09 diciembre 2015

Librepensamiento y género

Mónica Rodríguez, Lilián Abracinskas y Alicia Podestá, expositoras sobre librepensamiento y género.

Por Guillermo Fuchslocher, Quito, 9 de diciembre de 2015.


Reseña de las ponencias sobre librepensamiento y género, presentadas en el Vº Congreso de la AILP efectuado en Montevideo en septiembre de 2015 y comentario sobre el tema.


En el Vº Congreso de la Asociación Internacional de Libre Pensamiento efectuado en Montevideo, Uruguay, entre el 18 y el 20 de septiembre de 2015, se expusieron tres trabajos sobre el tema "Librepensamiento y género", presentados por las librepensadoras y feministas Lilián Abracinskas, Mónica Rodríguez y Alicia Podestá. A continuación constan reseñas de dichas exposiciones y un comentario sobre el tema, lo cual espero sirva como motivación a la lectura completa de los trabajos reseñados y a la toma de conciencia sobre esta problemática.

1. "Librepensamiento y género". Conferencia magistral de Lilián Abracinskas.

La autora se propone poner en diálogo las propuestas del feminismo con los principios del librepensamiento y además encuentra confluencias con los principios masónicos en torno a la igualdad entre los sexos. Esboza el cuestionamiento de la teoría de género a concepciones ideológicas, creencias, estructuras sociales basadas en la división sexual del trabajo y modelos inequitativos, asimétricos y violentos para la mujer y empobrecedores de las civilizaciones humanas. Identifica desafíos para el librepensamiento ante el imperativo ético-político de igualdad de oportunidades y condiciones para hombres y mujeres, en función del ejercicio de los derechos humanos, calidad de vida democrática y salud republicana, y para saldar la deuda histórica de la humanidad con las mujeres. Indaga el impacto femenino en el funcionamiento de espacios de reflexión y crecimiento humano, como la masonería, y se pregunta ¿Cuál sería el aporte del librepensamiento para el trabajo sobre las mujeres en tanto mujeres? Y ¿Cómo podría contribuir el librepensamiento en la construcción de formas más igualitarias, sinérgicas y respetuosas de relacionamiento entre los sexos?

Considera imperioso transformar las relaciones inequitativas de poder entre los géneros, caracterizadas por dominación, autoritarismo y violencia; que la razón como dominio masculino y la reclusión de las mujeres a lo doméstico ha menoscabado la afectividad y sensibilidad de los varones, ha desconocido la capacidad crítica de las mujeres y ha privado a las civilizaciones de sus aportes; y que los principios del librepensamiento están llamados a superar las brechas de inequidad e injusticia de género y el respeto irrestricto de los derechos humanos. Refiere la diferencia entre declaraciones de derechos y realidades discriminatorias de las mujeres, como muestran indicadores económicos y socio demográficos, por lo que superar la discriminación por género debe ser prioritaria. Considera que incorporar la perspectiva de género en el análisis de problemas es pensar la realidad desde su complejidad, a fin de encontrar soluciones de equidad de género, debiéndonos un nuevo contrato social que reconozca y fomente la igualdad.

Menciona la polémica sobre la utilización del término género y reconoce que la incorporación de la igualdad de género puso en cuestión la concepción conservadora de la sociedad estructurada en base a valores patriarcales y afirma que "La igualdad de los géneros, significa la igualdad entre mujeres y hombres; El equilibrio entre los géneros, implica la representación equitativa para cada género; La "conciencia de género", significa tomar conciencia de cómo afectan de distinto modo, a las mujeres y a los hombres, las políticas concretas." Y resalta que la Conferencia de la Mujer llamó a los Estados a adoptar una perspectiva de género en sus políticas y programas, pero las teorías de género, pese a ser cooptadas por los gobiernos, son herramientas que generan resistencias, y  que el género se constituye en una forma de discutir la organización social de diferencia sexual y repensar cómo se conciben las relaciones entre hombres y mujeres. Pero las políticas de igualdad y la institucionalidad de género en los Estados han vaciado en parte el concepto y se constata una intencional despolitización de su alcance, aunque no deja de aportar al conocimiento y entendimiento de la realidad, sobre el cual se construyen las relaciones de poder, dominación y subordinación. Por esto, cuando las mujeres empiezan a aparecer en los relatos históricos los espacios de exclusividad masculina fueron abriéndose a las mujeres, de lo que es muestra la masonería. Actualmente la inclusión está asegurada pero resta saber si es una asimilación de lo femenino a la lógica masculina o existe la voluntad de repensar las estructuras, prácticas, lenguajes y símbolos para llegar a una síntesis.

