05 diciembre 2010

El PSOE matiza su rechazo a los belenes en los colegios y no pedirá su prohibición

Los ciudadanos encuestados por LA NUEVA ESPAÑA defienden la tradición navideña frente al laicismo en la escuela

El PSOE matiza su rechazo a los belenes en los colegios y no pedirá su prohibición

El PSOE matiza su rechazo a los belenes en los colegios y no pedirá su prohibición.  Nacho Felgueroso

Autor: Ángel FIDALGO

FUENTE: DIARIO LA NUEVA ESPAÑA


La negativa a poner los belenes en una decena de colegios públicos ovetenses, por la exigencia de algunos padres de respetar el laicismo en la escuela causó indignación en muchos ciudadanos y también una pequeña polvareda en el PSOE ovetense, que ayer quiso dejar claro oficialmente que no propondrán que se prohíban los belenes en los centros escolares.

Su portavoz en el Ayuntamiento (Oviedo), Paloma Sainz, salió al paso de unas declaraciones realizadas el día anterior por el concejal de su grupo Manuel Ángel Rodríguez a este periódico, en las que afirmaba que «las celebraciones religiosas tienen que estar fuera de los espacios públicos», y también que «los padres que deciden que sus hijos no estudien Religión deben tener derecho a que los niños no participen en estas demostraciones religiosas».

Paloma Sainz quiso dejar claro que «los socialistas no estamos para prohibir nada» y también que sólo están en el Ayuntamiento «para hacer un proyecto constructivo, respetando la libertad individual de cada uno». Insistió en que no hay ninguna oposición hacia los belenes «y mucho menos de la candidatura; de hecho, yo pongo el belén en mi casa», comentó con naturalidad.

Manuel Ángel Rodríguez, por su parte, manifestó de nuevo ayer que «el Grupo Socialista no va a pedir que se prohíba nada, porque eso no corresponde a los consejos escolares, sino a cada uno de los centros, que para eso disponen de autonomía». Para concluir, insistió en que «los padres tienen derecho a oponerse, porque un colegio es un espacio público; pero nosotros no vamos a pedir la prohibición de los belenes», recalcó una vez más.

Diez personas elegidas al azar ayer por la tarde en las calles de Oviedo, que contestaron a las preguntas de LA NUEVA ESPAÑA, se manifestaron en contra de la prohibición de poner belenes en los colegios públicos de la ciudad.

«Sinceramente, me parece una tontería, porque el belén es una tradición de toda la vida. Es más, creo que tampoco tiene el sentido religioso de una procesión, sino que es más una tradición cultural en la que participan todos los niños. Lo que sorprende es que algunos padres que se oponen luego celebren el día de Reyes con sus hijos», ironizó Manuel Martínez.

En términos similares se pronunció Alicia Argüelles. «Creo que se están confundiendo las cosas, porque la tradición del belén y la ilusión de los niños están por encima de esta prohibición».

José Ramón García dijo no comprender esta prohibición, «sobre todo teniendo en cuenta que estamos en un país libre donde debería primar la opinión de la mayoría».

Para Orlando French, la libertad de cultura y de expresión debería estar garantizada. «Que se prohíba una expresión religiosa en particular me parece segar esa libertad. Además, estamos viviendo en una democracia, donde es la mayoría la que decide, con lo cual esta prohibición me parece una imposición».

José María Pérez puntualizó su condición de católico practicante y afirmó que «poner el belén ni es ostentación ni coacción, sino una tradición que es beneficiosa para los niños». Añadió que «si estamos en una democracia debe serlo para todo». Lidia Fernández se mostró perpleja: «No veo qué puede molestar un belén en un colegio público. Es algo que no tiene sentido». Igual que Montserrat Menéndez: «Estoy en contra de la prohibición. No creo que un belén pueda hacer daño a nadie».

José Luis Álvarez abogó por la continuidad de los belenes, y Dolores Gutiérrez explicó que «forma parte de nuestra tradición y de nuestra cultura, y no es democrático no ponerlo por unos pocos». Tobías González dijo que «es una tradición que debiera respetarse, aunque sólo sea para que los niños vean este tipo de costumbres, como la de Papá Noel en los países nórdicos, que nadie la cuestiona».
«La tradición del belén y la ilusión de los niños están por encima de esta prohibición»