19 noviembre 2011

Carta al Arzobispo de Oviedo

ELMERCURIODIGITAL 18.11.11

OPINIÓN de Rafael Fernando Navarro
Señor Arzobispo: Usted nació demasiado tarde. Hace cuarenta y cinco años hubiera sido un perfecto arzobispo de cualquier diócesis española. Incluso el solideo sería el premio de un generalísimo golpista, asesino de españoles, fusilados, pero confortados con los santos sacramentos y la bendición de Su Santidad. Saludaría las bellas montañas asturianas brazo en alto, con gesto fascista y se refugiaría en la gruta de la santina para impartir urbi et orbe sus directrices a las conciencias, dominándolas, sometiéndolas, sojuzgándolas, imponiéndoles los principios fundamentales del movimiento y orando por nuestro Jefe Francisco.


Usted nació demasiado tarde. Y esa tardanza le sustrajo de las coordenadas del glorioso movimiento nacional para situarlo en una libertad para la que no está acostumbrado. El día veinte de noviembre hará treinta y seis años que se le murió el destructor del comunismo, el salvador de la cristiandad (no confundir con cristianismo), el diácono de la santa basílica de Roma de cuyo nombre no logro acordarme, el del palio blasfemo que equiparaba el Corpus toledano con la inauguración de un polideportivo. A lo mejor Usted no se ha enterado o ignora por conveniencia que Franco murió en el setenta y cinco. Desde entonces los españoles recobramos la libertad, y pudimos huir de una dictadura militar y eclesiástica. No hemos necesitado asesinar a nadie para depositar nuestra confianza en quien surge de las urnas. La muerte del dictador truncó la santa cruzada, aunque usted añore su permanencia.

La jerarquía no permite acercarse a la comunión a los divorciados, pero exceptúa a María Dolores Cospedal y a Alvarez Cascos: En las elecciones autonómicas y municipales del mes de Mayo, usted pidió el voto para Francisco Álvarez Cascos, actual presidente de Asturias, y no tuvo reparos al escribir “que por encima de los dos divorcios del líder de Foro Asturias estaba la ideología de su partido” Fustigó al partido socialista por “engañar a mansalva con tal de seguir obteniendo resultados de puro poder” “Quienes confunden la manipulación de la vida con sus intereses de poder, no son aptos de la confianza, sino más bien reprobables por sus hechos, por sus leyes, por sus demagogias lingüísticas de géneros varios”. Su excelencia episcopal y su indignidad como persona le llevó a hacer la siguiente afirmación que le degrada por sí misma: “Supongo que no pondrán más obstáculos para saber la verdad de la maraña confusa y confundida por otra matanza, el 11-M, cuya sospecha les mira…” Se refería usted al gobierno socialista.


Atribuye Usted la cristianofobia al laicismo beligerante del gobierno socialista. Desciende Usted de una jerarquía acostumbrada a influir en las decisiones del dictador haciendo de su moral la moral del régimen, aunque ésta fuera una moral liberticida, antihumana, destructora de derechos humanos. A cambio de prebendas, el episcopado mantuvo unas relaciones incestuosas con el vencedor de la santa cruzada y todavía llora su viudedad después de treinta y seis años. El laicismo no es anticristiano, sino que es purificación de prácticas anticristianas. Debería Usted tenerle miedo al pasado de prostitución junto al poder, no a la limpieza de una relación respetuosa.


Por eso exige el voto libre y democrático en una dirección, porque necesita una cierta similitud con un pasado que creíamos superado. Pero si la jerarquía tuviera una mirada limpia, pediría perdón por el ayer vergonzante y se implicaría en el compromiso con la pobreza actual de un mundo atornillado a la miseria por la injusticia de la riqueza.


¿De verdad que cuando Usted se sumerge en la intimidad de la oración, frente a un Cristo crucificado por los poderosos y sacerdotes de su tiempo, puede compatibilizar su postura con la del evangelio? ¿Me asegura Usted que el Dios que plantó su tienda entre nosotros es el mismo que se desentiende de la lucha por la justicia? ¿Seguro que el cristianismo que Usted quiere implantar es mejor que el laicismo que rechaza?