Manifiesta que la teoría de género distingue cuatro elementos de análisis para identificar la desigualdad y construir los cambios: a) símbolos y mitos; b) conceptos normativos de doctrinas; c) instituciones y organizaciones sociales; d) identidad personal. Así, el lenguaje puede ser desnudado en su concepción sexista. La información sobre mujeres y hombres no son esferas separadas sino vinculadas que pueden transformarse en armónicas e igualitarias. El desafío es generar un sistema sexo/género que no construya desigualdades sino que permita el desarrollo personal en función de sus capacidades y virtudes. Por su parte, la ideología tradicional plantea las relaciones hombre-mujer como naturales e inmodificables, pero la corriente crítica deconstruye y cuestiona el "deber ser" asignado y considera que los atributos de poder no son naturales ni hereditarios, son asignados socialmente y por tanto modificables. en este contexto la igualdad de género es aquella donde hombres y  mujeres tengan efectiva igualdad de acceso a oportunidades para el ejercicio de sus derechos en las familias, comunidades y  sociedad. Y la equidad de género supone el conjunto de acciones diferenciadas (afirmativas) para corregir y erradicar la desigualdad. De lo contrario, tratar como iguales a quienes están en condiciones de desigualdad profundiza la inequidad.

Concluye expresando que el encuentro entre librepensamiento y feminismo en Uruguay tiene antecedentes pues han trabajado en conjunto para impulsar un cambio legal respecto del aborto, y han llegado a acuerdos sobre que la calidad democrática debe sustentarse en la convivencia de sistemas de valores donde se tenga la libertad de decidir sobre el número de hijos sin injerencias de ningún tipo, incluidas las religiosas. Y también les une la defensa de la laicidad estatal, en riesgo de ser vulnerada. En lo personal considera le ha enriquecido el diálogo con el librepensamiento y espera que el aporte del feminismo contribuya a sus reflexiones y análisis, considerando el desafío común de construcción de una humanidad donde igualdad, justicia, libertad y fraternidad no admitan discriminaciones. (Abracinskas, 2015)

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2. "Femicidios en Latinoamérica". Ponencia de Mónica Rodríguez Encalada.

Su ponente desarrolla el tema en los siguientes puntos:

La escalada de violencia machista. Cuando se cree que una persona es inferior a otra por su género puede originarse una escalada de violencia que termine con la muerte. Por esto es difícil para las mujeres participar en un proyecto como el del librepensamiento, fundamental para la humanidad, si no se ha superado la desigualdad de género. El femicidio es el crimen más grave de violencia contra las mujeres, que no solo se circunscribe al homicidio sino a la trama socio política, cultural y económica que lo propicia. Este término, usado por primera vez en 1976 para referirse a las formas de violencia extrema contra la mujer, se redefine en 1990 como “asesinato de mujeres por hombres, motivados por el odio, desprecio, placer o sentido de posesión hacia las mujeres”. Con esto se visibilizaron los motivos por los que se asesina mujeres como los mismos de otros crímenes de odio. El aporte teórico y de varias activistas ha sido importante y el concepto de género en varias ciencias sociales es una construcción simbólica sobre los atributos socioculturales atribuidos a partir del sexo biológico que convierten la diferencia sexual en desigualdad social. Además señala que las relaciones sociales de poder someten a las mujeres. En México el feminicidio es el asesinato de mujeres por parte de hombres que las matan por el solo hecho de ser mujeres, motivados en el sexismo de hombres que se creen superiores. El feminicidio se relaciona con el temor viril de excluirse del mundo de los hombres duros. 

