14 octubre 2012

Congreso de Librepensadores de las Américas 2012

2012, Congreso de la Asociación Internacional de Libre Pensamiento, Afiche
Mar del Plata (Argentina), 16-18/11/2012 

Asociación Internacional del Libre Pensamiento (AILP)

1. Un pasado silenciado
En 2011, el Congreso Internacional del Libre Pensamiento realizado en Oslo recreó la antigua Federación Internacional del Libre Pensamiento. Fundada en 1880, se había desarrollado principalmente entre Europa occidental y Latinoamérica. Fue barrida durante la guerra civil ideológica internacional de los años 1914-1945, marcada por dos Guerras mundiales y por una potente ofensiva clerical-fascista.

En Latinoamérica, esta alianza para el progreso del género humano había hallado su epicentro en Argentina, Brasil, Chile, Ecuador, Perú y Uruguay. Transversal, se había propagado en la encrucijada de los círculos sindicales, republicanos, socialistas, anarquistas, feministas, radicales, liberales y masónicos. Sus legados son numerosos, aunque silenciados por las historias oficiales. En el caso argentino, por ejemplo, esta generación de mujeres y de hombres propició la primera batalla por la legalización del divorcio (finalmente sancionada en 1987), la creación de los primeros círculos feministas, el matrimonio civil, la secularización de los cementerios, los casos de abortos no punibles, la consolidación de la escuela pública, laica, gratuita y obligatoria, etc. También organizó el 13o  Congreso Internacional del Libre Pensamiento en Buenos Aires en 1906, primer congreso de este tipo en las Américas.

2.Presente y futuro
Desde su fundación, en Oslo en 2011, la Asociación Internacional del Libre Pensamiento reivindicó esta herencia. Hizo suyo, como punto de partida, el programa adoptado por unanimidad por el 11º Congreso Internacional del Libre Pensamiento, realizado en Roma en 1904 (20-23/09/1904). A propuesta de Ferdinand Buisson (uno de los principales arquitectos de la laicidad escolar en Francia, diputado de Paris por el Partido radical, profesor en la Universidad de La Sorbona, protestante liberal, masón del Grand Orient de France, fundador de la Liga de los Derechos del Hombre y de la Liga de la Enseñanza, e inventor de la palabra "laïcité"), los librepensadores europeos y latinoamericanos reunidos en Roma adoptaron un programa laico, democrático y social. Para esta generación, la razón humana y el libre examen debían traducirse por “la laicidad integral del Estado", indispensable al "progreso de la consciencia pública" e indisociable de la "justicia social". Por lo tanto, el librepensamiento debía ser a la vez "laico, democrático y social":

“En otros términos, el librepensamiento es laico, democrático y social, es decir que rechaza, en nombre de la dignidad de la persona humana, esta triple opresión: el poder abusivo de la autoridad en materia religiosa; del privilegio en materia política; y del capital en materia económica.”

Fiel a esta tradición, la AILP coordinará a l@s ciudadan@s favorables a: 1) la absoluta libertad de consciencia; 2) la igualdad en la diversidad; 3) la laicidad integral del Estado, de la enseñanza y de los servicios públicos; 4) la separación entre las organizaciones religiosas y el Estado. Bregará por un Estado laico, democrático, diverso y social que garantice a todos y todas: la libertad de conciencia, de asociación y de expresión, la igualdad jurídica y la justicia social. En tal Estado, todas las opiniones o confesiones particulares tienen la libertad de ejercicio en la esfera privada; ninguna podrá obtener privilegios o monopolios en  la esfera pública.

3.   El librepensamiento
El librepensamiento es un método para investigar e interpretar la realidad emancipándose de todo dogmatismo. Es un método para adquirir conocimiento, capacitarse, tomar decisiones, ejecutar acciones y corregir errores. Los librepensadores se nutren del pensamiento crítico para el análisis reflexivo y racional de la realidad, tanto en el plano individual como en el colectivo. Esta coherencia y rigurosidad de pensamiento se refleja en un comportamiento libre de prejuicios y tabúes, es decir, tolerante y racional.