Cuántas preguntas que Usted no sería capaz de responderme. Mejor el silencio de un amanecer dorado y verde de una Asturias que enamora.

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16 noviembre 2011

Henry Peña: Laicismo y República: el modelo francés

Publicado el 14 noviembre 2011 por Spartacus

Laicismo y República:  el modelo francés
El pasado viernes, y organizado por Europa Laica en Aragón y el Derecho Humano, tuvo lugar un acto en Zaragoza en el que el profesor Henry Peña Ruiz dictó una conferencia sobre el tema lacismo y república. La base del discurso era la demostración de que la ausencia de laicismo es un atentado contra la libertad y la igualdad y basó la defensa de su argumento en un triple análisis: de la Historia, la Filosofía y el Derecho.

En la síntesis del análisis histórico hizo abundantes referencias a Francia, a los tiempos en los que hubo una monarquía “de derecho divino”, a las 8 guerras de religión que sufrieron. Recordó la terrible noche de San Bartolomé en París, donde fueron asesinadas 3.000 personas por el hecho de ser protestantes.

Afirmó que la religión, como hecho individual que debe ser, no molesta, pero sí lo hace cuando se convierte en un elemento de dominación y en una privación para las personas de su libertad de elección ser o no religiosos y, en el caso de serlo, de pertenecer a una u otra religión.

La libertad de creencia o no creencia, es decir, el hecho de ser ateo, religioso o laico, no debe ser nunca objeto de estigmatización. Que ha sido así y que todavía hoy en muchos lugares se está muy lejos de esa libertad, lo demuestra la Historia.

En filosofía, planteó que ya desde Sócrates se afirma que la conciencia humana ha de ser libre. La libertad pertenece a la esencia de la humanidad y por tanto no tiene que ser reconocida por nadie. Es inmanente al ser humano como se atestigua en la Declaración Universal de los Derechos Humanos cuando se afirma que: los seres humanos nacen libres e iguales. Las Constituciones pueden poner de relieve estos valores, pero no los conceden. La justicia debe defender esa igualdad de derechos, único camino para que lo común prevalezca sobre la diferencia.

Hizo referencia a que la libertad de ser o no religioso y en su caso de pertenecer a una religión determinada, no debe implicar más derechos de unos sobre otros. Para preservar esta igualdad, el Estado no debe financiar ni a los grupos religiosos ni a los ateos o agnósticos como grupo social con esas señas de identidad. En los innumerables casos que se han dado y existen hoy de lo contrario, se sustituye la justicia por la caridad.
La filosofía nos conduce a condenar lo que se da en la actualidad, que es confundir el saber con el creer cuestión que se resolvería mediante una república social y laica.

En su análisis del Derecho, inició recordando al político Jean Jaurès que quería una república laica y social. Recordó asimismo  el intento de la 2ª República española frustrado por el fascismo.

El laicismo, dijo, pone de manifiesto lo universal, no lo particular, apuesta por la autonomía de juicio fundamentada en la cultura y pretende el bien de todas las personas. La república también pretende el bien del pueblo. El laicismo apuesta por una escuela en la que prevalezca la autonomía de juicio, por personas libres con conocimientos para poder ser analíticas, críticas y autónomas en sus decisiones. El ámbito de las creencias está fuera de ella, es un ámbito privado.

El pensar, resaltó, es el bien de ateos, creyentes y agnósticos y sus ideas no impiden el bien común de la libertad. Es el privilegio de unos u otros lo que provoca la desigualdad y la falta de libertad.

Rechazo de los prejuicios contra el laicismo.

  • La humanidad es un fin no un medio, idea de Kant que da origen a la moral que se fundamenta en el respeto.
  • En la religión, así como en el ateísmo o el agnosticismo se puede fundamentar la moral. No es exclusiva de unos u otros. La moral es independiente de la religión, aunque pueda fundamentarse en ella.
  • Víctor Hugo dijo literalmente “quiero al estado en su casa y a la iglesia en la suya”, lo que en versión libre podría traducirse por “quiero el estado a lo suyo y a la iglesia a lo suyo”. Esta afirmación no es hostilidad, sino legítima distinción.