¿Femicidio o feminicidio? La gestión de la investigadora y feminista mexicana Marcela Lagarde logró la regulación legal del feminicidio, entendido como el asesinato de mujeres por el hecho de ser tales, e intentó darle un significado político para denunciar el incumplimiento de convenciones internacionales en la materia. Este término, con el aporte de Lagarde y Julia Monárrez, abarca el conjunto de actos de violencia previa y crímenes contra las mujeres, las políticas que deriven en la muerte de las mujeres toleradas por el Estado, así como la falta de garantías estatales para la vida en comunidad de las mujeres. Es el genocidio contra las mujeres, en el que concurren silencio, omisión, negligencia y colusión de autoridades. Femicidio y feminicidio son términos complementarios: el "femicidio" es el homicidio o asesinato de la mujer solo por pertenecer al sexo femenino y el "feminicidio" es el conjunto de femicidios en una situación de inactividad de los Estados para perseguir y evitar estos crímenes.

Honduras: el país más peligroso para la mujer. Según información de la ONU, Honduras se encuentra en el primer lugar de femicidios en Latinoamérica, por sobre Guatemala y México, aporta cifras al respecto y destaca que, según la defensora de los derechos humanos de las mujeres, atribuye estas muertes a la complicidad del Estado con la flexibilización de la tenencia de armas de fuego. Dichos crímenes tienen que ver con el aumento de la violencia física y psicológica contra las mujeres. Además, es mínima la cantidad de homicidios judicializados, produciéndose una gran impunidad. Y la mayoría de condenados tenía una relación afectiva, familiar o cercana con las víctimas. Pero no hay una estrategia estatal o gubernamental para proteger a las hondureñas.

Más cifras de la vergüenza: En Brasil mueren 15 mujeres al día solo por ser mujeres. Argentina tuvo 277 femicidios en 2014. En Colombia 88 mujeres fueron asesinadas por su parejas o x parejas. En Ecuador se produjeron 97 feminicidios pese a penas de 22 a 26 años. Y cada semana ocurre un femicidio en Chile, constituyendo la debilidad de su legislación la que permite que las denuncias las hagan otras personas pero deban ser ratificadas por las víctimas.

Perfil de los femicidas: Según la psicóloga Adriana Sosman, el principal factor de femicidio es cultural: el machismo, que se expresa en actos de posesión, el victimario no acepta que la mujer tenga cosas que él no puede dominar. En un perfil realizado en Honduras, los femicidas tenían entre 30 y 40 años, nivel socioeconómico y de escolaridad bajo y antecedentes de conducta violenta, aunque esto no se puede generalizar. En Latinoamérica la tasa de femicidios ha aumentado, en lo que puede influir el tráfico y consumo de drogas. El femicida no tiene un perfil único, pero factor influyente es el machismo, dominante en Latinoamérica, que establece conceptos arcaicos como que la mujer le pertenece al hombre, sobre todo cuando depende económicamente de él. (Rodríguez, 2015)

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3. "Situación de la sociedad uruguaya frente al Feminicidio, la Violencia de Género y la Violencia Familiar". Ponencia de Alicia Podestá.

Términos como feminicidio, violencia de género y doméstica solo clasifican la violencia y cualquier tipo es grave, pero es el accionar de la sociedad el que determina que aumente o disminuya, y si bien se refiere a la situación uruguaya, piensa es aplicable a otros países, especialmente latinoamericanos. La sociedad, a través del Estado y sus leyes, determina las normas de convivencia, pero al votar no somos conscientes que elegimos a quienes establecerán esas normas los próximos años. Y plantea: ¿cuántos nos preguntamos por sus propuestas de género? Por eso es importante ejercer con responsabilidad los derechos.

Pero la sociedad uruguaya es indiferente, lo que se expresa con la frase "no te metás", que se convierte en omisión y egoísmo. El feminicidio, término incorporado hace poco, que se refiere al asesinato de una mujer en razón de su sexo, que sucede muchas veces a manos de sus parejas o ex parejas, debió crearse debido a la frecuencia de este hecho. En Uruguay muere una mujer cada 7 días víctima de feminicidio, pero prefieren catalogarlo como crimen pasional. Esta es una forma de violencia de género, la que no siempre termina en muerte, pero se produce por una relación desigual entre hombres y mujeres, que se manifiesta en machismo, acoso sexual, violencias psicológica, económica, social, etc. Pero frente a esto no existe un real interés estatal por revertir las situaciones de violencia y desigualdad, y los temas de género y relacionados con la mujer se los incluye solo porque deben figurar. Una forma de prevenir la violencia de género sería educar a niños y jóvenes en la igualdad de hombres y mujeres, rompiendo los mitos patriarcales de varones recios y violentos y mujeres sumisas o incompletas si no tienen pareja. Se quiere hacer creer que existe igualdad de condiciones entre hombre y mujeres, pero para las mujeres en la realidad hay obstáculos para su actuación política, preferencia en los puestos de trabajo hacia los hombres y toma de decisiones en empresas privadas e instituciones públicas en que las mujeres son minoría o no existen. Esta es la violencia de género que no mata el cuerpo pero sí el espíritu.