El librepensamiento fomenta espíritus libertarios y sensibles capaces de disfrutar la vida con gran intensidad. El espectro de experiencias significativas se abre cuando se desmoronan las barreras mentales.

En el ámbito público, el libre pensador practica la “regla de las tres R”: Respeto a sí mismo, Respeto a sus semejantes y a la naturaleza, Responsabilidad de sus actos. Ciudadano del mundo, se alimenta de una ética humanista, medita sobre la felicidad del género humano. Filósofo, entiende que el sufrimiento no es una herramienta de salvación sino un yugo a la libertad individual. Por lo tanto se opone activamente a las ambiciones desmedidas de quienes son capaces de atentar contra la dignidad de las personas, el medioambiente y la vida misma.

En el ámbito político, el librepensador promueve repúblicas laicas, democráticas y sociales, única plataforma capaz de unir la igualdad en la diversidad. Impulsa políticas y leyes que garanticen la pacífica convivencia y la máxima expansión de las posibilidades del desarrollo individual y social. Se opone al fanatismo religioso y político en todas sus formas.

En el plano cultural, el librepensamiento contribuirá a liberar el debate público de todo dogmatismo, usando como herramientas privilegiadas el respeto a la persona humana, el pensamiento crítico, la información científica internacional, la circulación de la palabra y, en definitiva, la ampliación y el fortalecimiento de los espacios de ciudadanía.

En el ámbito personal, el librepensador posee un espíritu indagador y emancipado. No se somete a las verdades reveladas, a los actos de autoridad ni a los mandatos de la tradición. Somete toda información y conocimiento al tamiz de su libre albedrío, mistura alquímica entre su razón y su intuición. Apunta a la máxima expansión de su conciencia y de su cuerpo. Apunta también a liberar sus emociones de los resentimientos y de las rigideces heredadas de la cultura dogmática, conquistando así su equilibrio emocional.
El librepensamiento es la práctica del racionalismo experimental, sin dogmas ni libros sagrados. El librepensamiento es la práctica del individuo que conquista sus libertades, del autodidacta que investiga en todos los ámbitos. El librepensamiento es independiente de todo poder o ideología política. Hostil a todo dogmatismo, pero respetuoso de la libertad de expresión, el librepensamiento es un espacio transversal, abierto a todas las mujeres y todos los hombres.
4.     El Congreso
Los adversarios de la libertad, de la igualdad y de la fraternidad mantienen, en todo el mundo, una creciente unidad. Los adeptos a las soluciones autoritarias, jerárquicas, machistas e imperialistas, profetizan el choque de las civilizaciones y llaman a la guerra. Son enemigos mortales de la libertad de  conciencia, principal patrimonio de un ser humano.
El congreso internacional del librepensamiento de Mar del Plata será una plataforma de convergencia entre todos los militantes culturales, políticos, sociales y de derechos humanos sinceramente comprometidos con una filosofía humanista. Este congreso gozará de la presencia de múltiples organizaciones, asociaciones y tendencias, reunidas para pensar un mundo más libre, más igualitario y más fraternal.

En la encrucijada de la sociedad civil y de la sociedad política, procurará reunir lo que está disperso. Buscará unificar los múltiples frentes de lucha que, en Argentina, en Latinoamérica y en el mundo, procuran detener a los profetas del choque de las civilizaciones y de los regímenes de opresión y alienación.

¡Habitantes de Argentina, América y el mundo comprometidos con el bienestar general, súmense a este encuentro!

¡Intercambiemos nuestras experiencias, nuestros éxitos, nuestros fracasos!

¡Integremos nuestras culturas!
¡Coordinemos nuestros esfuerzos y unifiquemos nuestros frentes!
¡Por el triunfo de la verdad y el progreso del género humano!