El acto finalizó con un interesante debate tras el que la poetisa aragonesa Olga Bernad recitó un poema escrito por ella para la ocasión. Los asistentes al acto entonaron el "Canto a la Libertad" del fallecido José Antonio Labordeta como broche final al actoLaicismo y República:  el modelo francés

13 noviembre 2011

Las madres están muy solas"

 

"Julia Kristeva dice que las mujeres buscan que se respete su singularidad, el pilar de la verdadera revolución antropológica de las sociedades occidentales.

EL MERCURIO | DANIELA MOHOR W.

Si hay algo que a Julia Kristeva -lingüista, psicoanalista y escritora- le ha interesado es la identidad de la mujer. A fines de los 90 decidió ponerse a investigar lo que ella llama "el genio femenino". Consideraba que pese a los avances del género, las mujeres seguían siendo mal conocidas y no habían podido aún dar prueba de todas sus potencialidades. "La idea era preguntarse qué cosa en particular puede aportar el éxito femenino que los hombres no hayan hecho", dice desde su departamento en París, la ciudad donde vive desde los 23 años, cuando llegó desde Bulgaria para realizar sus estudios doctorales.

De esa inquietud por el éxito particular de las mujeres surgió un libro en tres volúmenes, Le génie féminin (El genio femenino) entre 1999 y 2002, dedicado a tres figuras del siglo XX: la filósofa Hannah Arendt, la creadora del psicoanálisis infantil, Mélanie Klein, y la novelista francesa Colette. No sólo analizó la trayectoria de esas tres intelectuales, sino también a salirse de lo que ella llama la visión "gregaria" del feminismo.

-¿Qué descubrió con su trabajo?

-Que la mujer en la que se encuentra el feminismo hoy es la que dice: `Soy una mujer, pero no soy como todas. Soy una singular y puedo pensar y crear algo particular`. Es una respuesta a la tendencia a la masificación que viene en parte de los grandes movimientos libertarios del pasado, como las revoluciones burguesas, las proletarias o las del tercer mundo. Se quería la libertad para los burgueses, los obreros, el tercer mundo. Para los musulmanes, para los judíos, todos franceses, etc... Ahora es la persona singular la que pide sus derechos y que se respeten. Las mujeres son las que están más adelantadas en esa demanda y no deben avergonzarse: no es necesariamente narcisismo, aunque pueda serlo.

Revolución. El feminismo, explica, ha tenido numerosos avances. La paridad y la incorporación de los hombres a las tareas de la crianza y la casa son algunos de ellos. Pero, según la psicoanalista, dentro del panorama internacional es una realidad limitada. "Se da en el mundo de las democracias avanzadas y que en cierta manera es pionero, de vanguardia, porque la gran mayoría de la gente no ha hecho suya esas ideas de igualdad y paridad. Sigue faltando hacer un gran trabajo en lo que tiene que ver con la elección libre de la maternidad, por ejemplo. También se ve un resurgimiento de las religiones integristas que no sólo les prohíbe a las mujeres el acceso a la vida pública, social y política sino que las condena a una servidumbre en la vida familiar. Todo eso está en proceso, hay incógnitas, pero existe una verdadera revolución antropológica".

El hecho que las mujeres tomen el poder no es sólo un asunto político. "Es antropológico: ¿Qué ocurre con la relación hombre-mujer? ¿Está el hombre en dificultad? ¿Cómo es el hijo de las nuevas parejas igualitarias? Esas preguntas son parte de los grandes retos del siglo XXI".

-¿Y cómo lo viven las mujeres?

