09 diciembre 2010

Jáuregui y Rouco fijan los marcos de colaboración entre Gobierno e Iglesia

 

SE REUNIERON EL 22 DE NOVIEMBRE

El ministro de la Presidencia recuerda a los obispos que «las leyes las hacemos los hombres, no Dios»

09.12.10 - 02:39 -

PEDRO ONTOSO | BILBAO.

El ministro defiende la voz pública de la Iglesia, pero reivindica el respeto a la soberanía popular

Jáuregui y Rouco fijan los marcos de colaboración entre Gobierno e Iglesia

El nuevo ministro de la Presidencia, Ramón Jáuregui, y el jefe de los obispos españoles, Antonio María Rouco, han mantenido un primer encuentro desde que el político socialista asumiera la responsabilidad de las relaciones con la Iglesia. La reunión se celebró el pasado 22 de noviembre en un ámbito eclesial y también participó el obispo auxiliar de Madrid, César Franco, encargado de la próxima Jornada Mundial de la Juventud. La celebración de esa cumbre juvenil, prevista para el próximo verano con la presencia de Benedicto XVI, acaparó la agenda de la cita, que se alargó casi dos horas.

La Jornada Mundial es un asunto prioritario para la Iglesia española, en el que ha volcado ahora sus energías. La comisión mixta formada para ese acontecimiento, en la que participan el Arzobispado de Madrid, la Comunidad, el Ayuntamiento y varios ministerios del Gobierno -entre ellos, el de Presidencia- se ha reunido ya cinco veces para perfilar todos los detalles. El Ejecutivo aporta su colaboración, básicamente, en la concesión de visados, la logística, la utilización de recintos oficiales y, por supuesto, la seguridad.

La pacificación de la polémica sobre la celebración del culto en la basílica del Valle de los Caídos fue otro de los temas tratados, en cuanto que la gestión del conflicto ha recaído en representantes del arzobispado madrileño, de la Delegación del Gobierno y de Patrimonio Nacional. Sobre esta cuestión, Jáuregui ya dejó claro en su comparecencia ante la Comisión Constitucional que desde la entrada en vigor de la Ley de Memoria Histórica no se pueden llevar a cabo en ese recinto actos de naturaleza política ni que exalten la Guerra Civil o el franquismo. El Gobierno va a promover actuaciones para honrar y rehabilitar la memoria de todas las víctimas de la represión política, de la «verdad histórica» y de la reconciliación de los españoles de acuerdo con los valores constitucionales.

Fuera de esos dos asuntos, en el horizonte más inmediato se encuentra la regulación por ley de los cuidados paliativos y la muerte digna para enfermos terminales y la puesta en marcha de un Observatorio de Pluralismo Religioso, anunciados por Jáuregui en el Congreso. Sobre la primera cuestión, el ministro cree que hay una posición «favorable» de la Iglesia a facilitar la «homologación legal» para que la muerte se produzca sin sufrimiento. El Observatorio obedece a que una de las prioridades del Ejecutivo socialista es «la adecuación de la gestión pública de las demandas procedentes de la diversidad religiosa y cultural de España».

La 'doctrina Jáuregui'

El nuevo interlocutor de los obispos es partidario de que el punto de vista de la Iglesia en materias de valores éticos y morales se explicite en el debate público, pero aceptando que son las Cortes Generales las que tienen la soberanía popular. «Las leyes las hacemos los hombres, no Dios», zanja. Ramón Jáuregui aclara que su posición es la de escuchar porque entiende que el punto de vista ético de la Iglesia debe formar parte del debate público. No obstante, recalca que la decisión «siempre debe ser de los órganos legislativos de la soberanía».

Jáuregui, defensor e impulsor de una laicidad incluyente y positiva que acepte y reconozca el hecho religioso, ha cimentado su corpus intelectual en filósofos de izquierda y teólogos progresistas, aunque le gusta beber de todas las fuentes. En su discurso emergen argumentos como los del filósofo Jürgen Habermas. Al igual que el sociólogo alemán, el dirigente socialista sostiene que es importante que la sociedad democrática escuche las posiciones de las religiones, pero, al mismo tiempo, requiere de los credos un esfuerzo para presentar argumentos desde la razón y no desde los principios.

La festividad de la Inmaculada ha servido a los obispos para reforzar sus mensajes tradicionales en favor de la familia y en contra del aborto. Ese ha sido el caso del cardenal Rouco en Madrid, muy alejado de los discursos tronantes de antes. El cardenal Antonio Cañizares se muestra más apocalíptico en un artículo periodístico publicado ayer. Más allá de reivindicar las raíces cristianas de España y denunciar la «laicización que sufre», el ministro del Papa pide la protección de la Virgen para España, «que se quema y desangra» y que parece encaminada «hacia la confusión y el desorden». ¿Ejemplo que cita el cardenal?: el descontrol del espacio aéreo. ¿Y de quién es la culpa?: «De unos y otros», reparte.