30 agosto 2010

La hoja de ruta de un verdadero Estado laico

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Aspectos como la financiación de la Iglesia, la enseñanza de religión o la intromisión de los líderes religiosos en política se presentan como la hoja de ruta a seguir en un hipotético Estado laico en España

JESÚS BASTANTE Madrid 30/08/2010 07:27 Actualizado: 30/08/2010 08:34

¿Es España un Estado laico? Formalmente, ninguna confesión tiene carácter estatal y no se persigue a nadie por profesar o no una religión determinada. Sin embargo, la realidad muestra un escenario en el que la Iglesia católica sigue ejerciendo una notable influencia a través de los púlpitos, la escuela y la simbología religiosa. Todo ello convenientemente subvencionado por las arcas públicas.¿Está preparada España para dar el salto a un verdadero Estado laico? Aspectos como la financiación de la Iglesia, la enseñanza de religión, el papel de la mujer, la intromisión de los líderes religiosos en política o la igualdad de trato a las confesiones se presentan como algunos de los mandamientos u hoja de ruta que habría de cumplir un hipotético Estado laico en España.

La Iglesia católica recibió 15.000 millones de euros en 2009

"Lo lógico es que las instituciones religiosas se autofinanciasen. Que sean sus propios fieles los que la subvencionen", afirma el teólogo Evaristo Villar, miembro de Redes Cristianas. A lo largo de 2009, la Iglesia católica recibió, en virtud de distintos conceptos (Educación, IRPF, Patrimonio o acción caritativa y social) 15.000 millones de euros. El resto de confesiones, unas migajas. El director de la Fundación Pluralismo y Convivencia, José Manuel López, entiende que "el sistema actual del 0,7% debe desarrollarse para ser más igualitario" entre todas las confesiones.

En cuanto a la enseñanza, la Iglesia católica cuenta con una importante red de centros concertados, así como con la presencia de profesores de Religión en todos los colegios públicos. "El Estado ha de velar por la laicidad de la enseñanza", afirma Francisco Delgado, presidente de Europa Laica, quien sostiene que no hay cabida para enseñar conceptos confesionales en la escuela. Otra cosa sería una materia sobre Historia de las Religiones, tal y como la defiende el catedrático de la Complutense Antonio Piñero.

Los obispos intervienen constantemente en la vida política

Pero la mayor polémica estriba en la presencia de símbolos religiosos en espacios públicos. "No sería lógico que en el Parlamento existiera un crucifijo. Debería desaparecer de las tomas de posesión de cargos públicos", incide Evaristo Villar. Para Piñero, "lo más sencillo y práctico es que no haya ningún símbolo", pues de lo contrario "llegaríamos a una pared dedicada a los símbolos y eso sería una estupidez". José Manuel López, de Pluralismo y Convivencia, busca una posición intermedia: "Hay que distinguir entre los elementos que son culturales y los religiosos".

Las constantes injerencias de obispos sobre las leyes españolas son otro punto polémico. "Los obispos pueden opinar como cualquier ciudadano, pero pretender imponer una moral privada a todo un colectivo no es de recibo", aclara Evaristo Villar. Para Francisco Delgado, "la Fiscalía del Estado debería perseguir algunas declaraciones de líderes religiosos, que pueden convertirse en verdaderos terroristas con sus soflamas".