-Hay que encontrar un equilibrio entre la creatividad profesional y la maternal. Eso está muy al centro de la vida personal de las que tienen entre 20 y 30 años. Ellas no se conforman con ser las señoras Christine Lagarde o Angela Merkel, que encarnan el éxito. Para las jóvenes, el éxito profesional no basta. Tiene que acompañarse de la maternidad, de un éxito en su vida personal y sexual. Eso las lleva a vivir cosas complicadas y exorbitantes, y el resultado es que están agotadas. Hay tantos esfuerzos para lograrlo que me las encuentro luego en el diván porque la superwoman se pone melancólica. Los principales daños son el cansancio y la depresión. Pero no es un destino. A mí me impresiona la vitalidad de la mujer y la madurez de su estructura psíquica. Hay muchas mujeres deprimidas pero hay más suicidios masculinos, por ejemplo.

-¿Los hombres también están viviendo tiempos difíciles?

-Sí, porque hay una crisis de los valores por los cuales todo el humanismo y las religiones luchan y que se supone que encarnan los hombres: ley, guerra, futuro, fuerza, poder. Al mismo tiempo sus parejas los ponen a prueba al desarrollarse a veces con mucha energía. Entonces hay una crisis de la virilidad. En eso las mujeres tienen un trabajo complejo por hacer: cómo liberarse sin obviar la diferencia sexual, sin querer que todos los hombres se conviertan en mujeres. Una civilización está hecha de diferencias y esas diferencias empiezan por la que hay entre hombre y mujer.

maternidad. Una de sus principales preocupaciones hoy, dice Kristeva, es la ausencia de un acompañamiento a las madres por parte de la sociedad. "No tenemos un discurso sobre la maternidad. Antes se decía `la Virgen María debe someterse a su hijo y a Dios` o `Sara debe salvar a Isaac del sacrificio`. Ahora no tenemos esos códigos y necesitamos un acompañamiento singularizado para apoyar a esas mujeres en su deseo de emancipación e impedirles ejercer una influencia autoritaria y maníaca sobre su pareja. Cuando no hay discurso, no hay acompañamiento, se las deja libres, es decir solas".

-¿Cómo se puede lograr?

-Educación en los colegios. Y al momento de la concepción, los médicos son quienes velan porque el parto se dé en buenas condiciones.

Una de las grandes dificultades de las madres, dice Kristeva, es la relación con el hijo. Cuenta que para uno de sus libros estudió en profundidad a la figura de Teresa de Ávila, quien no fue biológicamente madre, pero sí fue la madre espiritual de monjas. "Ella decía que ser madre es hablar desde el punto de vista de los demás. Eso es difícil para las madres hoy. Muchas veces tratan de pedirles a sus hijos tener éxito donde ellas no lo tuvieron, en vez de pensar desde el punto de vista del hijo mismo.

-¿Cree que esa tendencia de las madres a dejarle poco espacio a los hijos para desarrollarse a su manera es un fenómeno nuevo?

-No, siempre fue así pero ahora estamos tomando conciencia, porque en el humanismo europeo se está desarrollando la idea del respeto del otro, de la singularidad. Entonces nos damos cuenta que mamá, quien se dice humanista, quiere gobernar en la casa: quiere que sea abogada y no artista, se enoja si elijo un hombre que no le gusta, etc... Hay una rebeldía contra esa autoridad materna que algunas mujeres, sobre todo las que están deprimidas o que no encontraron la pareja que necesitaban, descargan sobre sus hijos.

FilosofÍa feminista

Religión. Kristeva ha sido crítica de lo que llama "el oscurantismo de las religiones", por los crímenes que se han cometido en contra de las mujeres en nombre de esas religiones. Sin embargo, reconoce que éstas también "decían verdades sobre la complejidad, la dificultad, el aspecto pasional de la maternidad". "Hay que tomar en cuenta esos mensajes y tratar de desarrollarlos en la laicidad. Las grandes corrientes feministas hasta Simone de Beauvoir vieron sobre todo el lado arcaico y regresivo de la función materna, que encerraba a la mujer en el hogar. Hoy, en las democracias avanzadas, tenemos la posibilidad de tener a la professional woman y a la madre, lo que no está exento de dificultad. Pero no tenemos una filosofía humanista ni feminista sobre la maternidad".