La violencia familiar o doméstica, menos visible, se ejerce también contra niños, ancianos y discapacitados. Y en muchos casos la violencia contra los niños es una forma de presión a la mujer. Se manifiesta en insultos, maltrato, denigración, llegando a los golpes y la muerte. En el caso de la violencia contra ancianos el personal de servicios de salud tiende a ignorar las situaciones de violencia. No se meten porque hacer una denuncia significa perder horas en un juzgado, sin embargo no hacerlo significa complicidad. Vivimos en una sociedad heredera de una tradición machista y aún hoy la prensa sigue denominando crímenes pasionales a aquellos en que un hombre mata a una mujer por abandonarlo, resistirse a malos tratos o denunciarlo. La mata porque pudo más su ego y su necesidad de ejercicio de poder. Y esto sucede en pleno siglo XXI, igual que hace 100 años, en una sociedad patriarcal que maneja enseñanzas de aquella época. Pero hay otra realidad, la de mujeres a las que no las matan pero ellas se suicidan para que no sigan los malos tratos, las que mueren un poco cada día víctimas de violencia psicológica y niños que deben presenciar la muerte de su madre y quedarse sin ella, y sin padre porque va preso o se suicida. En la violencia familiar el motivo es la relación de poder o el desquite, en una sociedad apática pero que se horroriza cuando ocurren estas tragedias, para luego olvidarlas.

Frente a esto considera que hay que moverse, movilizar a los políticos y a comisiones parlamentarias en las que duermen proyectos sobre temas de género y violencia doméstica. Tras la cortina de humo del momento los temas que deberían preocuparnos continúan sin solución. En este congreso de librepensadores, en que se supone pensamos y decidimos por nosotros mismos, libres de dogmatismos, hagámoslo. Los temas expuestos no son solo temas de mujeres, pues estamos hablando de derechos humanos de hombres y mujeres juntos. Debemos terminar con los prejuicios y el doble discurso, generar nuevas vías de entendimiento, ganándole a la indiferencia. Galeano dice "el miedo de la mujer a la violencia del hombre es el espejo del miedo del hombre a la mujer sin miedo". (Podestá, 2015)

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Comentario sobre el tema.

Respecto de la relación entre librepensamiento y género una vez más son mujeres las que hablan sobre el tema, ¡y que bien lo exponen y sustentan! Pero es lamentable que los hombres casi no digamos nada al respecto, cuando deberíamos ser los primeros en hacerlo, pues nos encontramos en el lado en que se hallan las principales causas del problema y los victimarios, mientras las mujeres se ubican en el de los efectos y las víctimas. Pero hombres y mujeres, en conjunto, debemos aportar a las soluciones.

El librepensamiento es un método de pensamiento libre de dogmas y prejuicios por estar apegado a la razón y a la ciencia, lo que se supone lo divorcia de concepciones, prácticas y costumbres tradicionales de sociedades patriarcales y machistas, lo que en buena medida determina su carácter humanista, laico, democrático y social, y por tanto comprometido con las libertades y luchas por la justicia y la equidad, solo posibles a partir del reconocimiento de la igualdad esencial y de derechos de todos los seres humanos, sin distingos, discriminaciones ni exclusiones de ninguna naturaleza, siempre que se lo lleve a la práctica efectiva y no solo conste en declaraciones líricas y en normas jurídicas, las que muchas veces solo sirven para encubrir una realidad de desigualdades aberrantes.

