco y la cancelación del repugnante nacionalcatolicismo que sirvió de sostén durante décadas al brutal dictador. La España del siglo XXI no ha cancelado ni uno solo de los privilegios eclesiásticos, entre otros una situación de paraíso fiscal absoluto, con la excepción del IVA. Peor: solo el Gobierno Zapatero ha cedido a una demanda episcopal desoída por los presidentes que le precedieron, fuesen de derechas, de centro o de la izquierda. Después de años de fracaso del mal llamado impuesto religioso (la idea de que cada religión se financie con donaciones de los fieles), el Ejecutivo socialista elevó en 2007 a definitivo el generoso sistema de financiación pública a la Iglesia católica, e incluso incrementó un 34% la cuota del IRPF que Hacienda entrega a los obispos por las declaraciones de los fieles que lo deseen.

    El resumen es confesional: el Estado financia actividades católicas con no menos de 6.000 millones de euros cada año (colegios, clases de religión, capellanías, reconstrucción de templos, salarios de obispos...). ¿Es eso laicismo agresivo, o anticlericalismo amenazador? Haría bien el Papa si pregunta a sus pastores por qué el pueblo no les hace caso, salvo una minoría, y sobre las causas de la creciente descristianización.

    09 noviembre 2010

    TRIBUNA: FERNANDO SAVATER¿Hasta cuándo?

    FERNANDO SAVATER 09/11/2010

    Han preferido el deshonor a la guerra y ahora tendrán el deshonor y la guerra", dijo Churchill en una ocasión famosa; podríamos parafrasear sus palabras para aplicarlas a las circunstancias de la visita de Benedicto XVI a España: nuestras autoridades renunciaron al laicismo democrático para no pasar por anticlericales y ahora se ven sin dignidad laica y encima tachadas de anticlericales por el beneficiario de su abandono de los principios.

      La noticia en otros webs

    ¿Acaso no han aprendido nuestros dirigentes que la Iglesia es insaciable?

    El Vaticano es una especie de Arabia Saudí pero decorada por Miguel Ángel

    ¿Acaso aún no han aprendido que la Iglesia es insaciable y se toma todas las concesiones sin agradecimiento por lo que se le da y con aire ofendido por lo que aún se le niega? En eso se parece mucho a los nacionalismos... a los que tanto debe y que tanto le deben.

    El Papa denuncia el terrible laicismo de España no solo a pesar de que recibe en su viaje la pleitesía exagerada de todas las autoridades civiles, no solo pese al financiamiento y privilegios fiscales de la Iglesia, no solo a pesar de que se mantiene el concordato de origen franquista que impone la presencia clerical en la educación y hasta en el ejército, sino por los terribles agravios y la "persecución" que sufre por parte de un Parlamento que legisla sobre el aborto o sobre el matrimonio homosexual sin obedecer al clero y que hasta pretende sustentar una asignatura de educación cívica que no cuenta con el níhil óbstat episcopal.

    Para el Papa, estamos como en el año 36 y de ahí a quemar iglesias solo hay un paso. Por lo visto, ni siquiera 40 años de franquismo bajo palio nos autorizan a emanciparnos un poquito de una institución que tan eficazmente ha trabajado por perpetuar el atraso intelectual y la falta de libertades políticas en nuestro país desde comienzos de la modernidad.

    Se ha puesto de moda proclamar al inquisitorial Ratzinger nada menos que como una cima de sabiduría insuperable. Para diversos opinadores mediáticos que probablemente no han leído tratado metafísico más profundo que ¿Quién se ha llevado mi queso?, es el primer intelectual europeo, mundial, universal, no inferior en méritos a sabios de la altura de Rappel o Belén Esteban.

    Destaca precisamente en teología, una de las ciencias más útiles y con mayor futuro, la única que inventa su objeto mientras dogmatiza sobre él. Por eso puede establecer con especial autoridad la relación entre verdad y libertad. Porque la verdad no es una función que se alcanza a través de la razón que observa, experimenta y deduce, sino la revelación que llega por la boca del que habla desde la infalibilidad. ¡Abajo el relativismo, escuchemos al Absoluto! Y la libertad,claro, es la de obedecer no a humanos vulgares y a las leyes por ellos consensuadas, sino a quienes representan e interpretan el poder de lo sobrehumano...

    A algunos de nuestros políticos -no olviden sus nombres a la hora de votar- les encanta que por fin las cosas se pongan así de claras, contra la falta de valores y confusión en que chapoteamos. Además, parece que cuenta con beneficios electorales, de modo que bendito sea Dios.

    Por si fuera poco, el Papa merece los máximos honores porque se trata nada menos que de un jefe de Estado. ¡Y menudo Estado, a fe mía! El único de la Europa actual que abiertamente no respeta quisquillosos derechos humanos como la libertad religiosa, la igualdad de sexo para optar a cargos públicos y otras menudencias democráticas semejantes. Es un Estado tan original y único en su género, prueba de la especial protección divina que lo ampara, que se parece mucho más a las teocracias de otros lugares del mundo que a los impíos regímenes laicos que le rodean. El Vaticano es una especie de Arabia Saudí pero decorada por Miguel Ángel y Rafael, lo cual es una gran mejoría estética, aunque en cambio representa poco avance político.

    Evidentemente, el gran problema religioso y la mayor amenaza para las libertades públicas en España lo representan las mujeres que llevan velo islámico, no el ver a nuestros representantes electos mostrar todo tipo de deferencia y reconocimiento moral al gobernante de ese Estado modélico... que por lo visto ejemplifica las raíces de la Europa democrática mejor que tanto laicismo y tanta ciencia sin trascendencia como vemos por ahí.

    Pese a los menguados coros y danzas que han acompañado la visita papal a Santiago y Barcelona, indudablemente fervorosos (en televisión una señora confesaba: "Se me puso tal nudo en la garganta que no podía ni sacar fotografías"), lo cierto es que las prácticas católicas no dejan de disminuir en nuestro país. ¡Pero si ya incluso hay más matrimonios civiles que eclesiásticos...!

    De modo que parece llegado el momento de, sin ofender a los católicos, no agraviar tampoco a quienes no lo somos y a quienes siéndolo comparten con nosotros el deseo de un Estado realmente laico, en el que la religión o la falta de ella sean un derecho de cada cual pero no una obligación de nadie... y mucho menos de las instituciones que son de todos y para todos.

    Por eso, es necesaria y urgente una ley de libertad religiosa a la altura de nuestra realidad social y del siglo en que vivimos. Para que los creyentes puedan ejercer a título personal su religión al modo que prefieran, siempre que no conculquen las leyes civiles... y, sobre todo, para que los no creyentes o los que creemos otras cosas no tengamos forzosamente que sentirnos avasallados por la fe de nadie.

    Fernando Savater es escritor

    FUENTE: DIARIO EL PAIS