Por tanto, el movimiento del librepensamiento de la hora actual no puede quedarse al margen del conocimiento, discusión e incorporación en sus postulados de planteamientos de  la teoría de género sustentados en el desarrollo y aportes de la ciencia y de los derechos humanos, a fin de complementar y actualizar los principios de la Declaración de Roma de 1904, los que sentaron las bases de futuros avances, pero no podían adelantarse al desarrollo de las sociedades, de las ciencias y a la lucha de las mujeres, especialmente en las últimas décadas. Para el efecto debe considerarse necesariamente el aporte realizado por parte de librepensadoras y feministas, muchas de ellas latinoamericanas, vinculadas a la Asociación Internacional de Libre Pensamiento, y en particular desde el Congreso de Librepensadores de las Américas realizado en Mar del Plata, Argentina, en noviembre de 2012, hasta el último Vº Congreso realizado en Montevideo, Uruguay, en septiembre de 2015, pues ellas han puesto en evidencia la naturaleza igualitaria y no discriminatoria del librepensamiento del siglo XXI.

Y es a partir de este aporte que la AILP, con miras a su próximo Congreso, debería asumir formalmente varios cometidos, entre ellos:

  1. Estudiar y debatir por parte de librepensadores y librepensadoras los planteamientos de la teoría de género, y fruto de esto incorporar lo que corresponda en su ideario, considerando las resoluciones previas de los congresos internacionales de la AILP, especialmente el de Mar del Plata de 2012 y el de Concepción de 2013, lo que debería reflejarse no solo en el discurso de los integrantes del movimiento mundial del librepensamiento, sino en los objetivos y accionar interno de las organizaciones que lo integran, superando los vestigios de machismo, misoginia, patriarcalismo y tradicionalismo que aún imperan en muchas organizaciones sociales, incluidas algunas del movimiento del librepensamiento, tarea que en algunos casos puede presentar dificultades pero que debe comprenderse no puede diferirse más

  2. Estudiar y debatir las implicaciones de la relación entre librepensamiento y teoría de género en el ámbito de los problemas, discriminaciones, persecuciones y derechos de las personas y colectivos LGBTI (Lesbianas, Gays, Bisexuales, Transgéneros e Intersexuales) y definir las políticas de la AILP al respecto, en aplicación del desarrollo de sus principios.

  3. Analizar, y de ser el caso denunciar, la posible naturaleza dogmática, discriminatoria, misógina, sexista, antidemocrática, fascista y violatoria de los derechos humanos, de normas, políticas y proyectos de acción pública y social en diversos países, que parten de la consideración de la teoría de género como una "ideología de género" de sectores minoritarios, supuestamente contraria a la "naturaleza humana", con el propósito de restarle valor, desprestigiarla y combatirla, a fin de mantener e imponer concepciones y prácticas tradicionalistas, machistas y patriarcales, en ocasiones motivadas en interpretaciones fundamentalistas de doctrinas religiosas de sus propulsores, que además violan la laicidad de los Estados.

  4. Formular y emprender acciones, proyectos y campañas tendientes a la efectiva igualdad de tratamiento de las personas, al margen de su sexo y género, especialmente de hombres y mujeres, y a la superación de las taras machistas y patriarcales, a partir de los planteamientos del librepensamiento laico, democrático y social que incorpore aportes de la teoría de género, y en primer lugar campañas que enfrenten las causas y consecuencias del femicidio y el feminicidio.

Para el análisis de este tema reitero mi recomendación de leer la conferencia y ponencias reseñadas y además revisar las exposiciones de la mesa "Emancipación femenina" del Congreso de Librepensadores de las Américas (Fuchslocher, 2013), cuyos vínculos constan a continuación en las referencias.

Por último, mi reconocimiento a las integrantes del movimiento del librepensamiento que con su aporte teórico, su lucha permanente y su ejemplo, han ampliado y logrado el avance teórico y práctico del librepensamiento.

Referencias

Abracinskas, L. (2015, septiembre 19). Librepensamiento y género.https://drive.google.com/file/d/0B177Ry_UfUK_RnRndXlTbHczcHM/view?usp=sharing

Fuchslocher, G. (2013, febrero 5). Emancipación femenina. http://guillermofuchslocher.blogspot.com/2013/02/emancipacion-femenina.html

Podestá, A. (2015, septiembre 19). Situación de la sociedad uruguaya frente al Feminicidio, la Violencia de Género y la Violencia Familiar. https://drive.google.com/file/d/0B177Ry_UfUK_eEw0cHppNGl4dWs/view?usp=sharing

Rodríguez, M. (2015, septiembre 19). Femicidios en Latinoamérica.https://drive.google.com/file/d/0B177Ry_UfUK_ekxiTXhGblFIS2c/view?usp=sharing